Mostrando entradas con la etiqueta discos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta discos. Mostrar todas las entradas

viernes, febrero 10, 2012

john talabot

Es raro leer en la pitchfork una reseña de alguien a quien conoces.
Y alegrarte de cuánto y cómo lo miman.

miércoles, noviembre 09, 2011

despertar justo a tiempo

No nos quedan más comienzos.
George Steiner.

1. Jan se ha dormido con el Live 1966 de Bob Dylan. Con el disco 1, el acústico. No sé si es una buena señal. En concreto se ha quedado completamente dormido cuando sonaba Visions of Johanna, lo que no es del todo descabellado.

2. La brutalidad de los hechos. Entrevistas con Francis Bacon. Si quieres que te recomiende un libro, ahí lo tienes. Un libro para toda la vida.

3. Soy muy de Barbra Streisand. Es algo que deberías saber. Bueno, de una canción en concreto. You don't bring me flowers, a duo con Neil Diamond. Es una canción preciosa, piensa de mí lo que quieras. Puedo escucharla hasta que me la prohíba el Spotify. Imagínate. De todas formas, también escucho lo que me dice Pitchfork, quiero decir que no dejes de leerme por esto mío de la Streisand, no quiero que te vayas con otro por esta declaración a corazón abierto.

4. Jan se acaba de despertar justo a tiempo para escuchar Just like a woman.
Algún día me lo agradecerá.

Siempre pensaré que Bob Dylan nunca tendría que haber utilizado la armónica.

sábado, junio 26, 2010

aunque no pueda

Estaba pensando que el último de LCD Soundsystem no está nada mal y también pensaba que mi canción favorita del disco es All I Want.
La línea melódica (la melodía cantada, lo que canta él, ya me habías entendido) es preciosa.



Aunque no pueda parar de recordarme a Heroes de Bowie.




Y esto que viene es una tontería vieja, pero me ha hecho gracia.
Por hoy ya estaría.

viernes, febrero 19, 2010

el idiota era yo

Ya te aviso ahora para que luego no te pille por sorpresa que estoy pasando y pasaré una larga etapa que no sé cuánto durará en la que venere a Klaus Kinski por encima de todas las cosas además de venerar la ausencia de comas en los textos que cada uno le dé al texto su respiración si no hay dos personas que respiren de igual manera ¿por qué una coma?, ¿a qué viene una coma ahora?
Klaus Kinski está muerto. No lo supe hasta ayer, cuando lo leí en el libro que te comentaba el otro día. Murió en 1991. Yo iba a séptimo de EGB y él se muere. Así es la vida.
Ayer me compré el libro. En El Corte Inglés me dijeron que estaba descatalogado, que no sabían si lo iba a poder encontrar, que me sería muy difícil. Al fin y al cabo eso era lo que iba yo buscando: un libro difícil de encontrar, algo que buscar durante tiempo. La cuestión es que, hablemos claro, en El Corte Inglés no suelen tener ni puta idea de nada relacionado con la cultura y sus ramificaciones. Quizá te aconsejen bien si estás indeciso entre lana o polyester, pero en lo referente a cultura, en el amplio sentido de la palabra, no nos engañemos, y no descubro nada a nadie, son unos auténticos cazurros.
Y estas son cosas que hay que decir sin miedo a represalias.
Le tuve que repetir tantas veces a la dependienta, le tuve que deletrear tantas veces K-i-n-s-k-i a la mujer de detrás del mostrador, que por un momento pensé que el idiota era yo. A veces pasa, de tan idiota que es la persona que tienes delante, parece que se te pega.
El idiotismo puede llegar a ser como los colores para un camaleón.
El otro día fui a un bar y había un chico con un camaleón en el hombro y el bicho era azulado como la chaqueta. Luego lo puso encima de una mesa y se fue tornando marrón. Luego lo puso delante de unas latas de Coca-Cola y fue rojo. Y así me quedé mirando a ese lagarto mientras el camarero me preparaba unas bravas para llevar. Fue bonita la espera. Estuve a punto de decirle al camarero que las dejase hacer hasta quemarse con tal de poder presenciar aquella maravilla de la naturaleza durante más tiempo.
Pues la dependienta me dice que me va a ser difícil encontrar el libro (Yo necesito amor) y pienso: ¿para qué he venido a este puto antro?
Me voy a buscarlo por mi cuenta, sin preguntarle a nadie. Por supuesto, lo encuentro en la primera librería que entro. Me lo compro pensando que es el último ejemplar sobre la tierra. Luego, paseando, haciendo tiempo antes de entrar a clase en el Ateneu, voy entrando en diferentes librerías y allí me lo voy encontrando, abandonado y olvidado. Estoy a punto de comprarme todos los ejemplares con los que me cruzo, para regalarlos, aunque sea a bibliotecas o a cárceles.
Este libro es poesía pura lo abras por donde lo abras. Hablo en serio. Cuatrocientas páginas de éxtasis literario por menos de nueve euros.
Debido a la necesidad angustiosa de agrupar en mi mochila todo lo relacionado con Kinski, me dirijo a la Fnac (¿la Fnac o el Fnac?, nunca lo supe ni me importará.) En general, desde que ya no trabajo allí, otra pandilla de ineptos. Aunque, como en todas las casas, hay excepciones. Normalmente, la gente de pelis suele enterarse del asunto. Iba en busca del cofre Herzog-Kinski. Lo fui a buscar el otro día al Mediamarkt, como te dije, pero ese lugar es un mundo a parte: puedes encontrar cosas rarísimas cuando no las buscas, pero no vayas buscando nada en concreto porque no lo encontrarás. Es una de las leyes del Mediamarkt. Una especie de hechizo. De hecho, precisamente, buscando el cofre en cuestión, me topé con la edición en dvd, ¡por fin!, de Amanece, que no es poco. Obrísima maestrísima del cine español (cuántas veces puedes decir esto) y una de las candidatas a formar parte del cartel de Cine ¡al fresco! at the red house. Ya iré dando detalles del cartel, precios de los abonos, etc.
Pues en la Fnac me encuentran el cofre Herzog-Kinski sin titubeos. Lo pago en efectivo para no dejar rastro de mi visita y salgo pitando de ahí. Luego voy a Tallers y me compro una de las últimas joyas de Soul Jazz: Freedom. Rhythm & Sound. Revolutionary Jazz & the civil rights movement 1963-82. Sólo el título ya me da escalofríos. Todavía no lo he escuchado.
El reloj marca las seis y me voy al Ateneu, a clase con el Zarraluki. Un buen tipo, el Zarraluki.
Hablando del Ateneu, el otro día me hice el carnet de socio. Va incluido en el precio de los cursos pero no lo tenía físicamente. Otro carnet inútil en mi cartera de piel de serpiente. No sé cuántos carnets tendré que no sirven para nada, sólo para combar la cartera que me regaló Lorenzo. Este, el del Ateneu, es especial porque incluye tu huella digital. Te hacen una foto con una webcam, en la que sales muy bien siempre, y luego te piden que coloques el índice y el pulgar en un aparato que te lee y memoriza las huellas. Esto sirve por si quieres entrar en el bar del Ateneu. Sólo podemos entrar los socios a través de nuestras huellas.
Así somos la nobleza. Exclusivos y fascistas.
La verdad es que me gusta el bar y el jardín que tienen ahí montado.
Si algún día quieres ir, ya te dejaré mi dedo.
Detesto a la mayoría de gente que pasea por ahí. A excepción de alumnos y profesores que bajan para hacer un descanso, yo entre ellos, aquello es el parque jurásico de la supuesta nobleza barcelonesa. Huele a piso cerrado. Con muebles antiguos.
A parte de los viejales que se creen Santiago Rusiñol, luego están los jovenzuelos que se compran un sombrero sólo para ir ahí, sentarse a una mesa, sacar un libro de bolsillo antiguo, a ser posible en francés, y quitarse el sombrero y dejarlo reposar encima de la mesa, como queriendo decir: Soy estúpido, dispárame en la cabeza y acaba con este sufrimiento de tantos años.
Eso es lo que quieren decir, sin ninguna duda.

Y luego llovió mucho por la noche.
¿Qué color adopta un camaleón mientras llueve?

domingo, enero 03, 2010

ha dejado un hueco

me doy cuenta de que no hice una lista con lo mejor del año, los discos, las películas, los libros; me doy cuenta ahora también que no empecé con mayúsculas esta entrada, como dándole menos importancia al asunto. 
Quizá las listas son para la gente joven, pienso. Ya no me interesan. Poco me sirven de guía. Poco me las creo. 
Mi disco favorito del año, no lo sé, he escuchado pocas cosas que se hayan grabado este último año. Quizá el disco que más he escuchado es A propósito de Garfunkel, de The new Raemon. Pero creo que es del 2008. También escucho mucho El fuego amigo y El mundo según, de Sr. Chinarro. Eso es lo que más escucho casi siempre. 
Y también (reviso el iPod, lo más escuchado): 
The ecstatic, de Mos Def, 
A l'Olympia, de Ovidi Montllor, 
Monk alone, de Thelonious Monk, 
Glitter and Doom live, de Tom Waits, 
En la fusa, de Vinicius de Moraes, 
West Side Story, 
The Blueprint, de Jay Z,
Rumours, de Fleetwood Mac,
por decir algunos, y así, eso es lo mejor del año para mí, lo que he ido escuchando mientras iba de aquí para allá. 
Este año, todas (prácticamente) las revistas musicales se han puesto de acuerdo en situar el disco de Animal Collective en el número uno. Me parece estupendo. Yo no lo soporto más de dos minutos.
Sinceramente, he perdido el interés por la música actual. 


De las películas, ni hablo. Creo que este año fui al cine ¿tres veces? 
No salgo de casa para ir al cine. Toda la culpa la tiene internet y que estoy en paro. Qué quieres que le haga. 
Up, la recuerdo con cariño y en 3D. No sé qué más he ido a ver, la verdad. 
Hace años iba al cine prácticamente cada fin de semana, a veces entre semana, solo, a las primeras sesiones de tarde, después del trabajo. Ahora mismo eso es algo impensable. 
Aún no he visto Malditos Bastardos, ahora que lo pienso.
Me compro bastantes dvds, sobre todo cosas clásicas o, simplemente, pelis que quiero tener en una caja en una estantería, sacarlas, cogerlas, leer la sinopsis cuando no puedo dormir, de madrugada, volverlas a dejar, ordenarlas alfabéticamente, tocarlas con los dedos, como quiere hacer mi madre con las fotos, organizarlas en álbumes, pasar las páginas, volver hacia atrás, pinzando las hojas con los dedos, eso es lo que quiere mi madre, sacar una foto de un álbum, comprar un marco y colocarla ahí, saber que la foto que ahora está en el marco ha dejado un hueco en una página del álbum, saber que si yo no estoy en la que fuera mi habitación es porque estoy aquí, escribiendo esto, en definitiva, tener el control sobre los recuerdos, sobre la vida. 
Eso es lo que quiere mi madre, y todos. 
En el fondo, nadie tendría que aceptar que su vida cupiese en una memoria USB. 
Pero en eso nos convertiremos: en gigas, en megas y en archivos jotapegés. 
No me hables, hoy estoy super pixelado,
o
La otra noche me enrollé con una tía que tenía unas tetas de cuatro gigas, ¡no me cabían en las manos, créetelo, tío!,
o
No sé lo que me pasa, hoy voy muy lento, no me acabo de descargar.

Con los libros ya es otra historia. No sé cuántos me he llegado a comprar este año. Y desde que Sheila trabaja en una librería, ni te cuento. Te pongo unos cuantos que tengo a la vista:
Aquí empieza nuestra historia, de Tobias Wolff.
Cuentos completos, de Amy Hempel (brutalísimo).
Diccionari Pla de Literatura, de Josep Pla (una maravilla).
Postpoesía y Nocilla Lab, de A.F. Mallo.
Aire nuestro, de Manuel Vilas (interesante este hombre).
Monzó. Com triomfar a la vida (quiero ir a la exposición antes de que se la lleven por ahí. Cuantos más días está una exposición, más probabilidades de no ir).
Vida y muertes de Luis Martín-Santos, de José Lázaro.
Obra poética, José Ángel Valente.
Papeles inesperados, Julio Cortázar (un libro que no ha tenido casi repercusión, para mi gusto).
El fósforo astillado, Juan Andrés García Román.
Pirografía, John Ashberry.
Mi último suspiro, de Luis Buñuel (hazte con él).
Cuando Kafka vino hacia mí..., Hans Gerd Koch (ed.)
Un perro andaluz. Ochenta años después, de Buñuel y Dalí (una delicia, ahora y ochenta años después).
Relatos autobiográficos, de Thomas Bernhard.
El padre muerto, de Donald Barthelme (lo más bizarro que me he leído este año).

Hablando de cosas bizarras y listas, la web AdFreak ha elegido los anuncios más raros (una palabra que engloba tantas cosas) del año. 
El número uno, el más raro (o repugnante, ya aviso, YA aviso) es éste:


No sigo con los libros porque me estoy dando cuenta de que este año, hablando claro, me he vuelto un poco loco.

Ahora toca buscar cajas para la mudanza. 
Nos vamos del piso, no te lo había dicho. Nos vamos a una casa, alejándonos de la ciudad, montaña arriba. Este mes será de mudanza. Tampoco tenemos muchas cosas, porque los muebles no son nuestros. Pero los libros son lo que más miedo me da: el peso, la cantidad, el espacio, sobre todo, el espacio. Nunca tendré suficiente espacio. 
Tengo ganas de estar en la nueva casa, (a mi madre ya vi que no le gustó demasiado, por el trabajo que lleva una casa rodeada de jardín y tierra; a mi madre, en fin, no la vi entusiasmada con nuestra nueva casa) arreglar el jardín, hacer barbacoas y cine al aire libre. 
Durante los meses de verano organizaré sesiones al aire libre. Sheila pone un poco los ojos en blanco cuando se lo digo, pero yo lo quiero hacer. 
Cuando esté más definido, ya te iré informando, ya te daré la dirección, por si quieres venir, me avisas antes, para que compre suficientes tumbonas. 

Por ahora ya somos dos: Sheila y yo.

sábado, mayo 30, 2009

colmillos de elefantes


El otro día, ayer, Laurent y yo comentábamos el futuro de la industria discográfica, si es que alguna vez lo hubo. 
Yo le dije que el futuro no existe porque ya está muerta o, si existe, es muerte, silencio, negritud. 
Él es un poco más positivo y cree en la revolución, en el resurgir, en el esto no puede acabar así. A mí en ocasiones me gustaría ser como él en ese sentido. No es que yo vea la vida oscura sino que creo que él la ve un poco más clara. 
La cuestión es que no llegamos a ninguna conclusión mientras paseábamos por Tallers, ese cementerio de elefantes, la calle de los museos de arqueología, los sarcófagos están ahí para ser admirados, 
¿qué es esto?, 
un box set con toda la discografía en vinilo de AC/DC. 
¿Box set?, ¿vinilo? 
Arqueología, dije arqueología. 
Y cuánta nervitud y nerviosismo sentimos algún día, al doblar la esquina y adentrarnos en Tallers, cuánta tontería nos entraba preguntándonos si ya habría salido el último de, la caja de, las entradas de, y cuánto poco de todo aquello nos queda ya cuando doblamos la esquina y paseamos por ahí, calle museística, colmillos de elefantes barrándonos el paso y nosotros nos agachamos y seguimos adelante, vamos al Cd-drome, al cd_drome, así, en moderno, a mirar el top, cuánto poco de todo aquello nos queda ya dentro, me queda ya dentro, paseando con las manos en los bolsillos, evitando propagandas de lugares que ya cerraron. 
Qué pena, un poco, todo esto me da.

Y ahora, leyendo la prensa digital, qué demodé suena prensa digital, leyéndola, digo, me encuentro con esta noticia, que no deja de ser una de las muchas respuestas para Laurent y para mí y, si quieres, para ti también, no deja de ser uno de los futuros inseguros imperfectos de subjuntivo del verbo "ser una industria discográfica".

domingo, abril 19, 2009

con gusto

Lo que más me escucho ahora por las mañanas y por las tardes en mi aipot es el último de Girl Talk, una gitanada de mucho cuidado, pero una gitanada hecha con gusto y con cariño.
Veo que en la Wikipedia alguien (sin oficio ni beneficio) se ha molestado en escribir todos los samplers, casi una hora, que el Gregg Gillis, el chavalín que es Girl Talk, utiliza en el disco. 
Uno de mis trozos favoritos es el tema seis (6), No pause, en especial a partir del minuto 2:26, cuando se oye un piano (que gracias al de la wikipedia sé que se trata de Yael Naim-"New soul", y que creo que le gustará a mi hermana. Por cierto, ¿para cuándo un anuncio con esta canción?) mientras Eminem canta encima "Shake that".


SeeqPod - Playable Search

viernes, enero 09, 2009

mil veces


El último de Tv on the radio me parece, a ver cómo te lo digo sin caer en los tópicos, me parece, a ver, no se me ocurre ahora nada que no parezca algo que ya he leído mil veces, así que no diré nada. 
Si no quieres repetirte, no escribas. 
Pero el último de Tv on the radio.
Esta canción no es la más significativa del disco pero es la que más escucho.
Tiene un toque colplayniano que me parece, a ver cómo te lo digo.

viernes, julio 25, 2008

deja de agacharte

¿A quién le importa cómo acabe Perdidos?

Hoy no voy a hablar de nada en concreto así que prepárate, siéntate bien, la espalda recta y tráete algo de bebida o chocolate.

(Ahora mismo estoy en la tienda escuchando Neu!, un grupo alemán para gafapastas de Barcelona y del mundo así en general, pero sobre todo de Barcelona.)

Me dan pena algunas personas. Esto es lo primero que se me ocurre decir.
No hablo de la pena que te puede dar, por ejemplo, Amy Winehouse en un determinado momento, en según qué fotos. (A mí la Amy a veces me da una pena que lloraría, en serio. También a veces pienso como tú: pues a mí no me da ninguna pena, se está metiendo jaco, coño, y ya es mayorcita.)

Hablo de la pena que te puede dar, por ejemplo, Bernardo, el cantante Bernardo, sabes quién te digo.
Me doy cuenta que me dan pena algunas personas que no tendrían por qué dármela.
Por qué me pasa eso, no lo sé.

Quizá tendría que haber pensado una lista de personas que me dan pena.
No lo he hecho, diré las que me vengan a la cabeza.

Josmar. ¿Sabes quién es?, ¿te acuerdas de Josmar, es superfort? A mí ese chi@ me da pena de llorar, que bostezo para disimular cada vez que lo veo. No me preguntes por qué.

También me da pena Josep Mª Rubio, el actor que hacía de Sr. Barragán.
No me da pena el personaje, sino el actor. Tampoco me preguntes por qué.

Kurt Vonnegut también me da pena cada vez que le veo en alguna foto. Me parece entrañable.

Mariano Rajoy. Es un hombre triste que me transmite lástima. No parece que pueda estar realmente contento nunca.

Estoy pensando y no me da pena nadie relacionado con el mundo de la música.
Quizá Robert Wyatt.
El resto me parecen prepotentes, todos, sobre todo los grupos de Barcelona, excepto La orquesta de la muerte, que ya no existe.

También me dan pena algunos clientes habituales de la tienda.
Uno que sólo compra techno y siempre pide que le quites el plástico del cd.
Otro camionero que sólo compra la colección I Love Disco, música disco de los ochenta. Le tendrían que invitar a cenar un día los directivos de Blanco y Negro. Me da pena.
Otro que viene a la hora de comer, supongo que sale de la oficina, da una vuelta y se va. El traje le viene grande y será que lo relaciono con un clown.

En fin. No sé a qué venía este rollo sentimentaloide.

Otra cosa.
He escuchado varias veces el disco de Bon Iver.
Le he dado varias oportunidades a este loser.
Que le dejó la novia y se fue a una cabaña y parió este disco.
Mira, que no me cuenten más historias, no me contéis historias.
Me da igual que le haya dejado la novia, que haya perdido a sus hijos en el bosque o que su padre se haya comido a su madre.
Me da igual.
Dame algo nuevo, Bon Iver, dame algo que te salga de dentro, no esta mierda mediocre, estoy harto de perder el tiempo, Bon Iver, ¿a ti te sobra?, porque a mí no.
Escucha cien veces el Lady in satin y déjate de tonterías de rupturas y de cabañas.
Te fuiste a una cabaña a hacerte pajas porque aún te duraba el calentón, joder, no nos engañes, que ya tenemos una edad.

La cuestión es que todo el mundo lo pone por las nubes y por supuesto todos los fotologs donde lo encuentres te dirán que es un discazo.
Mierdas.

Hay discos buenos, malos y mediocres. Y el de Bon Iver es mediocre.
Así de sencillo es el asunto.

No me engañes más, prensa musical gratuita.

Mira, el otro día hablaba con Víctor de la prensa gratuita, la prensa musical gratuita.
Yo estoy en contra totalmente, así de claro.
No estoy diciendo que desaparezca (o sí, por mí sí) porque la prensa musical gratuita está bien si tienes entre diez y veintitrés años y algo puedes aprender durante ese tiempo.

Después de los veintitrés te tienes que buscar otra cosa.
Después de los veintitrés lee en inglés. Busca a Lester Bangs o a Simon Reynolds.
Después de los veintitrés deja de agacharte para coger cualquier revista.

Y estoy en contra porque es un viva la vida, que dirían Coldplay.
La prensa musical gratuita es un chat del messenger en el que cada uno dice la suya.
No estoy diciendo que la no-gratuita sea excepcional y que no sea también un poco eso. No.
De hecho, ahora que lo pienso, que desaparezca tanto la una como la otra, que desaparezca la crítica musical tal y como la conocemos.
Unos catálogos mensuales con las novedades discográficas y punto.

Hoy en día, y ahora muy en serio hablo, con el emule o con lo que diablos te bajes la música, con las facilidades de internet, con lo bueno y lo malo que tiene internet pero con lo fácil que es hoy en día acceder a cualquier música, a cualquier información, de cualquier tipo, con lo fácil que es hoy en día, si se quiere, tener un criterio musical propio, dime, ¿qué sentido tiene la crítica musical?

Hombre, me dirás, un poco para orientarse, ¿no? Yo no la veo tan mal.

Y también me podrías decir: ¿y qué puto sentido tiene entonces que tú digas aquí que el de Bon Iver es mediocre?

Ninguno, te respondería mientras me saco un moco, ninguno.

La cuestión es que yo nunca he pretendido nada, ni siquiera tener sentido.
Ahí radica la diferencia.

Yo te digo que el de Bon Iver es mediocre y tú:
a) ya no te lo bajas porque te lo he dicho yo,
b) te lo bajas para ver si tengo razón o si soy un bocazas, o
c) te subes los pantalones al oír a tus padres abrir la puerta.

Fíjate. Si yo hubiera dicho que el de Bon Iver es una obra maestra, las opciones serían las mismas.
A eso me refiero.

La crítica musical no sirve absolutamente de nada.

Siempre acabo hablando de lo mismo.
Mierda.

miércoles, julio 23, 2008

toda la pesca


Hago un alto en el camino de etiquetador, reponedor, en definitiva, chimpancé, para recomendar un disco que estoy escuchando durante toda la mañana.

Esto parece el fotolog de un veinteañero que acaba de descubrir el Razz, lo sé, pero es que llevo escuchando el mismo disco unas cuatro horas. Sé que te importa muy poco, poquísimo diría yo, pero es que a mí me importa menos todavía, imagínate.

La cuestión es que llevo escuchando este directo de Daft Punk durante cuatro horas y es para volverse loco, que me estoy volviendo loco, vamos, que la gente sale de la tienda de lo fuerte que peta el bafle, nen.

Ya sé que hace tiempo que salió, que es del año pasado y toda la pesca pero, ¿acaso esto es la Rockdelux?
Cuando un disco es tremebundo, no hay fecha que valga.

El tema es que este directo es apoteósico.
Que tengan que venir gente de otros planetas para quitarnos el trabajo y hacer estos directos.
Apoteósico, repito.

apoteósico, ca.
1
. adj. Perteneciente o relativo a la apoteosis.
2. adj. deslumbrante. Tuvo una despedida apoteósica.

apoteosis.
(Del lat. apotheōsis, y este del gr. ἀποθέωσις, deificación).
1. f. Ensalzamiento de una persona con grandes honores o alabanzas.
2. f. Escena espectacular con que concluyen algunas funciones teatrales, normalmente de géneros ligeros.
3. f. Manifestación de gran entusiasmo en algún momento de una celebración o acto colectivo.
4. f. En el mundo clásico, concesión de la dignidad de dioses a los héroes.

lunes, mayo 05, 2008

el mismísimo pascual

El próximo 20 de mayo sale a la venta este disco de aquí arriba.
La Johansson haciendo versiones de Tom Waits.
He leído críticas para todos los gustos. Que si no sabe cantar, que si canta increíble, que si podía habérselo ahorrado, que si es una grata sorpresa.
Y yo me pregunto: ¿y qué más da?, sus tetas son naturales, ¿no?

Pero de lo que quería hablar, si es que quería hablar de algo, es que en muchas de estas críticas se puede leer: colabora el mismísimo David Bowie.
¿Qué se quiere decir cuando se dice el mismísimo?
¿Qué significado oculto contiene mismísimo?
¿Cuando un artista, una persona, cuando David Bowie pasó de ser David Bowie a ser el mismísimo David Bowie?
¿Qué tiene que hacer una persona para ser la mismísima?
¿Cuántas canciones buenas tiene que escribir un músico para conseguir el título de mismísimo?
¿Cuántas películas buenas tiene que dirigir un cineasta para ser tratado de mismísimo?
¿Es Tarantino el mismísimo Tarantino pero Robert Rodríguez sólo es Robert Rodríguez?
En la película Infiltrados sale Leonardo DiCaprio pero cuando leemos el reparto no leemos el mismísimo Leonardo DiCaprio. ¿Por qué? Porque en la misma peli aparece, por ejemplo, Jack Nicholson, que anula ese intento de mismisismo. En cambio, imagínate que en la próxima peli de José Corbacho y Juan Cruz apareciese Leonardo DiCaprio. Entonces sí que se podría decir que aparece el mismísimo Leonardo Dicaprio. Ya basta de tonterías. Estoy diciendo una cantidad de estupideces.
Por supuesto que en el contexto de ese comentario se quiere decir que un artista como David Bowie, (con su bagaje musical, su mujer Imán, su ojo de cada color y todo lo que se pueda decir de él) colabora en este disco dándole un toque de exclusividad, exigiendo un voto de confianza para la pobre Johansson. Oye, que colabora David Bowie, no, el mismísimo David Bowie, que el disco no puede ser malo, bueno, puede ser malo pero no malísimo. Eso es lo que quieren decir.

Mira, hoy en día, las cosas, así en general, las cosas, no se hacen para que sean mejores: se hacen por dinero o por sexo. Y está claro que al Bowie no le falta el dinero. Ni a la Johansson tampoco.
Así que cuando alguien me dice en este disco colabora tal, o en esta película sale el mismísimo pascual, yo no pienso en que el disco será mejor o peor o que la peli me vaya a gustar o no.
Yo sólo pienso en dinero y en sexo: el motor del mundo.
¿Tú aún piensas en el amor al arte?
Yo ya no.
Es triste, pero ya no.

viernes, abril 04, 2008

la goma de las braguitas

Muchos artistas deberían sacar Ep's en lugar de Cd's.
Quiero decir que muchos artistas ganarían si su disco no durase más de quince minutos.
Estoy hablando de cuatro canciones, cinco como máximo.
Propongo a los artistas musicales que hagan un greatest hits de su disco antes de sacarlo a la venta, una selección de las que, a su parecer, sean las mejores canciones que contiene ese disco.
Reducir los iniciales cuarenta minutos a sólo quince. De hecho, no creo que hiciese falta ni una selección, simplemente dejando los cuatro primeros temas del disco y borrando todo lo demás. Mira qué fácil te lo pongo, artista.

Hoy en día, la sociedad del zapping no aguanta cuarenta minutos de un mismo disco, así de claro. Hoy en día no aguantamos cuarenta minutos de nada.
Cuarenta minutos de algo, hoy en día, es totalmente insoportable.
Dime algo que puedas aguantar más de cuarenta minutos.
Yo, nada.
Y todo esto a qué coño viene, Diego, venga, di algo que no sepamos, listillo.
Todo esto viene a que he escuchado a la nueva sensación folk femenina nacional. Qué largo, ¿no?.
Se hace llamar Russian Red y su disco sería bueno si fuese un Ep.
Y qué hace exactamente la Russian Red esta.
Mira, pues su música bebe (qué cursi esto de bebe, qué gilipollez esto de bebe) de diversas fuentes, todas femeninas: Tori Amos, Joanna Newsom, Najwa Nimri, Cat Power y Dolly Parton. Y, repito, el disco estaría correcto, que hoy en día ya es mucho, si sólo tuviese cuatro canciones. Pero como no tiene sólo cuatro canciones se convierte en algo aburrido, bostezable al 90%.
De todas formas, eso es lo de menos.
Lo de más es el nombre: Russian Red. Rusa roja, o roja rusa, como te dé la p*** gana.
Un nombre guay te hace entrar en sectores guays.
Y eso es lo que quieres cuando te pones un nombre guay.
Un nombre como éste te abre de par en par las puertas de las revistas de tendencias. Eso sí, tu disco es un coñazo, pero tú ya estás ahí. Y al fin y al cabo, eso es lo que cuenta: estar ahí. Porque lo del disco coñazo lo digo yo, pero no tiene por qué serlo.
Russian Red, eres guay y te hacen la crítica hasta los eruditos de la .H Magazine, que no es moco de pavo. Así que no tienes de qué preocuparte.

Hace unos días también se publicó otro disco de otra artista femenina folk nacional.
Marina Gallardo se llama.
Para mi gusto su disco es mucho mejor que el de Russian Red.
No estoy diciendo que las separen galaxias de diferencias, sino que, para mí, repito, el disco de Marina Gallardo, musicalmente, está mejor que el de la rusa roja.
Le recomendaría lo mismo que a la soviet y que a todos vosotros, músicos de renombre que leéis este blog: una criba de cinco o seis temas.
Editar Eps, coño, no lo repito más. Un ep deja mucho mejor sabor de boca que un cd. Si de todas formas no vas a vivir de la música, al menos hazme caso.
Pero, ¿qué pasa con Marina Gallardo? ¿Por qué no sale en las revistas de tendencias como la otra?
Tú que crees, porque yo ya lo sé.
Todos juntos: el nombre.
Ese nombre, que podría ser tanto de una diputada del PP como de la mujer del estanco, como el de una actriz de teatro que ahora sólo hace series, ese nombre, digo, no tiene cabida en las revistas de tendencias, neni.
Pero, ¿y si ella no quiere estar en las revistas de tendencias?
Cómo no va a querer salir en una revista de tendencias, si me gustaría hasta a mí.

Un nombre lo es (casi) todo. Marina Gallardo sería cool si, llamándose así, fuese finlandesa. Pero no, es gaditana.
Mira a José González, haciendo supirar a diestro y siniestro con su procedencia sueca.
Además, Marina Gallardo, perdona eh, no eres tan monina como Russian Red, y no te pones unas Wayfarer sin cristal, que es como colgarte un pase vip para todas las revistas de tendencias y para Silenci?

Y otra cosa, muy importante hoy en día: los amigos.
Russian Red tiene, a día de hoy, 2.524, mientras que la Gallardo sólo tiene 768.
Pero mujer, cómo vas así por la vida, con sólo 768 amigos, que sí, que son pocos pero muy buenos y todo lo que quieras pero piensa que hay gente que tiene más del triple que tú.

De todas formas, Marina, yo me quedo contigo.
A la Russian Red que le den, aunque a lo mejor voy a verla a la Sala Castelló el 25 de abril, más que nada para ver si se agacha y le puedo ver la goma de las braguitas, que es a lo que vamos todos los chicos cuando canta una chica.

Aquí te dejo con sus respectivos maiespeises, para que elijas a tu favorita.

Russian Red.

Marina Gallardo.

lunes, marzo 31, 2008

aburrido e inevitable

Mira, es que me da una pereza inabarcable hablar del tema, más que a ti leerme, imagínate, pero es que estoy aquí viendo la vida pasar y lo único que se me ocurre decir es: la música actual es una mierda. Mira qué frase más fácil y más preescolar que acabo de decir, pero es que no se me ocurre otra frase que resuma la actualidad musical. Y no estoy hablando de lo que sale por la tele, lo que ponen el los 40, el reguetón y toda su familia, no, estoy hablando de todos y cada uno de los grupos que existen ahora mismo en el planeta, excepto Tom Waits y Brad Mehldau, todos y cada uno, digo, desde U2, pasando por Okkervill River, torciendo a la izquierda hasta Amy Winehouse, bajando al fondo hacia El Canto del loco hasta llegar a Sonia y Selena. Todos se podrían catalogar en el siguiente estilo, olvídate de folk-alternativo, nu-metal, tecktonik, olvídate de todos los estilos porque este es el estilo: nu-bazofia.
Ahí se engloba todo.
-Porque tú lo digas, yo no estoy de acuerdo.
-Muy bien.
-Pues tú vives de eso.
-¿De qué?
-De la música.
-No, yo no vivo de la música, yo vivo de la tele. Yo vivo del recopilatorio del programa Fama, yo vivo del Chikiliquatre, yo vivo de lo que salga en la tele. Es más, no digo un disparate si digo que sin televisión no existiría la industria discográfica hoy en día. De hecho, incluso con tele, a la industria discográfica le quedan menos de cinco años, de tres, de dos. Si pones atención, de madrugada, cuando todo está en silencio, puedes oír como si alguien picase en el suelo, en la tierra. Es el hombre que está cavando la tumba. Nadie sabe dónde está. Pero está.

Mira, estos días he estado escuchando Vampire Weekend y no me parecen un mal grupo, de hecho los salvaría de la quema aunque el año que viene ya ni me acuerde de ellos.
Lo mejor que escuchado estos días son dos discos muy diferentes: Carl Craig-Sessions, no soy de sesiones de electrónica, pero ésta tiene algo, y la recopilación Theme Time Radio Hour, del programa de radio que hace el Dylan.
Eso ha sido lo mejor.
Acabo de escuchar el último de Erykan Badu y mira que la quiero, pero he estado a punto de comprar un billete a NY para llamar a su puerta y preguntarle Wa' da' fa'?

Escucha el grupo de progressiu català Iceberg y dime que no oyes al cantante de Standstill.
Escucha la canción Deborah de T-Rex y dime que no está cantando Devendra Banhard (no sé si se escribe así, me da palo buscarlo ahora, creo que le falta una ene).
Bájate canciones de Editors y de Interpol y agrúpalas en un cd. Intenta averiguar el grupo que suena.
Andrés Calamaro y Fito acaban de sacar un dvd con la gira que hicieron en verano. Se ve que no llegan a fin de mes y necesitaban una ayuda. Fito y los Fitipaldis hace siempre la misma canción, unas veces lee la partitura de izquierda a derecha, otras de derecha a izquierda, otras veces le da la vuelta, otras toca reflejando la partitura en un espejo. Siempre las mismas notas.

Qué aburrido soy, qué aburrido es todo esto de los blogs.
He estado mirando hace un rato algunos blogs y esto es aburridísimo.
Y este más, claro, porque entro y ya sé lo que va a poner.
No hay nada más aburrido e inevitable que leer tu propio blog.
La verdad es que si lo leo es para poner comas o tildes, no para hacerme una paja con algún punto y aparte bien puesto.
Qué aburrido y qué vulgar soy.
Yo en realidad no soy así. Bueno, aburrido sí, pero vulgar no.
En público, digo.
En la intimidad todos somos unos cerdos y unas cerdas.
Y quien diga lo contrario no lee este blog.

lunes, febrero 11, 2008

entusiastas pero cuerdas

Mira, le he dado otra oportunidad. Le estoy dando otra oportunidad ahora mismo. Pero nada. Como diría Nacho Vidal, esto no hay manera de que entre.
Estoy hablando del cd de El Guincho.
Alegranza se titula.
Bájatelo si tienes pensado comer colgado/a de los pies. Es ideal.
El Guincho es Pablo Díaz-Reixa, baterista de Coconot y del mejor grupo que existió en Barcelona: La orquesta de la muerte. No sé mucho de batacas ni de percusión pero sin él, La orquesta no hubiese sido el mejor grupo que existió en Barcelona.
Pues ahora ha sacado un disco. Un coñazo. Pero lo peor no es que el disco sea un coñazo, que esto me lo puede parecer a mí sólo en el mundo, lo peor es que lea en una crítica que El Guincho no tiene referencias, él es su propia referencia. La frase no es textual pero venía a decir eso. No recuerdo qué publicación lo sacaba, quizá Rdlx, quizá MondoSonoro, quizá Cuore, qué más da. A mí no me importa que un crítico diga que un disco es buenísimo. Si le ha pareceido buenísimo, ¿qué coño va a decir? Está claro. Perfecto hasta ahí. Lo que me molesta es que se trate al lector como a un retrasado mental diciendo cosas como las que he escrito arriba.
No tiene referencias. ¿No? Pues yo oigo una muy clara: África. Si te parecen poco 30.272.922 km2 de superfície como referencia es que algo va mal. Joder, es que me gustaría encontrar la crítica pero no la veo por ahí.
Luego he leído muchas más cuerdas, entusiastas pero cuerdas, al menos. Y claro, ahora yo me pregunto: ¿me hubiese sorprendido más este disco si no llego a leer la crítica de mierda que leí?, ¿me causó tal expectación que luego la ostia fue más grande por culpa del crítico borracho de turno?, ¿si la crítica que hubiese leído hubiera sido negativa a morir, este disco no me parecería tan horrible como me parece?, ¿por qué pienso siempre que las buenas críticas son amiguismos?
Todas estas y más preguntas son las que me hago un lunes por la mañana mientras escucho El Guincho.
Aquí te dejo con su myspace.
Aunque yo te recomiendo, en su lugar, el Open & Close de Fela Kuti.



Otro disco que leo que ponen por las nubes es el nuevo de Cat Power. ¡Un aburrimiento, por favor! Que está haciendo versiones no creando el universo con barro, joder. ¿Para qué tanto entusiasmo? ¿Piensas que la gatita te la va a chupar en el escenario cuando venga de gira por haber puesto su disco por las nubes? ¿Tienen algo que ver las discográficas? Por supuesto. Tienen que ver más que el crítico. Y a más importancia del medio, más mano metida tiene la discográfica.
Una discográfica puede ir a un centro comercial y comprar sus propios discos si no se venden, para que luego aparezcan en la lista de los más vendidos, tú te creas que si se está vendiendo es que es bueno y entonces te lo compres simplemente porque está en el TOP. Esto lo he vivido, no me lo invento. Luego, casi siempre que oigas una campaña regalamos un lote del último disco de tal, o, con la compra de este disco, de regalo, el último disco de cual, significa que se los están quitando de encima porque ya les agobian en las estanterías del despacho del jefe.
Y lo mismo en el cine.
Por ejemplo, en El País no verás una crítica mala de una peli que pertenezca a Sogecable. Fíjate abajo, en el póster de la peli, para ver quién la distribuye. ¿Por qué? Pues porque El País y Sogecable pertenecen al grupo Prisa, padre, madre y espíritu santo de casi todos los tinglados. Nunca dirás que tu hijo es tonto aunque se le note hasta en los andares. Una cosa es que lo sepas, otra que lo digas.
Así que no te creas nada de lo que leas por ahí.
Y mucho menos este blog de mierda, siempre te lo digo.
Es todo una gran mentira.
Pero nos gusta.

miércoles, enero 30, 2008

que da gusto

Los Mars Volta en una excursión que hicieron en busca de peyote.
Te voy a contar un secreto: Mars Volta se han convertido en un auténtico coñazo. El otro día estuve escuchando su nuevo disco y aguanté dos canciones, o lo que es lo mismo: treinta minutos. Dime qué droga tengo que consumir para soportar un disco entero de este grupo. ¿Cuándo piensan acabar una canción? Creo que deberían dejar el peyote o lo que estén tomando estos chicos porque su música ahora sólo la soportan dos clases de personas: menores de veinte años que descubren el rock progresivo y mayores de cincuenta para recordar aquellos tiempos de barba y campana. Si estás entre los veinte y los cincuenta y te gusta Mars Volta es que estás chiflado. He dicho.
Son demasiado complicados.
¿Por qué ya no quiero escuchar nada complicado? ¿Por qué, con los años, busco lo simple, en todo? ¿Te pasa a ti también?
Reconozco que el primer disco de ellos me gustó, es un buen disco, vamos. Me lo descubrió Tomás después de haberme descubierto a At the drive-in, el grupo de donde proceden dos de sus miembros. Y quizá me seguirían gustando si hicieran canciones de menos de tres minutos, o de uno. Pero ahora se van por las ramas que da gusto. Son los Balzac de la música.

Mira, ahora mismo estoy escuchando en la tienda el recopilatorio de The Cardigans; My favourite game suena. Un tema que habrás escuchado unas doce mil veces y habrás visto el videoclip unas cinco mil más, donde Nina Person sale tan guapa conduciendo un descapotable por un desierto mientras se le deshace el tatuaje de mentira del brazo. Pues eso es lo que quiero ahora: canciones de menos de cuatro minutos que ya haya escuchado cinco mil veces. Será la edad.
Lo que escucho ahora en mi Ipod (momento Cuore) son los primeros discos de Depeche Mode, sobre todo el Speak & Spell y el Music for the masses. Esto sí que es bueno, joder. Y mira que Dave Gahan se ha metido más heroína que tú y que tú y que yo juntos. Supongo que no tenía el mismo camello que los Mars Volta.
Dreaming of me es mi canción favorita del primero y Never let me down again y Little 15, del segundo.
Por si no sabes qué bajarte.
P.D.1: Para este jueves me tengo que leer Las babas del diablo de Cortázar.
P.D.2: ¿Ellen Page está excesivamente guapa en el póster de Juno o me lo parece a mí?


sábado, noviembre 17, 2007

predicador frustrado



Varias cosas quiero decir. Cosas varias quiero decir. Quiero decir cosas varias. Decir cosas varias quiero.

Una. A partir de ahora no usaré la segunda persona de plural para dirigirme a vosotros, lectores, sino la segunda del singular. Es decir que no os hablaré a vosotros como estaba haciendo hasta ahora, en plan predicador frustrado. Te hablaré a ti. Será mejor para todos, para vosotros, para mi y para ti.

Dos. Este libro, por si no sabes qué regalarme.

Tres. Felicita a la abuela blogger si la ves por la calle, y ayúdale con las bolsas.

Cuatro. El año musical acaba cuando sale tu disco favorito. Aquí van mis diez mejores del año. Mañana serán otros, pero eso ahora no importa.

Cinco. ¿Por qué Jorge Garbajosa tiene una columna en El País? No me importa lo que le pase en la NBA. Menos lloriqueos.

Seis. Cuestión de sexo (martes noche en Cuatroº) es una serie respetable, y nacional.

Siete. Mara Torres (la 2 noticias, 0:00) es mi presentadora favorita de todos los tiempos. Ya lo sabes.

Ocho. Lee el blog de Rafael Reig. Te gustará.
Si no te gusta, no lo leas.

Nueve. Hasta el trece de enero tienes de tiempo para ir a ver Bodies.

Diez. Un día soñé que subía la marea y yo estaba con mi hermana y mis primos y teníamos cara de estúpidos, como ahora, la cara que se te suele poner cuando ves subir la marea y empieza a anegarlo todo.

sábado, septiembre 29, 2007

spaguettis crudos


Manos de topo no son mi grupo favorito.
No te comas los spaguettis crudos, te sentará mal.
No estés ni un segundo a mi lado, te sentará mal.

martes, septiembre 04, 2007