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miércoles, junio 27, 2007

mi firma3

Sucedió en la ciudad búlgara de Plovdiv, un lunes por la noche, justo después de que el joven Lukas comprase unas postales en la vieja librería. Pagó con tarjeta y, al ir a firmar, sucedió lo que no quería que sucediese nunca, lo que nadie espera nunca que le suceda. El joven Lukas había olvidado su firma. El vendedor esperó pacientemente mientras Lukas miraba absorto el cuadradito donde tenía que firmar. "¿Qué le ocurre, joven?", le preguntó el viejo vendedor. "No recuerdo mi firma, ni, ahora que lo pienso, mi nombre", respondió Lukas. "Vaya, es extraño. Saque el carnet de identidad y todo solucionado", le tranquilizó el viejo. "¿El carnet de identidad?", contestó Lukas.

mi firma2

Sucedió en la ciudad búlgara de Plovdiv, un lunes por la mañana, justo después de que el joven Lukas comprase unos libros en la vieja librería. Pagó con tarjeta y, al ir a firmar, sucedió lo que no quería que sucediese nunca, lo que nadie espera nunca que le suceda. El joven Lukas había olvidado su firma. El vendedor esperó pacientemente mientras Lukas miraba absorto el cuadradito donde tenía que firmar. "¿Me puedo ir?", preguntó Lukas. "¿A dónde?, antes tiene que firmar", le respondió el viejo vendedor. "A mi casa, ¿me puedo ir a mi casa?", suplicó Lukas. "Está bien, váyase, ya firmará otro día", concluyó el viejo.

mi firma

Sucedió en la ciudad búlgara de Plovdiv, un lunes por la tarde, justo después de que el joven Lukas comprase unos libros en la vieja librería. Pagó con tarjeta y, al ir a firmar, sucedió lo que no quería que sucediese nunca, lo que nadie espera nunca que le suceda. El joven Lukas había olvidado su firma. El vendedor esperó pacientemente mientras Lukas miraba absorto el cuadradito donde tenía que firmar. "No sé cómo es mi firma", le dijo al viejo vendedor, quien le respondió con toda serenidad: "no te preocupes, hijo, a mí también me pasó".

jueves, junio 14, 2007

lampadaire d'eau3

En 1997, en la ciudad francesa de Aurillac, un hombre que conducía un turismo atropelló a un peatón que cruzaba por el paso de cebra. El peatón era un viejo vagabundo llamado Jean-Luc Lampadaire. Al caer al suelo, se quedó dormido en posición fetal. Empezó a soñar. En el sueño, Jean-Luc coge un palo de acero y empieza a golpear la única farola que hay en la calle. No le gusta la luz que desprende. En un momento, el viejo empieza a notar que la farola se balancea. Entonces la agarra con sus manos y estira con fuerza, arrancándola de cuajo y haciendo que caiga al río. La farola da una vuelta completa en el aire antes de clavarse en el fondo del río, siendo ahora el principal punto de interés de esta ciudad gala.
Lampadaire d'eau reza un cartel con una flecha que indica donde asomarse para verla.

lampadaire d'eau2

En 1997, en la ciudad francesa de Aurillac, un hombre que conducía un turismo atropelló a un peatón que cruzaba por el paso de cebra. No era la primera vez que pasaba. El conductor iba mirando la puesta de sol de aquella tarde de verano. El sol estaba a punto de esconderse por completo y formaba una figura fantasmagórica, espacial, apocalíptica. La luz rojiza lo pintaba todo. Un año atrás, en el mismo lugar, otro conductor, desbordado y envuelto por aquella luz extraterrestre, estampó su coche en una farola, arrancándola de cuajo y haciendo que cayera al río. La farola dio una vuelta completa en el aire antes de clavarse en el fondo del río siendo ahora, junto con los atardeceres, el principal punto de interés de esta ciudad gala.
Lampadaire d'eau reza un cartel con una flecha que indica donde asomarse para verla.

miércoles, junio 13, 2007

lampadaire d'eau

En 1997, en la ciudad francesa de Aurillac, un hombre que conducía un turismo atropelló a un peatón que cruzaba por el paso de cebra. No era la primera vez que pasaba. El conductor iba mirando a una joven que paseaba a su perrito. La joven llevaba una falda que se volteaba debido a la corriente de aire existente en la calle. Un año atrás, en el mismo lugar, otro conductor despistado por el aire y las piernas de otra joven, estampó su coche en una farola, arrancándola de cuajo y haciendo que cayera al río. La farola dio una vuelta completa en el aire antes de clavarse en el fondo del río, siendo ahora el principal punto de interés de esta ciudad gala.
Lampadaire d'eau reza un cartel con una flecha que indica donde asomarse para verla.