martes, septiembre 22, 2009

temporada pasada

Lo mejor de El intermedio son los vídeo montajes.
Este es de la temporada pasada. 

lunes, septiembre 21, 2009

búscame la hermandad

Te voy a contar un secreto.
Odio los anuncios que representan la comunión entre personas. 
Todos diferentes, todos iguales. Entre todos lo conseguiremos. Un mundo mejor es posible.
Ya sabes, toda esa mierda, todas esas mentiras.
Y esto no quiere decir que odie a la humanidad ni nada de eso. Simplemente odio los anuncios que me quieren vender una hermandad que no será posible. Porque no será posible, no nos engañemos. 
Pero hablar de comunión, hermandad y alegría es necesario, supongo, si te dedicas a la publicidad. 
El objetivo: despertar al filántropo imbécil que todos llevamos dentro.

Lee el periódico. Ni siquiera hace falta que lo leas: mira las fotos de un periódico cualquiera. Ahora, búscame la hermandad. 

Y, sobre todo, odio los anuncios que, después de haber representado una comunión humana inmejorable y ejemplar, se apropian de una canción y la destrozan, dejando los restos esparcidos en el mar, ya los recogerá alguien, los voluntarios imbéciles ya vendrán de algún lugar para meter en bolsas estos estribillos que han quedado varados entre las rocas, ¿de quién era esta canción?, ¿de Bowie?, ¿quién coño es ese?, da igual, ahora no son más que residuos dentro de una bolsa de basura que no sabremos en qué contenedor tirar. 
Ahora no es más que eso.

Y para acabar, después de habernos demostrado que si vas por la calle y te coges a alguien del brazo éste te va a sonreír y va a hacer la segunda voz de la canción que vayas cantando, además, digo, que lo que anuncie el spot en cuestión sea, por ejemplo, VISA, ya es de apaga y vámonos.

¡La hermandad será posible!, ¡por supuesto!, ¡no te preocupes!, ¡canta y vive feliz! 
Aunque, no sé si te lo han dicho, será mejor que tengas dinero en el banco.

Por lo que pueda pasar.

jueves, septiembre 17, 2009

sin tetas jóvenes al aire

El otro día pensaba, no me preguntes por qué, nunca me preguntes por qué, porque no lo sabré, pensaba, dije, mientras cruzaba el gran parque que hay al lado de mi casa, viendo la cantidad de abuelos, personas mayores, en definitiva, viejos, que se agrupan en los bancos, se sientan en los bancos por las tardes, los abuelos, ya relacionamos sentarnos en un banco con tener una cierta edad, no hay niños sentados en los bancos, eso sería una mala señal, habría que vigilar a ese niño, señora, registre de vez en cuando sus bolsillos, puede estar acumulando tizas de colores que coge cuando la profesora está despistada, que para qué las coge, me dice, eso se lo tendrá que preguntar usted a su niño, ahora mismo estoy pensando en una posible película de terror en la que los niños ocuparan el lugar de los abuelos en los bancos, centenares de niños sentados en los bancos de los parques, las manos cruzadas, columpios y toboganes oxidados por el abandono, niños quietos en bancos, quizá moviendo suavemente sus piernas, que todavía no llegan al suelo, les cuelgan las piernas, niños quietos en bancos con las piernas colgando, así pasarían las tardes en la peli de terror, y simplemente eso sería el terror, esa sería la imagen amenazante, no hace falta violencia para que el terror acuda a nuestra mente, lo único que necesitamos es enfrentarnos a algo desconocido, algo que no entraba en nuestros planes, algo que no está ni en su sitio ni en su momento, es decir, fuera de contexto: ya en la cama, de madrugada, te despierta un ruido en el comedor, te diriges para comprobar qué ha sido y allí, sentado en el sillón, un hombre se está tomando una coca-cola y unas patatas, y esa imagen, fuera de contexto, no significaría más que eso: un hombre disfrutando de un refresco y unas patatas, pero la cuestión es que a este hombre lo rodean una serie de variables que son: tu casa, la madrugada y el anonimato del hombre, aunque incluso el no saber quién es el hombre no sería tan importante, en la escala del terror, como lo es el lugar y la hora, es decir, el contexto, me repito, y tú, debido al miedo que te invade, quizá no podrías articular palabra, o quizá sí, y le preguntarías ¿qué hace usted aquí?, porque el miedo nos hace educados, y él te miraría y te contestaría algo obvio como estoy aquí, tomándome una coca-cola y unas patatas, y tú seguirías y le rogarías, con la educación que el miedo te ha concedido, ¿puede salir ahora mismo de mi casa?, y él te contestaría sí, ahora mismo me voy, y se iría, y no sé a qué venía todo esto, voy a releer, decía arriba de todo que viendo la cantidad de abuelos que se agrupan en los bancos y los pocos niños, en proporción, que juegan en el parque, pensaba que no era extraño el cabeza de cartel elegido para las fiestas mayores de este bendito pueblo: Manolo Escobar, he buscado su edad: 78 años, el día del concierto, el parque al lado de mi casa, que es donde actuó, se convirtió en un pequeño Woodstock (sin tetas jóvenes al aire), desde mi casa no se escuchaba la música, sólo el murmullo de gente, que actuaba como las hueveras de una habitación insonorizada a lo amateur, si el cabeza de cartel de las fiestas de tu pueblo tiene 78 años, algo pasa en tu pueblo, incluso en tu portería algo puede estar pasando, pero pensando en la edad del Escobar y en lo que podría o no estar pasando en mi pueblo, me dije: no hay que preocuparse, viladecanense de a pie: Leonard Cohen ha sido cabeza de cartel en Benicàssim este año, tiene 75 años, y más aún: Neil Young, cabeza de cartel del pasado Primavera Sound, 64, así que, mirándolo de esa manera, esto quiere decir que, viladecanenses, no queda otra, y nosotros sin saberlo, todos juntos: ¡Viladecans es cool (joder)! 
¿Para cuándo un especial Viladecans en Ànima? 

martes, septiembre 15, 2009

no sé a qué ritmo

Mi primo Ángel, con buena letra y criterio, me recomienda este blog que construye Andreu Buenafuente con sus tijeras de punta redonda y su pegamento de barra. 
Por lo que veo, el Andreu recorta y pega, sobre todo, fotos curiosas que encuentra por ahí, aunque también encontramos sus filias y sus fobias. 
En definitiva, una página (doble, por ahora, no sé a qué ritmo irá pegando más fotos) para pasar un rato entretenido.
Es curioso que podamos saber cómo es una persona (al menos una parte) simplemente viendo algunas fotos que le gustan.
No sé dónde leí que una de las mejores maneras de conocer a una persona era mirando, en su Ipod, la lista de las canciones más escuchadas. Algo de razón sí que hay en esa afirmación, ¿no crees?

lunes, septiembre 14, 2009

la nevera de tu abuela

El otro día fui a Laie Pau Claris, la mejor librería de Barcelona, con diferencia, ya te lo he dicho varias cienes de veces. La mejor, con diferencia.
Una buena librería: aquella en la que compras todo aquello que no ibas buscando.
Me compré cuatro libros: 
uno muy interesante para enfocar el arte (en concreto la pintura) a los niños,
un librito de Harold Bloom que, ¡y yo sin saberlo!, se ha vuelto a traducir y que siempre me pareció interesante en inglés,
La historia del silencio, de Pedro Zarraluki, que será mi profesor de cuento este año. Me lo compré para saber con quien voy a tener que tratar este año. Si te soy sincero, no sé por qué, esnobismo, supongo, pensaba que no me iba a gustar, no sé por qué, repito. Ahora que me lo he leído (hacía tiempo que no me acababa un libro, aunque corto, tan rápido), te lo recomiendo sinceramente. Creo que nos llevaremos bien, el Pedro y yo. Este es una novela (Premio Herralde en el 94 o 95, no me hagas decir años), pero, por lo que he leído, Zarraluki se mueve más cómodo en el cuento, y quizá algo se nota leyéndolo en novela. Te la recomiendo, repito. Creo que está en bolsillo a cinco euros, ya me dirás. En vez de irte con esa senegalesa de la rambla cada noche, cómprate este libro. El placer es más duradero y serás tú quien podrás contagiar a otros con tu lectura. Piénsalo. Además, ahora corres el riesgo de salir por la tele mientras negocias el precio.
Y, por último, un mini librito (imagínate: mini, -ito, es tan pequeño que casi me lo llevo sin pagar, debajo de la uña) que recoge un pequeño ensayo que el escritor Jonathan Lethem, el Joni, escribió en el Harper's Magazine en febrero de 2007. Digamos que es un atraco a mano armada ya que este texto, que ahora me venden tan bien empaquetado, ya fue publicado en una revista. Pero de eso trata esta librería: el placer de gastarte dinero en libros que no habías venido a buscar. 
En este mini ensayito, el Joni se pregunta por la originalidad de una obra (literaria), los plagios, las influencias secretas. Viene a decirnos eso que ya hemos escuchado tantas veces: todas las historias están contadas; ahora hay que contarlas de otra manera.
Se lee rápido y amenamente, que no amenazadoramente, pero hay cosas que subrayar. 

Y hablando de plagios (qué bien enlazado, joder, ¡qué bien enlazado!, ni hecho a propósito), el otro día me encuentro con esta noticia: el cartel de la última película de la Coixet, denunciado por plagio.


Te resumo: se ve que la Coixet se enamoró de esta foto de la izquierda viéndola en una revista de moda mientras escribía el guión, la recortó y la pegó en la tapa de la carpeta del guión. Se fue acostumbrando a la imagen y decidió que sería la del cartel de su película. Sin ni siquiera mirar quién había sido el autor de la foto. 
La vida es así de fácil. A ti te gusta algo: lo coges. Como si el mundo fuese la nevera de tu abuela.
Yo hay cosas que no acabaré de entender nunca. 
¿Qué esperaba la Coixet? 
¿Es esto publicidad para su película? Para mí, no. 
Piensa: si ya el cartel es un plagio. 
La única parte contratante que sale ganando de esta chapuza de la Coixet es el fotógrafo Javier Aramburu.
Sinceramente, si tenía pocas ganas, o ninguna, de ver esta película, esto lo ha acabado de rematar.
Por cierto, a mí siempre me ha gustado el logo de Agip, ese extraño ¿perro? de seis patas echando fuego por la boca. Como ahora los de los plagios están liados con la Coixet, voy a aprovechar para hacer unas camisetas y promocionar este blog. ¿Qué te parece las ideas que tengo? 

Si ya está todo hecho, deshagámoslo.

jueves, septiembre 10, 2009

¡auteur, auteur!

Ya puedes votar en la nueva encuesta

Uno de los libros que me estoy leyendo, entre sorbo y sorbo de absenta, es 
el cual te recomiendo. 
Ya sé que me dirás: pero si a mí no me gusta el porno, yo sólo consumo filmoteca Fnac, ¡auteur, auteur! 
Y yo te contestaré: hazme caso, criatura gafapastil, y hazte con este libro, que no va de fotos ni nada de eso, que no va de tocarse, va de leer a testimonios de la época y disfrutar y enterarte de cosas que no sabías, te parece poco. 
Se encarga del asunto Legs Mcneil, el mismo autor del imprescindible (y nunca esta palabra la dije tan en serio) Por favor, mátame. Una historia oral del punk.

podéis abuchear

Esta foto la hice (había escrito está tomada, pero me he dicho: no) el 1 de agosto en Mascaraque, un pueblo cercano a Toledo.
Fui a una boda, te lo dije. Se casó el hermano de Sheila.
Esta foto representa el pueblo. 
Esto es el pueblo. 
Aquí fue donde una mujer me mostró la cámara, no sé si te acuerdas. 
Normalmente, estas personas, en especial los dos hombres sentados, se situarían alineados mirando a la calle, que es donde pasa, o puede pasar, la acción. La calle como cinta transportadora de acción, de novedades, de vida. 
Pero hoy, el día de la boda, los dos hombres deciden, en un acto revolucionario, mover sus sillas enfocándolas hacia la ermita, que hace las funciones de pantalla gigante de un cine de verano. Yo, como extra de esa película, consciente de que estoy siendo proyectado, decido inmortalizar a los espectadores como a insectos en resina. ¿Qué recordarán ellos de ese día?
Hice esta foto mientras a los novios les tiraban arroz. Así que, eso es exactamente lo que están viendo estas seis personas (dos de ellas no miran la acción en el instante de la foto).

Esta foto se titula Flores raras crecen en las aceras para ti.


Viéndola, no sé por qué, me vienen a la mente los atentados del 11-S. Supongo que es porque todos nos acordamos qué estábamos haciendo ese día, ese momento. 
Me parece interesante la visión del otro lado de la acción. Es una tontería, sí, pero bueno, ¿acaso la vida entera no es una tontería? No viene de una.
Todos podemos visualizarnos como si alguien nos hiciera una foto: sentados en el sofá, a la mesa de la cocina, conduciendo, etc. Todos tenemos nuestra foto, con esa cara que se nos iba quedando, muñecos de cera en un horno, junto a la de las dos torres desapareciendo. 
Sin duda, un día confuso. 
Lo único que sacamos en claro es que collapse significa, entre otras cosas, derrumbarse. 
Y que el skyline de NYC ya no iba a ser el mismo. Y el nuestro tampoco.

¿Qué hacías tú el 11/09/01?

Yo me levanté tarde. 
Los aviones impactaron en la torres mientras dormía. 
Fui a la cocina y me preparé algo de almuerzo/comida. 
Estaba solo en casa. 
Encendí (¿encendí?) la radio y lo primero que escuché fue "acaba de caer una de las torres". Como el 11/09 es la Diada aquí en Catalunya (podéis abuchear, público de Telecinco, acabo de decir Catalunya), pensaba, pensé, que se trataba de castellers, personas desmoronándose en una jornada festiva. Eso fue lo primero que pensé. Porque era lo lógico. Porque pensar en lo que realmente estaba sucediendo hubiera sido ir más allá de mi/nuestra imaginación. 
Y fue eso lo que nos ocurrió: nadie había sido capaz de imaginar algo así. 
Recuerdo que, una vez ya tumbado en el sofá viendo la tele, recibí una llamada de Mireia. 
No me dijo hola, Diego, qué tal, qué haces. Lo único que me dijo fue Diego, ¿qué está pasando?
Queríamos que alguien nos explicara qué era todo aquello. Y fue extraño no encontrar a nadie. Fue extraño no encontrarnos.
Por la tarde fui al cine con Marta y con Mireia, que son dos amigas de cuando fui a la uni de joven. 
Vimos Los otros. 
El cine estaba sold out. Gente buscando un refugio, la oscuridad, gente a salvo. 
De camino y de vuelta del cine, gente por la calle con auriculares. 
Algo en sus caras te decía que no estaban escuchando música. 
Durante todo el camino, de casa al cine y del cine a casa, estuve escuchando la misma canción. I'm the ocean, de Neil Young con Pearl Jam. Para mí, escuchar esa canción es viajar a ese día.

Y no sé a qué ha venido todo esto.



Hoy saldremos a la calle,
a sentarnos ante la vida
y hablaremos de aquello y de lo otro,
y nos reiremos de los que no están,
y lloraremos por los que no están,
y preguntaremos por los que faltan,
y llamaremos para que vengan,
y silbaremos a nuestros perros,
y contagiaremos los bostezos,
y dibujaremos en la tierra
mapas con los pies descalzos,
y despediremos al verano
desde esta silla de rebajas,
y cortaremos flores raras
de las que crecen en las aceras,
y, 
sobre todo,
tomaremos decisiones importantes,
al menos 
para nosotros.

jueves, septiembre 03, 2009

lo sutil de lo nuestro

La gran estafa de la música actual se llama Sunn O))). 
(Te dejo el link a la wikipedia, que es otra de las grandes estafas que padecemos en nuestras carnes).
Los acabo de ver en la Rockdelux y me he acordado. (El artículo está escrito con la zurda, porque la derecha, tú ya me entiendes).

Hace unos años, Tomás y yo fuimos a un concierto de este grupo, hipnotizados, al menos yo, por las excelentes críticas del disco que presentaban y que no te los podías perder en directo, que si te los perdías eras un gilipollas, vístete de negro y vente, etc.

Te resumo el concierto:
Un fraude.

Nos fuimos antes de que acabase porque eso era insoportable.
Aburrimiento y dolor de tímpanos durante una semana.
Supongo que, bajo los efectos de alguna droga, ganan.

El escenario se llena de humo blanco (para que no veas cómo se ríen en tu cara, los Sunn O)))). Mucho humo blanco, cuánto humo blanco más vas a echar, joder, no me veo ni las manos, humo blanco durante media hora, puedes pensar en salir corriendo, puedes pensar: algo va mal y nadie se ha enterado, pero no, son los Sunn O))), que son así de diabólicos.
Hartos de humo blanco, las primeras filas aplauden y dan grititos (recuerda, es Barcelona). Entonces, en un determinado momento, creo percibir (no sé si es correcto creo percibir, pero bueno, me entiendes) unas figuras humanas. Lo de humanas es por abreviar. 
Sunn O))) actúan vestidos a lo monje. Puedes cortarte el pelo a lo garçon y puedes actuar a lo monje. Sunn O))) son de esos. 
Después de situarse en el escenario y palpar sus guitarras y colgárselas, los monjes del infierno suben el volumen de los amplificadores hasta donde pone max.
- Oye, ¿a cuánto lo ponemos para que se oiga bien y a nadie se le escape lo sutil de lo nuestro?
- Tú hasta donde pone max.
- Vale.
Con el volumen al max., las criaturas misteriosas rascan las cuerdas durante una hora y media o el tiempo que hayan alquilado el local.
Luego se van del escenario y ahí se acaba el concierto.

Cuando acabé octavo de E.G.B., mis padres me regalaron una guitarra eléctrica, una Fender Stratocaster blanca, como la de Jimi Hendrix en Woodstock. Ahí estaba yo por las tardes, con mi amplificador de butxaca, sentado en mi cama y poniendo el volumen al max.
Sunn O))) me recuerdan esos tiempos: alguien a quien le acaban de regalar una guitarra y prueba los tres acordes que se sabe.

Los críticos pueden decir lo que quieran. Sunn O))) son una estafa, un aburrimiento absoluto. Y alguien con criterio musical remunerado debería tener la valentía de decir esto de una vez.
A este paso le vamos a acabar dando a Belén Esteban un sillón en la Real Academia Española. 

En el último disco se han propuesto introducir instrumentos de viento y coros que me han recordado a algunos pasajes de la fascinante obra de Schönberg Moses und Aron. 
Quizá es lo único que me ha gustado. El resto: fraude.

Aquí te dejo algo parecido a lo que vivimos Tomás y yo.
Para que veas de qué pasta estábamos hechos.

miércoles, septiembre 02, 2009

un hombre pasa

La percepción de la realidad.

Un accidente es más horrible cuanto más cerca de tu casa (de ti) suceda.

No es lo mismo un hombre atropellado por un menor en Iowa que tu vecino atropellado por un menor en la puerta de su casa.
Aunque nunca hubieras hablado con él, ni siquiera buenos días, ni siquiera una mirada, la cercanía del suceso lo convertirá en horrible, mientras que el caso de Iowa simplemente será anecdótico. Siendo los dos, para ti, personas desconocidas.

El pasado lunes una mujer se tiró desde un octavo piso. 
Quería suicidarse. 
Al menos eso es lo que nos han dicho. 
La mujer decide suicidarse tirándose desde el balcón de su casa. 
En la acera, una pareja pasea. 
Un hombre pasa, mejor. 
Podría acabar aquí la noticia y me gustaría el sonido, cómo se lee, aunque no sería muy periodístico. Algo así sería:

Una mujer se tira desde un balcón. 
En la acera, un hombre pasa.

Cuentos de terror en trece palabras.
Sería suficiente para enterarte de lo que ha pasado. 
Microrrelatos de realidad.

Pues el pasado lunes, decía, una mujer decide acabar con su vida arrojándose desde un octavo. Un peatón que paseaba con su pareja recibió el brutal impacto de la mujer al caerle encima. 
(Sí, todos hemos pensado en la madre de Amélie. El cine nos tiene cogidos por los huevos). 
La mujer suicida murió en el acto; el peatón, horas más tarde.

En todas las noticias que he encontrado (por ahora, contrastadas a la buena de Dios: en unas el hombre es ucraniano, en otras español, en unas la mujer tiene 45 años y el hombre 50 y, en otras, a la inversa. Nos gusta el jugar con el lector, con el espectador ya no te digo, pero con el lector, para una vez que lo tenemos, nos gusta el jugar), en todas las noticias, dije, el peatón es el protagonista, el sujeto de la frase. 
La mujer suicida queda en un segundo plano cuando nos enteramos de la noticia, es cierto. 
Ella quería ser la protagonista y ha acabado siendo una actriz secundaria.
Y el actor secundario, es más, el extra que paseaba por la calle, se ha convertido en protagonista. 
El papel de tu vida no lo eliges tú.
Y todo esto sucede en unos segundos. 
Los mismos que puedes tardar en leer las trece palabras de antes.

Una mujer se tira desde un balcón.
En la acera, un hombre pasa.

Igual que en la noticia, la protagonista absoluta de la primera frase, la mujer, deja de serlo inmediatamente cuando aparece el hombre en escena. Es entonces cuando la acción se focaliza en él, casi olvidándonos por completo de la mujer que se tira pero, ciertamente comprendiendo que, sin ella, el hombre no elevaría su categoría de extra a protagonista. 
Y el hombre se convierte en protagonista por cercanía, porque todos y cada uno de nosotros, cuando leemos la noticia, nos imaginamos paseando por debajo de balcones. Porque somos más los que paseamos que los que nos tiramos. De ahí el protagonismo.
Así, tanto en la noticia-relato como en la vida real, la mujer suicida, protagonista en un principio, deja de serlo en cuanto se estrella brutalmente contra el hombre.
Podríamos decir, pues, que la mujer mantuvo su protagonismo desde el octavo piso hasta el suelo, donde, por una cuestión de azar, delegó su protagonismo a un hombre anónimo que, probablemente, nunca quiso ese papel.

Esto que te cuento pasó el otro día aquí, en Viladecans, a doscientos metros de donde vivo. Paso por delante del piso de la suicida cada día. 
Podría ir ahora, entre coma y coma, visitar el lugar de los hechos, hacer una foto de la sangre seca (espero que Telecinco nos muestre las imágenes de sangre seca, que las saque de donde quiera, pero esta noche el Piqueras tiene que darlo todo: si no hay sangre seca en la acera, esto no ha sucedido) y subirla al blog. Pero no lo haré porque estoy en calzoncillos jugando con Billie Jean. (Algún día te hablaré de Billie Jean).

Así que, al fin, puedo pensar: podría haber sido yo el hombre que pasa. 
Y morir, 
sí, 
pero, 
al menos por una vez en mi vida, 
siendo el protagonista.

Ya tendremos tiempo de ser los protagonistas.
Hay veces que es mejor seguir siendo un extra. 
Y ver la vida pasar.

sábado, agosto 29, 2009

pequeñitas manos

A Björk intentaron matarla.
A Björk la intentaron matar.
(Elige la frase que más te guste. He estado catorce horas para decidirme por una. Cada vez me alejo más. Elige una).
¿Eso lo sabías? Está por ahí, está por la web, pero te lo contaré igualmente, a mi manera, de mala manera, porque es así como te gusta, como te lo cuento yo, por eso me paras por la calle, me llamas de madrugada y me mandas sms sólo para decirme: me gusta cuando escribes porque estás como ausente.
A principios de los noventa (para años exactos ya está la wikipedia, siempre fiable), hace ya, tú con hombreras, recuerda, busca fotos y dime que no, un mozo bien educado, que se limpiaba los zapatos antes de entrar en los sitios y todo (en los sitios está bien utilizarlo, es mejor que usar otro complemento circunstancial porque en los sitios engloba todo: su casa, una tienda, la iglesia, la universidad. En los sitios está bien utilizarlo porque es rápido de entender), se obsesiona con la Björk de una manera que es para decirle: oye, venga, mira, qué te iba a decir, venga, oye, que, a ver cómo te lo digo, que hay más cosas, en el mundo digo, a ver que me entiendas, que Björk puede gustarte mucho, sí, pero mira, oye, deja de moverte un segundo.

Así pues, el mozo bien educado y limpio se obsesiona con la islandesa y decide matarla.
Porque para la obsesión ese es el motivo de su existencia.

El mozo, a partir de ahora lo vamos a llamar Ricardo López y así no volveré a decir mozo sino Ricardo López o el López o el Richy cuando me refiera a él, decide fabricar, en su casa de Miami, una bomba de ácido sulfúrico (¿estás releyendo mucho porque te pierdes?, porque yo estoy releyendo un montón, horas releyendo llevo. Un montón está bien usarlo), meterla en un falso libro y enviárselo a Björk.
- ¿Por qué este odio, Richy?
- Porque la guarra no contesta mis cartas perfumadas, man, y además sale con un nigger, jope.

Así pues, otra vez, por un lado tenemos a una cantante islandesa llamada Björk que te puede gustar más o menos pero que ahí está.
Por otro lado tenemos a su novio de entonces, el músico Goldie, el nigger que sacó de quicio al Richy.
Por tercer lado tenemos al Richy en cuestión, haciendo bombas en casa y, esto no lo había dicho hasta ahora, grabando todo el proceso en vídeos.
Disturbing.
Veinte horas de vídeo en once cintas que grabó el Richy, once tomos coleccionables: cómo preparar una bomba en once pasos estando tarado como estoy.
Por último lado, el López se filma pegándose un tiro en el último vídeo. En el último vídeo no era necesario ponerlo, Diego, ¿no crees? Ahorra tinta. Piensa y escribe, no al revés.

Por suerte para Björk y para el moderneo de Barcelona en general, el libro-bomba es interceptado por Scotland Yard antes de llegar a las pequeñitas manos de la esquimal ya que la poli de Miami avisa a la poli de London y les dicen que si ven un paquete sospechoso por ahí, que lo intercepten, que es de un tarado al que acabamos de encontrar en estado de descomposición. Y la poli de Londres lo intercepta. A veces el mundo funciona así de fácil, como un programa de Bricomanía.

La poli de Londres, los buenos, detonan el paquete en un descampado y el ácido sulfúrico daña algunos matorrales de los cuales nunca más se supo. Me gusta pensar en esos pobres matorrales que me acabo de inventar. Qué culpa tenían. Quién nos enviará el paquete que cambiará nuestras vidas.

La Björk se pone triste y nerviosa después de enterarse de todo esto del Richy, deja al Goldie y se va a Andalucía, que es donde te vas cuando te pones triste y nervioso y dejas a tu pareja, a evadirse y reflexionar.
Allí conecta con Raimundo Amador, que supongo que la invita a unos porros, unos vinitos y unos pescaítos fritos o lo que se tome por esas tierras de Dios.
A la Björk le cae bien el Raimundo y decide utilizar sus dedos en la próxima canción que ya le hierve a la islandesa después de lo sucedido.
Y entonces surge So broken. De la locura de un hombre, de la fragilidad de las personas, de lo rápido que se puede ir todo al traste, de la imposibilidad de controlar tu vida, de las preguntas sin respuesta, del pescaíto frito y, sobre todo, del dolor.

Si Björk tiene canciones buenas, ésta es una de ellas.
A veces, del horror nace belleza.

jueves, agosto 27, 2009

variaciones maríateresa_4


variaciones maríateresa_3


*idea by Diego
*design by Sheila

variaciones maríateresa_2


Las siete diferencias
1- El color del bikini.
2- Las gafas de sol.
3- El cinturón blanco.
4- El cuchillo (al menos visible).
5- La boca (abierta en una y cerrada en la otra).
6- El ombligo (más redondo en una que en otra).
7- El fondo de foto (mar en una, gente difuminada en la otra).

variaciones maríateresa_1

Muchas veces me pregunto,
padre,
si todo este dolor era necesario
o simplemente algo
que hubiésemos podido evitar,

quizá mirando hacia otro lado,
quizá incluso no mirando.

Aunque siempre me dices
que los dolores vienen dados
y que no hay nada que hacer,
hoy no sé qué contestarte,
padre,
hoy te podría decir,
simplemente,
que este dolor que estamos sintiendo ahora,

tú y yo y todos,

estoy seguro de que lo hubiésemos podido evitar.

Pero el dolor siempre te coge desprevenido,
me dirás,
y yo no te lo negaré,
porque este dolor,
aunque brevemente anunciado,
nos cogió a todos por sorpresa,
pero incluso así,
por sorpresa,
vuelvo a decirte,
padre,
que algo 
podríamos 
haber 
hecho.

Ahora ya no,
ahora ya no hay nada que hacer,
padre,
ahora sólo quedarán nuestros gemidos

sordos,
lejanos
e inútiles.

martes, agosto 25, 2009

up

especial gracia

Sheila me descubre El mundo today. 
Una buena manera de pasar estos últimos y penosos días de agosto.
La última semana de agosto es como un domingo de siete días.
Que la quiten.

Especial gracia me hizo esta no-noticia. 
Dedicada a todos los que han/hemos trabajado en ese centro comercial, homenaje a la cultura y el snobismo.

lunes, agosto 24, 2009

derrotados y confusos

con una pala roja o azul o incluso verde
el niño empezó a cavar un hoyo en la orilla
ahora está dentro, te podría decir, 
no lo ves pero el niño que cava está dentro del hoyo, 
dentro de su propia obra de ingeniería estival,
mientras sus padres quizás leen el periódico
o ni eso
mientras los demás niños dejan corretear las olas entre los pies
y también mientras Sheila lee un libro,

(una niña y un niño 
derrotados y confusos
parecen aceptar su destino:
desaparecer
en esa tumba de playa
que les prepara el niño
con una pala roja o azul o incluso verde
mientras la mujer
mirará siempre hacia otro lado)
 
el niño está dentro del hoyo, te podría repetir,
¿de qué serviría que te lo volviese a decir?
no se puede ver
pero me puedes creer,
ahí está,
ahí estaba,
la tarde cayendo y él sin dejar de cavar ese hoyo,
ajeno a las olas, el sol, los helados, 
incluso ajeno al mismísimo verano,
el niño con una pala roja o azul o incluso verde,
como un genio raptado por su inspiración,
no habló ni una sola palabra mientras excavaba ese hoyo,
estuve ahí al lado mientras eso sucedía,
puede que durante más de treinta o cuarenta minutos,
no diré una hora,

¿qué buscaba ese niño?
¿a dónde quería llegar?

al final nos fuimos, 
porque ya no había sol y empezaba a refrescar,
y no pude comprobar si el niño salió o se quedó allí dentro,
estuve a punto de asomarme, ya con la toalla al hombro,
pero tuve miedo de encontrarme con algo diferente a lo que me estaba imaginando,
así que mientras nos alejábamos de la orilla
eché la vista atrás,
las olas,
los últimos bañistas, 
olor a after-sun, 
un barco a lo lejos, 
y esa tumba de playa.