lunes, enero 25, 2010

pequeño papel sin frase

Hace poco descubrí a Charles Simic hurgándose la nariz en el blog de Jesús Jiménez Domínguez, un poeta ¡guapo!, un poeta guapo, ¿dónde se ha visto?, ¿a dónde vamos a llegar?, se empieza con un poeta guapo y se acaba invitando a Karmele a los conciertos de Radio 3, bueno, no sé, juzga tú misma, yo lo veo guapo, al menos entorna bien los ojos y viste chaquetas Adidas, ¡un poeta guapo que viste chaquetas Adidas!, bueno no sé si es Adidas, juzga tú misma, yo diría que sí, la cuestión es que el Jesús, hablemos en serio, me parece un tipo de lo más interesante, por lo que nos recomienda desde su blog, quiero decir, ya sabemos, ya me sabes, que yo no soy así como me estás leyendo, soy un poco peor, incluso, así que no sé si el Jesús será así como me lo imagino, quiero creer que sí, por eso lo tengo en favoritos y desde aquí le mando un saludo.

Charles Simic, poeta (vivo) nacido en Belgrado en 1939, que emigró a los Estados Unidos en 1954, Premio Pullitzer en 1990 por El mundo no se acaba, y del que no había oído hablar en mi vida, acaba de publicar una selección de la que él considera su mejor obra poética aparecida entre 1986 y 2003 bajo el título La voz a las tres de la madrugada. 
Una auténtica maravilla. 
(Siempre digo lo mismo cuando algún libro o disco o peli me gusta, ya me he dado cuenta, parezco imbécil pero, ¿qué quiere que te diga?, esto no es el blog de Vicente Luis Mora en el que no entiendo ni una puta palabra y no sé si lo está recomendando o se está cagando en la madre que parió al editor que apostó por ese autor. Yo lo único que hago es intentar utilizar palabras conocidas desde la infancia. Ése es uno de mis propósitos en este blog.)
No me esperaba que un libro de poesía me sorprendiera tan gratamente. 
Además, edición bilingüe, que siempre se agradece.

Me he decidido por este poema, Cameo (podría ser cualquier otro y sería igual de bueno), y por el de dos versos que da título al libro.
Conociéndote, creo que te gustarán.

CAMEO
Me dieron un pequeño papel sin frase
en una epopeya sangrienta. Yo era uno de los
bombardeados que huían.
En la distancia nuestro gran líder
cacareaba como un gallo desde un balcón,
¿o se trataba quizás de un gran actor
que hacía el papel de nuestro gran líder?

Soy ese de ahí, le digo a los chiquillos.
Apretujado entre el hombre
con las dos manos vendadas
y la anciana con la boca abierta
como si nos estuviera enseñando un diente

que le duele horrores. Cien veces
que paso la cinta y ni una sola de ellas
son capaces de encontrarme
en esa gris multitud
igual a cualquier otra gris multitud.

A la cama, acabo por decirles.
Yo sé que estuve allí. Pero sólo tenían
tiempo para una toma. Corrimos,
los aviones rozaron nuestras cabezas,
luego se marcharon
y nosotros quedamos aturdidos en la ciudad en llamas,
pero eso, por supuesto, no lo filmaron.



LA VOZ A LAS TRES DE LA MADRUGADA
¿Quién ha puesto risas enlatadas
en la escena de mi crucifixión? 

viernes, enero 22, 2010

cimientos

Nunca te he hablado de Billie Jean. No me refiero a la canción sino a la gata. Billie Jean, la gata.
Le voy a dedicar unas entradas, algo parecido a un homenaje en vida, porque tengo la sensación de que en la nueva casa un día abriremos la puerta, se irá y no volverá.
Es algo triste, sí, pero no nos engañemos, nadie nos dijo que esto iba a ser fácil.
Vamos a empezar a asumir la pérdida por los cimientos.

Lo peor de tener a un animal de compañía es que un día se morirá. Y, entendiendo que el ciclo biológico siga su curso con normalidad, se morirá antes que tú.
Una mascota no es un hijo. Es, a nivel afectivo, algo más cruel: la verás nacer, crecer, envejecer y morir. Y todo esto ya lo sabes en el momento de aceptarla en casa pero, aún así, aceptas la contemplación de esta vida en cámara rápida.
Por supuesto, sería enfermizo si pensara en este tema continuamente pero, de vez en cuando, sí que lo hago. Sobre todo mientras miro cómo duerme.

Estos días estamos de mudanza. Empezaremos a vivir (vaya inicio de frase) en la nueva casa a finales de la semana que viene, el último fin de semana de enero.
La casa, como te puedes imaginar, tiene puertas y ventanas, y por ellas, Billie Jean saldrá en cuanto vea un ligero resplandor de libertad, en un abrir y cerrar de ojos Billie Jean, silenciosa como todos los gatos, viajará en el espacio y, al girarnos para cerrar la puerta, nos saludará desde la verja, con su patita diciendo adiós, o hasta luego. Los gatos, siempre educados.
La llamaremos para que vuelva a casa, haremos sonar un ratón-sonajero para que vuelva a casa, sacudiremos el paquete de comida para que vuelva a casa, pero creo que Billie Jean ya tiene el futuro decidido, escrito en un diario secreto que esconde debajo de la cama, queridos amos, empezaría así, no puedo negar que me tratáis como a una reina, pero, miradme: soy una gata, no una reina. Así que, lo único que os pido es que: me dejéis subir a esos árboles, caminar sobre los tejados, resbalar los días de lluvia y ponerme a cuatro patas de nuevo, escapar de las fauces del Perro, maullar imitando a otros gatos, pensar mientras camino por la noche, pensar mientras camino por la noche, pensar, pensar caminando entre la noche.

A Billie Jean la encontró la madre de Sheila en una riera al lado de su casa.
Cuando la encontró no se llamaba así sino "una gata".
Nos dijo si la queríamos, ya que ella tenía un perro en casa y no creía que se fueran a llevar bien. Le dijimos que sí y nos la llevamos.
Eso fue el día del funeral de Michael Jackson.

A mí nunca me hicieron gracia los gatos. Siempre los vi como algo salvaje, indomable, incomprensible para el hombre. Y, sobre todo, antipáticos.
Los gatos, antes de Billie Jean, no me producían ni el más mínimo gesto de ternura.
Ahora ya pienso un poco diferente, he cambiado de opinión en algunos aspectos. En otros (salvajismo), sigo fiel a mi primera impresión.

A veces miro a Billie Jean y me pregunto qué estará pensando.
¿Echará de menos a su madre, a sus hermanos?
¿Será consciente de su orfandad?
¿Recordará la noche en la que caminaba perdida por la riera?
¿Alguien la abandonó y piensa en lo que hizo mal para que esto sucediera?
¿En qué piensa un gato?
¿En qué piensa Billie Jean?

Nunca lo sabré.

miércoles, enero 20, 2010

tu padre (silencio)

Hace años le pregunté a mi abuela el porqué de la silla de ruedas de tal familiar.
Hace años se lo pregunté y siempre que sale en alguna conversación o aparece, por sorpresa, al pasar la página del álbum de fotos, se lo vuelvo a preguntar. Y no es porque no me acuerde de lo que me contó, sino por lo fantástico de la historia.
Simplemente le pido que me la cuente para comprobar que no me mintió la primera vez.
Un familiar en silla de ruedas, ¿cómo se llama?, no lo sé, ¿qué parentesco tengo con él?, no lo sé, ¿está vivo todavía?, no lo sé. Su trágica historia nubla todo lo demás.
El terremoto de Haití me trajo de nuevo a la mente a ese familiar.
Según algunos médicos, el impacto psicológico del terremoto ha interrumpido el periodo de lactancia de muchas madres, agravando aún más, si cabe, la situación de sus hijos.

Almería, principios del s.XX.
Una madre amamanta a su hijo.
A las afueras del pueblo, de noche, unos bandoleros asaltan y matan a un hombre.
Un testigo de los hechos corre hacia el pueblo a comunicar la tragedia.
Llega a la casa de esa madre que amamanta al hijo.
Abre la puerta y dice: "Niña (silencio),tu padre (silencio), lo han matado".
El silencio y luego el grito. Un grito de dolor va siempre precedido del silencio más tenebroso.
La madre deja al niño encima de la cama. Un niño que nunca más caminará. Un familiar en silla de ruedas en una foto en blanco y negro.
"Se le agrió la leche a la madre", dice mi abuela, "del susto que llevó. Y eso le afectaría a la criaturilla, las piernas se le quedaron sin nervio".
Aunque lo más trágico es el final de la historia. Sigue mi abuela: "Y luego resultó que el muerto no era el padre de esa chica, se ve que el testigo lo confundió".
¿Acaso esto no es una auténtica tragedia griega?

Mi abuela siempre me ha contado así esta historia y yo siempre, desde el primer día que la escuché, me he imaginado la leche agria en el pecho de la madre, una leche amarillenta, o negra, y un rayo invisible entrando por la boca de aquel niño, iluminado por dentro fugazmente, disparándole en las piernas, en la columna, un rayo saliendo del pezón de la madre y desembocando en la médula del hijo, que continuaría mamando, por instinto, su desgracia.

martes, enero 19, 2010

peinarme las cejas

Me gusta Haneke. 
Mira los días que hacía que no escribía y lo primero que te digo, que te suelto, es esto: me gusta Haneke. Y todavía no he visto su última peli, si es eso lo que ibas a preguntarme. Qué raro se me hizo el blanco y negro cuando vi por primera vez unos fotogramas de La cinta blanca. Qué raro el Haneke hablando del pasado, si él siempre habla del presente y del futuro, todos ellos imperfectos. Todavía no la he visto, ya la veré, tampoco hay que impacientarse con estas cosas, eso era antes, hace sólo cinco años podía impacientarme con estas tonterías, ahora no, ahora la cinta transportadora sigue deslizándose bajo mis pies pero yo no hago ni el ademán de adelantar por la izquierda. El codo y el antebrazo apoyados en la goma, en la baranda, se diría, notando cómo los demás me adelantan y no sintiendo más que indiferencia. 
Hace años bajábame yo en Fontana para ir a los Verdi y veía a toda esa gente caminar delante, a mi lado, hacia el mismo lugar, pensaba yo, me los imaginaba a todos llegando antes que yo y agotando las entradas, ese era mi principal temor en la vida: que el otro me cogiera el sitio. 
Hoy ya ni me acerco a los cines. Y si me acerco es por culpa de autores como Haneke. Es el Michael el que me pone los calcetines y las zapatillas y me indica el camino al cine más cercano. Pocos autores quedan ya como el Michael, capaz de tener la paciencia de, incluso, atarme los cordones y peinarme las cejas con saliva antes de salir de casa. Hay que estar siempre presentable para la desgracia, para el accidente, en fin, para la vida. Me diría. Y después se me quedaría mirando así:
Durante cuatro horas.

Hace unos días me compré un libro (¡qué novedad, pesado de mierda!, pensarás) sobre el cine de (o el mundo según) Haneke.  
Muy recomendable. 
Ahí te he dejado el enlace al blog del autor. Un blog que acabo de descubrir ahora mismo y me ha parecido también, por cierto, más que recomendable.

domingo, enero 03, 2010

ha dejado un hueco

me doy cuenta de que no hice una lista con lo mejor del año, los discos, las películas, los libros; me doy cuenta ahora también que no empecé con mayúsculas esta entrada, como dándole menos importancia al asunto. 
Quizá las listas son para la gente joven, pienso. Ya no me interesan. Poco me sirven de guía. Poco me las creo. 
Mi disco favorito del año, no lo sé, he escuchado pocas cosas que se hayan grabado este último año. Quizá el disco que más he escuchado es A propósito de Garfunkel, de The new Raemon. Pero creo que es del 2008. También escucho mucho El fuego amigo y El mundo según, de Sr. Chinarro. Eso es lo que más escucho casi siempre. 
Y también (reviso el iPod, lo más escuchado): 
The ecstatic, de Mos Def, 
A l'Olympia, de Ovidi Montllor, 
Monk alone, de Thelonious Monk, 
Glitter and Doom live, de Tom Waits, 
En la fusa, de Vinicius de Moraes, 
West Side Story, 
The Blueprint, de Jay Z,
Rumours, de Fleetwood Mac,
por decir algunos, y así, eso es lo mejor del año para mí, lo que he ido escuchando mientras iba de aquí para allá. 
Este año, todas (prácticamente) las revistas musicales se han puesto de acuerdo en situar el disco de Animal Collective en el número uno. Me parece estupendo. Yo no lo soporto más de dos minutos.
Sinceramente, he perdido el interés por la música actual. 


De las películas, ni hablo. Creo que este año fui al cine ¿tres veces? 
No salgo de casa para ir al cine. Toda la culpa la tiene internet y que estoy en paro. Qué quieres que le haga. 
Up, la recuerdo con cariño y en 3D. No sé qué más he ido a ver, la verdad. 
Hace años iba al cine prácticamente cada fin de semana, a veces entre semana, solo, a las primeras sesiones de tarde, después del trabajo. Ahora mismo eso es algo impensable. 
Aún no he visto Malditos Bastardos, ahora que lo pienso.
Me compro bastantes dvds, sobre todo cosas clásicas o, simplemente, pelis que quiero tener en una caja en una estantería, sacarlas, cogerlas, leer la sinopsis cuando no puedo dormir, de madrugada, volverlas a dejar, ordenarlas alfabéticamente, tocarlas con los dedos, como quiere hacer mi madre con las fotos, organizarlas en álbumes, pasar las páginas, volver hacia atrás, pinzando las hojas con los dedos, eso es lo que quiere mi madre, sacar una foto de un álbum, comprar un marco y colocarla ahí, saber que la foto que ahora está en el marco ha dejado un hueco en una página del álbum, saber que si yo no estoy en la que fuera mi habitación es porque estoy aquí, escribiendo esto, en definitiva, tener el control sobre los recuerdos, sobre la vida. 
Eso es lo que quiere mi madre, y todos. 
En el fondo, nadie tendría que aceptar que su vida cupiese en una memoria USB. 
Pero en eso nos convertiremos: en gigas, en megas y en archivos jotapegés. 
No me hables, hoy estoy super pixelado,
o
La otra noche me enrollé con una tía que tenía unas tetas de cuatro gigas, ¡no me cabían en las manos, créetelo, tío!,
o
No sé lo que me pasa, hoy voy muy lento, no me acabo de descargar.

Con los libros ya es otra historia. No sé cuántos me he llegado a comprar este año. Y desde que Sheila trabaja en una librería, ni te cuento. Te pongo unos cuantos que tengo a la vista:
Aquí empieza nuestra historia, de Tobias Wolff.
Cuentos completos, de Amy Hempel (brutalísimo).
Diccionari Pla de Literatura, de Josep Pla (una maravilla).
Postpoesía y Nocilla Lab, de A.F. Mallo.
Aire nuestro, de Manuel Vilas (interesante este hombre).
Monzó. Com triomfar a la vida (quiero ir a la exposición antes de que se la lleven por ahí. Cuantos más días está una exposición, más probabilidades de no ir).
Vida y muertes de Luis Martín-Santos, de José Lázaro.
Obra poética, José Ángel Valente.
Papeles inesperados, Julio Cortázar (un libro que no ha tenido casi repercusión, para mi gusto).
El fósforo astillado, Juan Andrés García Román.
Pirografía, John Ashberry.
Mi último suspiro, de Luis Buñuel (hazte con él).
Cuando Kafka vino hacia mí..., Hans Gerd Koch (ed.)
Un perro andaluz. Ochenta años después, de Buñuel y Dalí (una delicia, ahora y ochenta años después).
Relatos autobiográficos, de Thomas Bernhard.
El padre muerto, de Donald Barthelme (lo más bizarro que me he leído este año).

Hablando de cosas bizarras y listas, la web AdFreak ha elegido los anuncios más raros (una palabra que engloba tantas cosas) del año. 
El número uno, el más raro (o repugnante, ya aviso, YA aviso) es éste:


No sigo con los libros porque me estoy dando cuenta de que este año, hablando claro, me he vuelto un poco loco.

Ahora toca buscar cajas para la mudanza. 
Nos vamos del piso, no te lo había dicho. Nos vamos a una casa, alejándonos de la ciudad, montaña arriba. Este mes será de mudanza. Tampoco tenemos muchas cosas, porque los muebles no son nuestros. Pero los libros son lo que más miedo me da: el peso, la cantidad, el espacio, sobre todo, el espacio. Nunca tendré suficiente espacio. 
Tengo ganas de estar en la nueva casa, (a mi madre ya vi que no le gustó demasiado, por el trabajo que lleva una casa rodeada de jardín y tierra; a mi madre, en fin, no la vi entusiasmada con nuestra nueva casa) arreglar el jardín, hacer barbacoas y cine al aire libre. 
Durante los meses de verano organizaré sesiones al aire libre. Sheila pone un poco los ojos en blanco cuando se lo digo, pero yo lo quiero hacer. 
Cuando esté más definido, ya te iré informando, ya te daré la dirección, por si quieres venir, me avisas antes, para que compre suficientes tumbonas. 

Por ahora ya somos dos: Sheila y yo.

jueves, diciembre 31, 2009

mirra, mirra

Traducen ahora, ahora me vienen con esas, un libro ya hecho (hecho, para qué utilizar otro verbo si hecho lo es todo y nada a la vez: hacer el amor, hacer un bizcocho, hacer los deberes, hacer el tonto, hacer un nudo, hacer un gesto, hacer ver, hacer el ridículo, deshacer lo hecho) en el dos mil seis, cuando yo todavía trabajaba, cuando no había crisis, when we were young, un libro la mar de interesante, en mis manos lo tengo, escuchándole las olas llegar a la orilla de lo interesante que es, oliendo el salitre de sus páginas, que disperso aquí y allá, para que toda la casa me huela a mar. El libro se titula El origen del mundo. Historia de un cuadro de Gustave Courbet, de Thierry Savatier. Veinticinco euros, por si se lo quieres pedir a los reyes, para que vayan ahorrando y no se lo gasten todo en mirra, mirra, quién necesita hoy en día mirra pudiendo tener un iPod Touch. Si Jesús naciera hoy, ¿qué le traerían los Reyes Magos? Un iPod Touch, una Nintendo DS y el carnet de soci del Barça. La cuestión es que este libro de Savatier analiza, como no lo podrías hacer ni tú ni yo, el cuadro en cuestión, tanto pictóricamente como, sobre todo, el itinerario, el ir de aquí para allá del cuadro, en fin, la aventura de un lienzo pintado en 1866, que ahora descansa, además de en nuestras mentes, en el Museo de Orsay de París.
Hojéatelo si entras en una librería y dime si te estoy mintiendo, dime si no te entran ganas de lamer esa portada, en la intimidad.

Feliz año a todas y a todos.

otros perros

Un perro empezó a ladrar y, después de empezar, siguió ladrando. Otros perros lo imitaron. No había farolas.

Vida y época de Michael K.
J.M. Coetzee

lunes, diciembre 28, 2009

primer homínido

El otro día nos vino un tipejo a clase para hablar del Soundpainting. 

El otro día: cuando hablamos, cuando utilizamos el otro día, un día, hace unos días, hace un tiempo, etc., queremos dar a entender al lector que no recordamos el día exacto en el que sucedió lo narrado y, en el supuesto caso de recordarlo, éste no tendría la más mínima importancia en la historia contada, como en el caso que nos concierne hoy, ya que me es y te es y nos es indiferente el día en cuestión, así que podríamos decir el pasado viernes, preguntarás, sí, te responderé yo, podríamos decir el pasado viernes, pero diremos el otro día, porque decir el pasado viernes, además de no servir para nada en la historia, en la frase, distrae la atención del lector, ya distraído de por sí con el tube8 abierto en otra pestaña, la mente del lector se me distrae si le pongo, si le empiezo la frase con el otro viernes, porque, para lo único que sirve un inicio así es para distraer, para hacerle recordar al lector qué pasó, qué hacía él el pasado viernes, y como no me interesa tener a lectores distraídos leyendo tanta prosa poética como la que soy capaz de escribir, por eso utilizaremos el otro día, ya que concierne a cualquier día y nos concierne a todos por igual.

nos vino: significa que, cuando llegó, no éramos uno solo, sino que ante él habíanse sentadas unas cuantas personas, el número no importa pero concretaré con veintisiete, que es un número que no puedes decir que sean muchas ni pocas personas, cuántos somos, somos veintisiete, no somos muchos, ni pocos, está bien, veintisiete.

un tipejo: nos referiremos a alguien denominándolo tipejo cuando sea un joven menor de cuarenta años, jersey, tejanos y zapatos despreocupados, un tipejo deberá transmitir mucha más admiración al acabar la charla o exposición o demostración o lo que haya venido a hacer en este mundo, que justo antes de empezar dicha misión, sólo llamaremos a alguien tipejo cuando seamos conscientes de que es más inteligente de lo que pensábamos a priori, así, la palabra tipejo, pese al sufijo claramente despectivo, no hará otra cosa que significar admiración.

a clase: lugar donde vino el tipejo y donde estábamos sentados los veintisiete personajes secundarios de la frase, es posible imaginarse esa clase de diferentes maneras pero sólo habrá una que será la correcta, ya que el acto sólo sucedió en una clase, pero dado que la lectura de esta frase, de este blog, la realizan millones de personas, el concepto de clase tendrá millones de imágenes diferentes ¡y válidas!, así que de nada serviría que dijera que la clase tiene una pizarra, un piano a la izquierda según se entra, unos bancos de madera y paredes insonorizadas.

para hablar: la misión del tipejo era ésta, y eso fue lo que hizo, hablarnos, explicarnos, mostrarnos lo que quería mostrar con su desparpajo de tipejo, y dejarnos a todos, hablo por mí, expuestos a una ilusión hasta ahora desconocida, hasta estas alturas de la carrera, desconocida.

del Soundpainting: ¿tú conocías esta palabra?, yo no, ahora sí, y se lo tendría que agradecer al tipejo, del cual ni nos despedimos, hablo por mí, sólo aplaudimos, como se aplaude en todos los sitios hoy en día siempre que alguien acaba de hablar, la gente ya aplaude incluso a la megafonía de un centro comercial cuando avisa del tiempo que falta para cerrar, no hay nada como acabar una frase, a ser posible gritando, para que la gente aplauda, como también aplaude el público de Sálvame siempre que la Esteban acaba una frase, qué significa el aplauso, hoy en día, nada significa, el aplauso significa dos cosas: 1. nada o 2. cosas que no tendría que significar, por ejemplo, tedio, hoy en día, casi todas las veces que se produce, un aplauso significa aburrimiento o ganas de ir al lavabo o ganas de irse porque tienes el coche en zona azul o porque empieza la gala de Gran Hermano, hoy en día un aplauso no significa más que todo lo contrario de lo que significó en el principio, en el principio de los tiempos, quizá el primer aplauso le sobrevino así, de sorpresa, al primer homínido que contempló cómo su compañero conseguía hacer fuego, y ese gesto, ese picar de manos de alegría, de salvación, de gratitud, de admiración, ese picar de manos hoy se ha convertido en todo lo contrario, hoy se ha convertido en indiferencia, en hastío, en ganas de irse a casa ya, alguien que aplaude es alguien que tiene ganas de irse a casa ya, el aplauso sólo será auténtico cuando alguien lo realice sin ser consciente de que está aplaudiendo, es decir, el aplauso será siempre un acto inconsciente o no será, así que le tendría que agradecer de alguna manera al tipejo que nos vino a clase para hablarnos del Soundpainting, decirle que desconocía por completo esto que nos, me explicó y me ha parecido tan extraordinario, en el sentido más amplio de la palabra, no sólo en su significado literal, que he estado a punto de levantarme y aplaudir cada dos minutos durante toda la explicación, gritar ¡viva!, o ¡aleluya!, como hacían los de La orquesta de la muerte, pero no lo he hecho debido al escaso significado del acto de aplaudir, así que me mostré impasible durante la sesión, siendo mi gesto, la impasibilidad, el más alto reconocimiento a su explicación y, por extensión, a toda la música del siglo veinte, la gran incomprendida de todas las épocas.

miércoles, diciembre 23, 2009

lado izquierdo del cuerpo

Siempre que veo o leo cosas (cosas, para qué utilizar otra palabra, si cosas ya lo es todo y nada a la vez, ¿qué hay que sea todo y nada a la vez?) relacionadas con las fobias, no sé si a ti también te pasa, pero yo, siempre que leo o veo cosas relacionadas con las fobias, pienso, o creo, o supongo, o me imagino, o acierto a pensar, que alguien me está tomando el pelo, y eso me pasa porque, sinceramente, no me imagino qué significa, por ejemplo, tener miedo a las buenas noticias
Eufobia: Miedo a las buenas noticias.
o tener miedo a pensar
Frenofobia
: Miedo a pensar.
¿qué significa tener miedo a pensar, tener tanto miedo que eso sea una enfermedad?, ¿qué significa?
Hay fobias comprensibles, llamémoslas así. Por ejemplo, la aracnofobia (a las arañas), o la claustrofobia (a los espacios cerrados). Pero, ¿por qué estos miedos los puedo entender y otros no, otros, simplemente y como ya dije, creo que son invenciones del que hizo el diccionario, para llenar, más que nada? Por supuesto, esto no es así (espero). ¿O sí? ¿Realmente hay gente, hombres, que sufran de itifalofobia?

Itifalofobia
: Miedo de ver, pensar en, o tener el pene erecto.
¿Cuál es el porcentaje de población que sufre esta patología concreta?
¿O quién de levofobia?

Levofobia
: Miedo a las cosas del lado izquierdo del cuerpo.
Por supuesto, aunque lo parezca o lo esté pareciendo, estas cosas no me hacen gracia, y no hablo ni pregunto con ninguna ironía.
Es la mente humana.
No hay por dónde cogerla.
Nunca habrá por dónde cogerla.

Hay muchas más que me llamaron la atención (las saqué de este diccionario de fobias, que no sé hasta qué punto está contrastado, como nosotros, de aquí a un tiempo, hasta qué punto estaremos contrastados, y si habrá alguien que se preste a contrastarnos, que diga, yo mismo os contrasto, si le llevará mucho tiempo el hacerlo, con contínuas visitas a las fuentes de contrastación y depurados análisis, o será algo más bien rápido y despreocupado, como el beso de un soldado en la jura de bandera):
Optofobia
: Miedo a abrir los ojos.
Venustrafobia: Miedo a las mujeres hermosas.
Todo esto viene porque acabo de ver este vídeo de National Geographic sobre una mujer que sufre de "coulrophobia", o miedo a los clowns (uno de los miedos comprensibles gracias, en parte, a IT, de Stephen King y a Wayne Gacy).
Viendo a esta mujer, pienso: si no está actuando, no me gustaría estar en su pellejo.


Aunque, sin duda, mi fobia favorita, romántica y punk a la vez, siempre será esta:

Panfobia
: Miedo a todo.

viernes, diciembre 18, 2009

cuenta pendiente

Es una tradición y hay que respetarla. 
Mi abuelo ya me contaba con gran emoción cómo su abuelo maltrataba a su padre. 
Era a mediados del s.XIX, parece que fue ayer, cuando el abuelo de mi abuelo empezó esta tradición que ahora nos honra. 
Por lo que me explicó mi abuelo, las palizas que su abuelo le pegaba a su padre "eran todo un arte". Así me lo dijo. Nadie por aquellos lugares había visto nada igual antes. La gente se maravillaba ante tal sucesión de golpes, "de golpes bien dados". 
La técnica de la paliza fue perfeccionándose tanto que el abuelo de mi abuelo empezó a escribir un tratado en el que se recogían algunos dibujos, instrucciones de uso de una buena paliza. Una auténtica joya que ahora tengo en mis manos. 
El arte del zarandeo es el primer capítulo. Luego le siguen La doble ostia, El inesperado, La somanta, somantina y somantera, El golpe a través y el golpe de revés, La media paliza y Un toque de advertencia. 
Los dibujos fueron realizados por el abuelo de mi abuelo, allá por el 1850, y mantienen, todavía hoy, una vigencia y una fuerza inexplicables. 
Es emocionante ver todos estos dibujos. Cuánto arte, de padres a hijos, cuánto arte. 
Años más tarde, mi abuelo recibiría, por parte de su padre, las palizas más gloriosas de las que se haya podido hablar jamás. Según me contó, verlo en acción era casi una visión divina. Había algo en su forma de dar palizas, me contaba mi abuelo, que te hacía ver las cosas con más claridad. El padre de mi abuelo estudió el tratado de la buena paliza e incluyó algunos gestos y ademanes que él mismo había ido perfeccionando. La cruzada de lado a lado, El golpe seco o Puño rápido en palatal fueron tres de los capítulos añadidos por el padre de mi abuelo. 
Éste último, a los pocos años de nacer su hijo (mi padre), ya puso en práctica muchos de los gestos, del arte dibujado en el tratado heredado. Toda una tradición que mi padre recogió quizá a unos tempranos cuatro años de vida, "cuanto antes, mejor", me dijo mi abuelo, y cuánta razón tenía. Así que mi abuelo practicó con mi padre durante toda su vida el arte de una buena paliza. En el pueblo, conocedores de esta tradición familiar, fue condecorado varias veces. 
Por mantener con vida una tradición tan noble como es la de la buena paliza y por perfeccionar los gestos, golpes y palizas que sus antepasados le legaron. 
Eso es lo que puedo leer en uno de los muchos diplomas que le otorgó el ayuntamiento. 
Por su parte, mi padre, sabedor de la importancia de esta tradición, no tardó en propinarme la primera paliza a los tres años. Aunque no lo recuerde debido a un golpe, me explicaron que mi abuelo observó con todo detalle la ceremonia y fue él quien dijo basta, al ver que yo empezaba a tener unas convulsiones. 
Después de felicitar a mi padre por la faena realizada, me llevaron al hospital. 
Según me contaron, mi padre fue recibido como un héroe. 
Ahora es mi turno. 
Tengo una cuenta pendiente con mi familia, con la historia y, en definitiva, con la tradición de una buena paliza. 
Mi mujer está a punto de dar a luz y yo no puedo hacer otra cosa que frotarme las manos. Tengo tanto arte dentro de mí. 
Y tantas ganas de expulsarlo.

sábado, diciembre 12, 2009

como quien no quiere la cosa

A través de Retroriff, un interesante blog de música que acabo de descubrir esta tarde, perdiendo el tiempo que tendría que estar ganando, descubro a un artista (la palabra es muy amplia a estas alturas de la película) llamado Kutiman, que se dedica a mezclar y samplear vídeos de youtube creando temazos como quien no quiere la cosa.

De regalo, y no recuerdo si también lo he sacado de esa web, un mix con imágenes y sonido de la peli Pulp Fiction.
What you see is waht you hear, dice el usuario que lo ha subido.

martes, diciembre 08, 2009

a la par

Mi hermana me recomienda un blog llamado Clemencia senil.
Me ha gustado, la verdad, y, aunque la sombra de El Roto es y será alargada, creo que tiene la suficiente personalidad como para ser recomendado en este blog donde sólo se recomiendan las auténticas joyas de la corona de espinas de la cultura de la modernidad y el desenfreno en el que vivimos.

He escogido esa ilustración no porque sea la mejor del blog, que no la es, sino porque me ha recordado una web estúpida e interesante a la par llamada Pornstar or Potato.
En esta página de delicada factura, el concursante, tú, tendrá que decidir si lo que aparece en la imagen es, efectivamente, una estrella del porno o una patata. 
Al principio es fácil pero a medida que pasas de nivel sube también la dificultad. 
Eso sí, si juegas más de dos veces (iba a poner una pero yo he jugado ya dos veces), decía que si juegas más de dos veces, te diría: cuidado.
Con dos veces que juegues ya es suficiente.
Luego díselo a alguien y que juegue él o ella, como estoy haciendo yo ahora. 
Yo te lo digo para no jugar más, para no caer en la tentación de la tercera vez.
Con dos veces que juegues, la primera por la novedad y la segunda para ver si superas tu puntuación, ya sería suficiente.
Hazme caso: dos veces y ya estaría.

viernes, diciembre 04, 2009

un lince en primavera




Al final de todo este asunto, 
por mucho que te hubieras empeñado, 
blanco o negro, 
real o ficticio, 
siempre habrá alguien,
siempre hubo alguien,
que quiera saludarte,
que quiso saludarte,

y entonces,
esa buena cara,
esa buena cara
que desconocías tener, guardar,
ni siquiera sabías que existía el cajón donde la guardaste,

de poco usada que la tenías, ni recuerdas la última vez, quizá en aquella cena de Navidad, 

saldrá,
saldrá, no te preocupes, 
sonrisa por delante,

saldrá a flote,
esa buena cara,

como mierda liberada
de los lavabos del Titanic

y todos nos daremos cuenta,
aquí y ahora, durante este nuestro naufragio,
de que esto que nos rodea no es más que mierda,
porque no habrá que ser muy listo, 
nunca, 
para darse cuenta de eso,

nunca nadie tuvo que ser muy listo 
para comprobar 
que eso de ahí no era un corcho,

pero nosotros seguiremos nadando
sonrisa por delante,
brazadas amplias, oigo una madre a su hijo,
brazadas amplias para despejar el camino de mierda,
de agua y mierda,

intentaremos guardar fuerzas,
por si tardan en venir a rescatarnos

(tardarán mucho, me preguntas,
no vendrán nunca, dice alguien en la oscuridad,
y era eso lo que yo también pensaba responderte,
pero ya lo hizo alguien por mí,
así que me siento liberado,
como la mierda que nos rodea,
a ti y a mí y a todos los que no vemos ahora, 
aunque tú me vuelves a preguntar si tardarán mucho,
y entonces yo te respondo con una pregunta,
con delicadeza, para hacerte llorar:
quién, quién, coño, quién tardará mucho)

procuraremos cerrar la boca
aunque con esta sonrisa de oreja a oreja que llevamos,
que nos pertenece ahora en estos momentos,
es fácil que traguemos agua y mierda,

dónde teníamos esta sonrisa,
nuestra sonrisa de oreja a oreja,
orgullosos de ella estamos,
lo majestuosa que puede llegar a ser,
y aún siendo así, majestuosa, como un lince en primavera,
es fácil que traguemos agua y mierda,

pero poco importa,

nadie se dará cuenta,

porque todo el mundo está haciendo lo mismo,
y sólo hace falta mirar alrededor
y comprobar que todo el mundo hace lo mismo
para sentirse
a salvo

Al final de todo este asunto, 
decía,
por mucho que te hubieras empeñado,
siempre habrá alguien,
siempre hubo alguien,
que liberará su mierda,
que liberó su mierda.

Y 
entonces,
no habrá 
sonrisa que valga.

lunes, noviembre 30, 2009

un fleco


Mi preferido es el primer tándem: Bollywood-Disco.

(En el 0:47, a la flamenca de azul se le engancha un fleco del vestido en el abanico.)

guiño

El grito Wilhelm.
¿Tú habías oído hablar de esto antes?
Yo no. Nunca. Y mira que he oído hablar de mierdas absurdas e inútiles a lo largo de mi vida. Pero del grito Wilhelm, nunca.
Me lo descubrió Sheila el otro día.
Se trata, por lo que he leído, de un efecto de sonido, un grito, que se utilizó por primera vez en la peli Tambores lejanos (1951).
A partir de entonces ese efecto-grito se guardó y, quizá a modo de guiño cinematográfico, se ha ido utilizando en películas de todo tipo.
En este vídeo molón puedes ver algunas de las pelis donde se ha utilizado.
Un grito ridículo, por cierto, que gana en ridiculez debido a la repetición durante el vídeo.
Como cuando uno repite su propio nombre.

domingo, noviembre 22, 2009

director iraní albino

Hace unos días, quizá hace más tiempo, quizá lleva años ahí acurrucada, en silencio, pero yo me enteré hace unos días, así que hace unos días apareció una web en la que se pide que Messi se haga la permanente para jugar el Mundial de Suráfrica 2010. De esta manera, dicen, las semejanzas entre Messi y el Dios Maradona del 86 serían prácticamente idénticas ya que, por ejemplo, siguen diciendo, Adidas ha diseñado la camiseta inspirándose en la de aquel mundial de México, Messi marcó un gol ante el Getafe (casi) idéntico al de Maradona ante Inglaterra en el antes citado Mundial 

y muchas otras cosas más. 
Repeticiones, que es lo que nos hace felices a todos.
Repeticiones, que es lo que nos hace felices a todos.
La importancia ya no reside en el hecho de que Argentina gane o no el mundial sino en que la historia se repita. 
La magia del asunto es que la historia se repita. 

Todo esto me ha hecho pensar en Kierkegaard (pronuncio Kierkegaard mientras deambulo por delante de los Verdi, dejándome ver, haciendo fotos con mi Luomo a la corteza de los árboles y a las mierdas de perro, ¡hay tanto arte en una mierda de perro, plebeyos ignorantes, fans de Crepúsculo!, haciendo ver que me interesa la última peli de un director iraní albino con Síndrome de Down, a la vez que me ajusto las gafas de pasta sin cristal con el índice), me ha hecho pensar todo esto en Kierkegaard, te decía, y en su ensayo La repetición, que es un ensayo cortito que me he podido leer hasta yo ¡Hasta yo! Imagínate lo que podrías hacer tú.
Aquí te presto un extracto.

El recuerdo es una vieja mujer todavía hermosa, pero con la que ya no puedes intentar nada en el instante. 
La repetición es una esposa amada de la que nunca jamás llegas a sentir hastío, porque solamente se cansa uno de lo nuevo, pero no de las cosas antiguas cuya presencia constituyen una fuente inagotable de placer y felicidad.

miércoles, noviembre 18, 2009

bueno, un niño

El otro día vi Paranormal Activity.
Auténtica basura blanca.
Era un poco de esperar, tanto revuelo nunca es bueno.
Te dirán: han tenido un niño guapísimo. Y luego ves al niño y piensas: bueno, un niño, tampoco es para tanto.
Eso es Paranormal Activity: un niño, normal. Un niño, vamos. (¿Qué es normal?)
Tiene rasgos en común con The Blair Witch Project, sí, pero no vamos a compararlas porque si empezamos, Paranormal Activity se va a la lona en el primer round. Al menos la primera proponía la revisión de los mitos de Chtulhu, de Lovecraft (en especial de "El wendigo"), y eso ya (fue) es un punto a su favor. 
Esta Paranormal Activity tiene momentos inquietantes, no se pueden obviar; la claustrofobia que se vive en la casa-habitación juega también a su favor; y la fuerza de un plano fijo mientras que la acción (que sólo podemos escuchar e imaginar) está sucediendo en otro sitio, aunque también lo encontrábamos en la bruja de Blair, es una de las claves de esta película.

La cuestión es que esta peli tiene una página web, como todas las pelis hoy, donde puedes votar para que el flín se estrene en tu ciudad. Si llegan a los doscientos mil votos, dicen, se estrena. Ahora mismo iban por los noventa mil. 
Una gilipollez, vamos. 
Sobre todo porque la cinta ya tiene fecha de estreno in espein (27 noviembre). 
Por supuesto, otra estrategia de marketing. 
De nada sirve tu voto, ya está todo decidido.

Lo que yo me pregunto es: 
¿si por un casual no quieres que se estrene en tu ciudad, qué puedes hacer? 
Tendría que haber una opción de sí y otra de no. 
Porque, ¿cómo se refleja la cantidad de gente que no quiere que se estrene esta película? 
Llevan noventa mil votos pero, ¿cuánta gente ha entrado en la web y no ha votado?

Estas son el tipo de preguntas que me quitan el sueño. No espíritus que cierran la puerta. 
Las preguntas, 
las preguntas, 
me destapan y me arrastran 
por el pasillo, 
las preguntas.

Aquí te dejo el vídeo promocional, mezcla de tráiler y reacciones de la gente durante la proyección. 
(Algún día alguien hará una peli con las reacciones de la gente y será visionada, a su vez, por un público que reaccionará viendo esa cinta, esas reacciones. 
Llegará un día, si no ha llegado ya, en que la reacción de la gente será más importante que lo que realmente esté pasando. 
La realidad dependerá de la reacción de los demás.)

Observando la reacción de estos espectadores, no sé muy bien si están viendo Paranormal Activity o Sálvame Deluxe. ¿Tú qué crees?

domingo, noviembre 15, 2009

subliminal


Últimamente estoy escuchando mucho el Blueprint de Jay Z. 
El vídeo que aquí te dejo no pertenece a la canción que más me gusta. 
Mis preferidas son Takeover, H to the Izzo y Heart of the city.
El vídeo te lo presto para que oigas el mensaje subliminal que podrás escuchar (no me cabe la menor duda de que lo podrás hacer sin ningún esfuerzo) a los 0:15 s., con el Jay Z acabado de entrar en el ascensor.


sábado, noviembre 14, 2009

sin portero


El otro día fuimos a ver a los Manel por segunda vez en lo que va de año.
El otro día: viernes 13.
Fuimos: mi hermana, Sheila y yo.
Manel: el mejor grupo pop del momento. 
Y no bromeo. Ni siquiera exagero, yo tan dado a ello. 
Juegan en otra liga. 
Sin portero.
No les hace falta. Nadie se atreve a chutarles. 
Manel: cuatro delanteros en estado de gracia jugando en el mismo equipo. 
Los defensas rivales corren detrás, no con la intención de pararles sino para poder observar de cerca aquello de lo que todo el mundo habla: la luz.
Manel: la luz.

Antes de entrar, haciendo cola (cuánto tiempo hacía que no hacía cola), mi hermana me regaló un cómic
que más tarde me dedicó con sólo tres palabras. 
Las mejores dedicatorias son las más cortas. 
Me vino a la mente ahora el libro de pésames (no sé qué nombre exacto tiene) que leí en el tanatorio durante el entierro de mi abuelo. 
Es un libro extraño: la gente escribe algo para alguien que nunca lo va a leer. 
A mí no me pongáis libro de pésame. A mí dejadme comentarios en el blog.
Un amigo suyo le escribió una dedicatoria que me hace llorar siempre que la recuerdo. 
Sólo son cuatro palabras. 
No sé a qué venía esto.

Yo también te quiero, hermana pequeña.