jueves, abril 05, 2007

en el bolsillo


Estoy atravesando una etapa bartlebyana, como podéis observar. La lluvia y el tiempo de mierda que está haciendo estos días tampoco ayudan. ¿Y esto es Spain? A mí me prometieron sol y paella y sangría y-y-y-y no estoy viendo nada de esto, joder.
Esto más que un blog parece el fotolog de un adolescente buscando su sitio; de un adolescente, vamos.
La verdad es que estoy perdiendo un poco el rumbo del blog. Bueno, la verdad es que nunca lo tuvo. No lo tengo claro.
Lo que sí que tengo claro es que pasarán unos días hasta que vuelva a escribir algo, puede que dos, puede que siete, puede que treinta, porque me voy a otro sitio. Hoy ya me voy a otro sitio.
Hoy es el día en que mi casa pasa a llamarse la casa de mis padres. Será difícil acostumbrarse a llamarla así. Es como si te dicen que tu perro a partir de ahora ya no se llama Bobby sino Sultán. Le seguirás llamando Bobby hasta que se muera, eso está claro, porque tiene ojos de Bobby, hocico de Bobby, orejas de Bobby y mueve la cola como Bobby y huele a Bobby.
Y tu casa es eso, un olor que siempre llevarás en el bolsillo.
No escribo nada más porque tampoco tengo mucho que decir y para decir chorradas como las que estoy soltando, mejor me quedo calladito. Si tenía alguna historia en la recámara alguien vino mientras dormía, vació el cargador y ni me enteré.
En fin, como dirían Flaubert, Zola, Proust, Camus, Sartre o Juliette Binoche, c’est la vie.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Yo tuve un perro que se llamaba Sultán, desde el principio. Nos lo dieron en un camping y ya se llamaba Sultán. No bromeo. Era un perro muy listo, tan dificil que resulta dificil imaginarlo. Insisto, no bromeo.