miércoles, febrero 17, 2010

mutando frases

Todos se ríen, menos Kinski.

El otro día fui con Tomás a la Filmoteca. Vimos Aguirre, la cólera de Dios.
También podría haber dicho:
El otro día fui a la Filmoteca con Tomás para ver Aguirre, la cólera de Dios.
O también:
El otro día vi Aguirre, la cólera de Dios. Fui a la Filmoteca con Tomás.
Podría seguir hasta la primavera, tampoco falta tanto, podría seguir con toda tranquilidad, porque no falta mucho y, total, pocas cosas tengo que hacer, pero veo que ya has captado la esencia de la frase. Es entonces inútil que siga mutando frases. Es entonces inútil.
La cuestión es que, pese haber visto algunas películas de Herzog y considerarlo un auténtico maestro, no había visto todavía o, todavía no había visto, mejor, ninguna en la que apareciese Klaus Kinski, ninguna de la etapa con Klaus Kinski.
Herzog rodó cinco películas con Kinski de protagonista: Aguirre...(1972), Fitzcarraldo (1982), Nosferatu, vampiro de la noche (1979), Cobra verde (1987) y Mi enemigo íntimo (1999), aunque creo que esta última es una especie de documental en el que Herzog habla de Kinski. Así que, para ser exactos, serían cuatro pelis con el tándem Herzog-Kinski. 
Por si te interesa, que veo que sí, ha salido, me acabo de enterar ahora mismo, a lo mejor hacía cinco meses que ya había salido, un cofre, un pack, de esta pareja de personajes, Herzog-Kinski, con todas las pelis que te acabo de decir. Colección Essential, lo han llamado. Hay packs de Bergman, Dario Argento, John Ford, Coppola, y más que no recuerdo. Creo que me voy a acercar al Mediamarkt para ver si lo tienen, este de Herzog-Kinski.
La película no me entusiasmó, todo hay que decirlo.
El que sí lo hizo fue Kinski. Y ahora no puedo hacer otra cosa que pensar en él. Y saber de él, qué come, qué lee, qué piensa, bueno, antes de todo, ¿está vivo?

Existe un libro autobiográfico de Kinski titulado Yo necesito amor, del que he escogido algunas frases o párrafos en los que habla de Herzog y del rodaje de Aguirre,... en la selva amazónica. (El séptimo párrafo, Quizás es la primera vez que un bote..., es poesía en estado puro. Una maravilla.)
Me arrepiento de no haberlo leído antes de ver la película. Hubiese sido otra cosa.
Esto es buen rollo y lo demás son tonterías. 
Cógete.
Tiene una manera de hablar plúmbea, más perezosa que un sapo, minuciosa, quisquillosa, fragmentaria; de su boca brotan cascotes de palabras, que intenta retener al máximo, como si le pagaran intereses por ellas. Pasa una eternidad hasta que por fin se saca del cerebro uno de sus mocos mentales resecos.

No entiendo en absoluto de qué está hablando, excepto que está enamorado de sí mismo sin motivo aparente y está fascinado por su propia osadía, que no es más que la ignorancia de un diletante.

El guión es de una primitividad analfabeta. Y en ello radican sus posibilidades.

Le digo a Herzog que Aguirre tiene que ser un tullido, porque no tiene que parecer que su poder procede de su físico. Tendré una joroba. Mi brazo derecho será demasiado largo, como el brazo de un mono. El izquierdo, en cambio, será demasiado corto (...)
Seré un tullido porque quiero serlo. Igual que soy guapo cuando quiero. Feo. Fuerte. Endeble. Bajo y alto. Viejo y joven. Cuando quiero.(...)
Con mi postura, sacaré los cartílagos de las articulaciones y manipularé su gelatina. Voy a ser un tullido hoy, ahora, inmediatamente. A partir de ahora, todo se hará en función de mi contrahechura: las ropas, la coraza, las sujeciones de las armas

Y por fin las balsas, sobre las que, de pie y sujetos mediante cadenas a la carga y a la balsa, nos deslizamos velozmente por los rápidos. Agarrando cuerdas, como si intentáramos ridículamente sujetar por las riendas a caballos desbocados que ya se precipitan barranco abajo. La balsa lleva demasiada carga, nos lo han advertido los indios. Pero el bocazas de Herzog, como buen fanfarrón e ignorante, se ríe de las advertencias de los indios, calificándolas de pueriles. Vamos todos vestidos y con las armaduras puestas, pues queremos rodar durante el viaje por los rápidos. Pero Herzog se deja escapar lo más grandioso y apabullante, porque es incapaz de detectarlo. Cada vez que, a través del ruido atronador de las aguas bravas, le aúllo al imbécil del cámara que por lo menos filme cómo nos jugamos el tipo, me responde que Herzog le ha prohibido pulsar el botón de la cámara a menos que se lo diga a él en persona.

A veces nos metemos por una estrecha hendidura que quizás antes no existía y que, tras nuestro paso, volverá a cerrarse enseguida. En el interior de estas selvas inundadas, las aguas están tan quietas que nuestros remos, que hundimos con cuidado para no hacer ruido, apenas parecen moverlas.

Quizás es la primera vez que un bote se desliza por estas aguas; quizás en millones de años no ha puesto los pies aquí ningún ser humano. Ni siquiera un indio. Esperamos en silencio, largas horas. Siento cómo la selva se nos acerca, los animales, las plantas, que ya hace tiempo que nos han visto, pero no se nos muestran. Por primera vez en mi vida, no tengo pasado. El presente es tan intenso que hace desvanecerce el pasado. Sé que soy libre, verdaderamente libre. Soy el pájaro que ha conseguido huir de la jaula, que extiende sus alas y se eleva hacia el cielo. Participo del Universo.

Aunque estoy siempre huyendo de él, Herzog se me pega como una mosca cojonera. La simple idea de que él está aquí, en medio de la selva virgen, me pone enfermo. Cuando lo veo acercárseme de lejos, le grito que se pare. Le grito que apesta. Que me da asco. Que no quiero oír su mierdosa palabrería ¡Que no lo soporto!

Siempre tengo la esperanza de que me ataque. Entonces lo empujaré a un brazo del río cuyas aguas tranquilas están repletas de pirañas sedientas de sangre, y miraré cómo lo destrozan. Pero no lo hace, no me ataca. No parece que le afecte el hecho de que yo lo trate como a un trapo. Además, es un cobarde.

Herzog es un individuo miserable, rencoroso, envidioso, apestoso a ambición y codicia, maligno, sádico, traidor, chantajista, cobarde y un farsante de cabeza a los pies. Su supuesto "talento" consiste únicamente en torturar criaturas indefensas y, si hace falta, matarlas de cansancio o asesinarlas. Nadie ni nada le interesa, a excepción de su penosa carrera de supuesto cineasta. Impulsado por un ansia patológica de causar sensación, provoca él mismo las más absurdas dificultades y peligros y pone en juego la seguridad e incluso la vida de otros, sólo para después poder decir que él, Herzog, ha domeñado fuerzas aparentemente insuperables.

Hoy, a las tres de la madrugada, nos despiertan brutalmente en nuestras balsas. Nos dicen que no hay tiempo para desayunar, ni siquiera para tomar un café, y que vamos a navegar sólo veinte minutos, hasta el próximo poblado indio a la orilla del río. Allí, dicen, nos darán de todo. Pero los supuestos veinte minutos se convierten en dieciocho horas. Como siempre, Herzog nos ha mentido.
Pasamos la noche en el poblado indio. Pernoctamos en las barracas que no se han quemado, y en las que corretean descaradas ratas gigantescas que nos rodean en círculos cada vez más estrechos, acercándose cada vez más a nuestros cuerpos. Sin duda se dan cuenta de lo debilitados que estamos, y sólo esperan el momento de lanzarse sobre nosotros. Son cada vez más numerosas.

Alguien le dice a Herzog que la gente no puede seguir adelante si no se alimenta mejor y, sobretodo, si no tiene nada para beber. Herzog contesta que, por él, pueden beber agua del río. Además, ya va bien que se derrumben de agotamiento y de hambre y de sed, pues el guión lo prescribe así.

Se estrena Aguirre en París (¡después de cinco años!). Herzog, director inepto, productor inepto y un inepto a la hora de comercializar la película, la ha malvendido por cuatro duros (escalofriantemente mal doblada al inglés) a una distribuidora francesa de mala muerte. En la otra versión, aún peor (en alemán, con subtítulos), no es mi voz la que se oye, pues negué durante años a hablar con Herzog.

Los periódicos, la radio y la television se masturban con pretenciosos artículos sobre mí. Parece que les pone cachondos calificarme de genio. No saben que la película, tal como ha quedado, sólo ha sido posible porque le hice cerrar el pico a Herzog para salvar lo poco que valía la pena salvar. Al menos, los cientos de entrevistas que me hacen me permiten por fin escupir en la cara de Herzog y llamarle lo que es: ¡un capullo como la copa de un pino! Pese a ello, acapara con el mayor descaro todos los premios y distinciones imaginables que es capaz de concederle esa caterva de subnormales que se llama "la cultura".


martes, febrero 09, 2010

jefe indio

Billie Jean se cayó.
Esto no te lo había dicho todavía.
Esperaba el momento oportuno. Y el momento oportuno es ahora, supongo.

Billie Jean se cayó desde la terraza del segundo piso donde vivíamos.
Y, aunque no estábamos en casa cuando sucedió, digo que se cayó porque no creo que se tirara. Un gato puede ser todo lo que quieras menos estúpido.

Voló unos diez o doce metros hasta aterrizar en el suelo.
Supongo que el suelo la vio llegar de esta manera, pero algo más asustada.
Cuando llegamos a casa, después de unos viajes de mudanza, nos dimos cuenta de que Billie Jean no estaba, y la única opción era la terraza. 
Miré hacia abajo temiendo verla en la acera o, peor aún, una marca de sangre, algo que me diese a entender el impacto. Pero allí abajo no había nada.
Bajamos a buscarla, eran las siete de la tarde. La estuvimos llamando, buscándola con linternas por debajo de los coches. 
El dueño del bar de la esquina me dice que no sabe nada, que no ha oído ningún revuelo. Me imagino que si se hubiera estampado contra el suelo, alguien hubiese tenido la decencia de recogerla o apartarla o tirarla a un cubo de basura. Y el dueño del bar, pensé, era la persona que se tendría que haber enterado de todo el asunto.
El dueño del bar me dice que si se ha caído desde el segundo, no se ha matado. Estará debajo de un coche aparcado, asustada, me dice. Haz un cartel y te lo cuelgo aquí en el bar, por si alguien la ha visto. 
Le hago caso y, al cabo de un rato, le doy un cartel que acabo de hacer. Hago una copia más y la pego en el rellano de entrada de nuestros pisos.
(Qué raro es hacer este tipo de carteles. Siempre los ves por ahí y piensas: pobre. Pero hacer ese cartel, decidir qué pongo, preguntarle a Sheila qué pongo, pelo largo, gris, menos de un año, qué más pongo, ya está, fue una de las cosas más tristes que he hecho en mucho tiempo.)

Estuvimos buscando a Billie Jean casi toda la noche. 
Nos fuimos a cenar y luego volvimos a la zona. 
En la madrugada, resultaba extraño ir diciendo su nombre, como debe de ser extraño ir diciendo el nombre de alguien que no está ahí pero que quieras que esté.
Pruébalo un día: sal a caminar de madrugada, las calles vacías, y repite el nombre de alguien, esperando que salga de debajo de un coche. Si esto no es estar loco.
Al final nos dimos por vencidos y nos fuimos a dormir.
A las siete de la mañana recibo una llamada. Un vecino me dice que la gata está en el parking de debajo de nuestros pisos pero que no la puede coger porque está muy asustada. 
Y allí estaba Billie Jean, sin cojear ni nada que vino hacia nosotros. 
Aunque días después sí que lo hizo. 
La llevamos al veterinario.
Así es la pata izquierda de Billie Jean por dentro.
No es nada, dijo. Es una rotura típica en estos casos. Los dedos centrales, digamos el medio y el anular, son los que reciben el peso de la criatura al caer. Por eso son los que más se rompen. 
El mismo hueso, siguió el veterinario, vuelve a soldarse sin ningún problema.
Billie Jean se rompió lo que para los humanos sería la falange del dedo anular. Si clicas la radiografía creo que puedes verlo mejor.

Ahora ya pasó todo el susto. 
Billie Jean se está acostumbrando bien a la nueva casa. 
Por ahora le da miedo salir afuera, lo que para nosotros es un alivio.

A veces me descubro preguntándole cosas, como esperando una respuesta. 
De verdad que espero una respuesta algún día. 
Quiero creer que es como el jefe indio de Alguien voló sobre el nido del cuco.
No considero que esté haciendo ninguna locura preguntándole algo a un gato.
No me veo como un loco mientras le pregunto algo.
De verdad, espero una respuesta algún día.

domingo, febrero 07, 2010

cojo tus pies

Enterándome de la muerte de Salinger pienso 
que las cosas más interesantes suceden cuando uno no puedo escribir sobre ellas, 
cuando una mudanza, 
cuando un accidente, 
cuando unas ramas empiezan a brotar de tus dedos, 
y el tiempo perdido que eso supone, 
el ir de aquí para allá, 
los médicos, 
no es nada, te dicen, 
pero ahí están las ramas, impidiendo, 
con su lógica natural, 
el teclear correcto de esa o de aquella palabra, 
y por fin alguien da con la solución, 
pódelas, 
y tú haces caso y podas, 
y vuelves a ser el de antes, 
guardas las ramas en el cajón de la mesita 
para observarlas 
cada noche 
antes de irte a dormir, 
qué forma tan extraña adopté, 
te dices, 
y mientras, un miércoles,
mientras uno canta en un coro salmos de Haydn, 
Salinger muriendo, 
o desapareciendo del todo, 
Salinger muriendo con Haydn de fondo, 
¿qué diferencia hay 
entre morir 
y desaparecer?, 
me digo, 
¿qué cambia, 
para los lectores, 
decir 
Salinger ha muerto, 
teniendo en cuenta que no publicaba nada 
desde los años sesenta?, 
es una muerte menos muerte, 
pienso, 
la de Salinger, 
es un descanso, 
un localizar el foco de ruido, del zumbido, 
ir palpando las paredes 
hasta dar con el enjambre, 
un alivio, un descanso, 
Salinger está enterrado, o incinerado, o embalsamado, 
quién lo va a saber 
si nadie supo nada de él en vida, 
quién sabrá algo de él ahora en muerte, 
o quizá sabremos más cosas ahora, 
pienso, 
seguro, 
una vez muerto, 
que durante sus noventa y un años de vida, 
escritos inéditos, 
Salinger está enterrado, o incinerado, o embalsamado, 
pero es ahora cuando toma vida, 
tomará vida
 y azotará a diestro y siniestro, 
un día perfecto para el pez banana, 
cojo tus pies y beso las plantas, 
Salinger, 
donde quiera que estés.

lunes, enero 25, 2010

pequeño papel sin frase

Hace poco descubrí a Charles Simic hurgándose la nariz en el blog de Jesús Jiménez Domínguez, un poeta ¡guapo!, un poeta guapo, ¿dónde se ha visto?, ¿a dónde vamos a llegar?, se empieza con un poeta guapo y se acaba invitando a Karmele a los conciertos de Radio 3, bueno, no sé, juzga tú misma, yo lo veo guapo, al menos entorna bien los ojos y viste chaquetas Adidas, ¡un poeta guapo que viste chaquetas Adidas!, bueno no sé si es Adidas, juzga tú misma, yo diría que sí, la cuestión es que el Jesús, hablemos en serio, me parece un tipo de lo más interesante, por lo que nos recomienda desde su blog, quiero decir, ya sabemos, ya me sabes, que yo no soy así como me estás leyendo, soy un poco peor, incluso, así que no sé si el Jesús será así como me lo imagino, quiero creer que sí, por eso lo tengo en favoritos y desde aquí le mando un saludo.

Charles Simic, poeta (vivo) nacido en Belgrado en 1939, que emigró a los Estados Unidos en 1954, Premio Pullitzer en 1990 por El mundo no se acaba, y del que no había oído hablar en mi vida, acaba de publicar una selección de la que él considera su mejor obra poética aparecida entre 1986 y 2003 bajo el título La voz a las tres de la madrugada
Una auténtica maravilla. 
(Siempre digo lo mismo cuando algún libro o disco o peli me gusta, ya me he dado cuenta, parezco imbécil pero, ¿qué quiere que te diga?, esto no es el blog de Vicente Luis Mora en el que no entiendo ni una puta palabra y no sé si lo está recomendando o se está cagando en la madre que parió al editor que apostó por ese autor. Yo lo único que hago es intentar utilizar palabras conocidas desde la infancia. Ése es uno de mis propósitos en este blog.)
No me esperaba que un libro de poesía me sorprendiera tan gratamente. 
Además, edición bilingüe, que siempre se agradece.

Me he decidido por este poema, Cameo (podría ser cualquier otro y sería igual de bueno), y por el de dos versos que da título al libro.
Conociéndote, creo que te gustarán.

CAMEO
Me dieron un pequeño papel sin frase
en una epopeya sangrienta. Yo era uno de los
bombardeados que huían.
En la distancia nuestro gran líder
cacareaba como un gallo desde un balcón,
¿o se trataba quizás de un gran actor
que hacía el papel de nuestro gran líder?

Soy ese de ahí, le digo a los chiquillos.
Apretujado entre el hombre
con las dos manos vendadas
y la anciana con la boca abierta
como si nos estuviera enseñando un diente

que le duele horrores. Cien veces
que paso la cinta y ni una sola de ellas
son capaces de encontrarme
en esa gris multitud
igual a cualquier otra gris multitud.

A la cama, acabo por decirles.
Yo sé que estuve allí. Pero sólo tenían
tiempo para una toma. Corrimos,
los aviones rozaron nuestras cabezas,
luego se marcharon
y nosotros quedamos aturdidos en la ciudad en llamas,
pero eso, por supuesto, no lo filmaron.



LA VOZ A LAS TRES DE LA MADRUGADA
¿Quién ha puesto risas enlatadas
en la escena de mi crucifixión? 

viernes, enero 22, 2010

cimientos

Nunca te he hablado de Billie Jean. No me refiero a la canción sino a la gata. Billie Jean, la gata.
Le voy a dedicar unas entradas, algo parecido a un homenaje en vida, porque tengo la sensación de que en la nueva casa un día abriremos la puerta, se irá y no volverá.
Es algo triste, sí, pero no nos engañemos, nadie nos dijo que esto iba a ser fácil.
Vamos a empezar a asumir la pérdida por los cimientos.

Lo peor de tener a un animal de compañía es que un día se morirá. Y, entendiendo que el ciclo biológico siga su curso con normalidad, se morirá antes que tú.
Una mascota no es un hijo. Es, a nivel afectivo, algo más cruel: la verás nacer, crecer, envejecer y morir. Y todo esto ya lo sabes en el momento de aceptarla en casa pero, aún así, aceptas la contemplación de esta vida en cámara rápida.
Por supuesto, sería enfermizo si pensara en este tema continuamente pero, de vez en cuando, sí que lo hago. Sobre todo mientras miro cómo duerme.

Estos días estamos de mudanza. Empezaremos a vivir (vaya inicio de frase) en la nueva casa a finales de la semana que viene, el último fin de semana de enero.
La casa, como te puedes imaginar, tiene puertas y ventanas, y por ellas, Billie Jean saldrá en cuanto vea un ligero resplandor de libertad, en un abrir y cerrar de ojos Billie Jean, silenciosa como todos los gatos, viajará en el espacio y, al girarnos para cerrar la puerta, nos saludará desde la verja, con su patita diciendo adiós, o hasta luego. Los gatos, siempre educados.
La llamaremos para que vuelva a casa, haremos sonar un ratón-sonajero para que vuelva a casa, sacudiremos el paquete de comida para que vuelva a casa, pero creo que Billie Jean ya tiene el futuro decidido, escrito en un diario secreto que esconde debajo de la cama, queridos amos, empezaría así, no puedo negar que me tratáis como a una reina, pero, miradme: soy una gata, no una reina. Así que, lo único que os pido es que: me dejéis subir a esos árboles, caminar sobre los tejados, resbalar los días de lluvia y ponerme a cuatro patas de nuevo, escapar de las fauces del Perro, maullar imitando a otros gatos, pensar mientras camino por la noche, pensar mientras camino por la noche, pensar, pensar caminando entre la noche.

A Billie Jean la encontró la madre de Sheila en una riera al lado de su casa.
Cuando la encontró no se llamaba así sino "una gata".
Nos dijo si la queríamos, ya que ella tenía un perro en casa y no creía que se fueran a llevar bien. Le dijimos que sí y nos la llevamos.
Eso fue el día del funeral de Michael Jackson.

A mí nunca me hicieron gracia los gatos. Siempre los vi como algo salvaje, indomable, incomprensible para el hombre. Y, sobre todo, antipáticos.
Los gatos, antes de Billie Jean, no me producían ni el más mínimo gesto de ternura.
Ahora ya pienso un poco diferente, he cambiado de opinión en algunos aspectos. En otros (salvajismo), sigo fiel a mi primera impresión.

A veces miro a Billie Jean y me pregunto qué estará pensando.
¿Echará de menos a su madre, a sus hermanos?
¿Será consciente de su orfandad?
¿Recordará la noche en la que caminaba perdida por la riera?
¿Alguien la abandonó y piensa en lo que hizo mal para que esto sucediera?
¿En qué piensa un gato?
¿En qué piensa Billie Jean?

Nunca lo sabré.

miércoles, enero 20, 2010

tu padre (silencio)

Hace años le pregunté a mi abuela el porqué de la silla de ruedas de tal familiar.
Hace años se lo pregunté y siempre que sale en alguna conversación o aparece, por sorpresa, al pasar la página del álbum de fotos, se lo vuelvo a preguntar. Y no es porque no me acuerde de lo que me contó, sino por lo fantástico de la historia.
Simplemente le pido que me la cuente para comprobar que no me mintió la primera vez.
Un familiar en silla de ruedas, ¿cómo se llama?, no lo sé, ¿qué parentesco tengo con él?, no lo sé, ¿está vivo todavía?, no lo sé. Su trágica historia nubla todo lo demás.
El terremoto de Haití me trajo de nuevo a la mente a ese familiar.
Según algunos médicos, el impacto psicológico del terremoto ha interrumpido el periodo de lactancia de muchas madres, agravando aún más, si cabe, la situación de sus hijos.

Almería, principios del s.XX.
Una madre amamanta a su hijo.
A las afueras del pueblo, de noche, unos bandoleros asaltan y matan a un hombre.
Un testigo de los hechos corre hacia el pueblo a comunicar la tragedia.
Llega a la casa de esa madre que amamanta al hijo.
Abre la puerta y dice: "Niña (silencio),tu padre (silencio), lo han matado".
El silencio y luego el grito. Un grito de dolor va siempre precedido del silencio más tenebroso.
La madre deja al niño encima de la cama. Un niño que nunca más caminará. Un familiar en silla de ruedas en una foto en blanco y negro.
"Se le agrió la leche a la madre", dice mi abuela, "del susto que llevó. Y eso le afectaría a la criaturilla, las piernas se le quedaron sin nervio".
Aunque lo más trágico es el final de la historia. Sigue mi abuela: "Y luego resultó que el muerto no era el padre de esa chica, se ve que el testigo lo confundió".
¿Acaso esto no es una auténtica tragedia griega?

Mi abuela siempre me ha contado así esta historia y yo siempre, desde el primer día que la escuché, me he imaginado la leche agria en el pecho de la madre, una leche amarillenta, o negra, y un rayo invisible entrando por la boca de aquel niño, iluminado por dentro fugazmente, disparándole en las piernas, en la columna, un rayo saliendo del pezón de la madre y desembocando en la médula del hijo, que continuaría mamando, por instinto, su desgracia.

martes, enero 19, 2010

peinarme las cejas

Me gusta Haneke. 
Mira los días que hacía que no escribía y lo primero que te digo, que te suelto, es esto: me gusta Haneke. Y todavía no he visto su última peli, si es eso lo que ibas a preguntarme. Qué raro se me hizo el blanco y negro cuando vi por primera vez unos fotogramas de La cinta blanca. Qué raro el Haneke hablando del pasado, si él siempre habla del presente y del futuro, todos ellos imperfectos. Todavía no la he visto, ya la veré, tampoco hay que impacientarse con estas cosas, eso era antes, hace sólo cinco años podía impacientarme con estas tonterías, ahora no, ahora la cinta transportadora sigue deslizándose bajo mis pies pero yo no hago ni el ademán de adelantar por la izquierda. El codo y el antebrazo apoyados en la goma, en la baranda, se diría, notando cómo los demás me adelantan y no sintiendo más que indiferencia. 
Hace años bajábame yo en Fontana para ir a los Verdi y veía a toda esa gente caminar delante, a mi lado, hacia el mismo lugar, pensaba yo, me los imaginaba a todos llegando antes que yo y agotando las entradas, ese era mi principal temor en la vida: que el otro me cogiera el sitio. 
Hoy ya ni me acerco a los cines. Y si me acerco es por culpa de autores como Haneke. Es el Michael el que me pone los calcetines y las zapatillas y me indica el camino al cine más cercano. Pocos autores quedan ya como el Michael, capaz de tener la paciencia de, incluso, atarme los cordones y peinarme las cejas con saliva antes de salir de casa. Hay que estar siempre presentable para la desgracia, para el accidente, en fin, para la vida. Me diría. Y después se me quedaría mirando así:
Durante cuatro horas.

Hace unos días me compré un libro (¡qué novedad, pesado de mierda!, pensarás) sobre el cine de (o el mundo según) Haneke.  
Muy recomendable. 
Ahí te he dejado el enlace al blog del autor. Un blog que acabo de descubrir ahora mismo y me ha parecido también, por cierto, más que recomendable.

domingo, enero 03, 2010

ha dejado un hueco

me doy cuenta de que no hice una lista con lo mejor del año, los discos, las películas, los libros; me doy cuenta ahora también que no empecé con mayúsculas esta entrada, como dándole menos importancia al asunto. 
Quizá las listas son para la gente joven, pienso. Ya no me interesan. Poco me sirven de guía. Poco me las creo. 
Mi disco favorito del año, no lo sé, he escuchado pocas cosas que se hayan grabado este último año. Quizá el disco que más he escuchado es A propósito de Garfunkel, de The new Raemon. Pero creo que es del 2008. También escucho mucho El fuego amigo y El mundo según, de Sr. Chinarro. Eso es lo que más escucho casi siempre. 
Y también (reviso el iPod, lo más escuchado): 
The ecstatic, de Mos Def, 
A l'Olympia, de Ovidi Montllor, 
Monk alone, de Thelonious Monk, 
Glitter and Doom live, de Tom Waits, 
En la fusa, de Vinicius de Moraes, 
West Side Story
The Blueprint, de Jay Z,
Rumours, de Fleetwood Mac,
por decir algunos, y así, eso es lo mejor del año para mí, lo que he ido escuchando mientras iba de aquí para allá. 
Este año, todas (prácticamente) las revistas musicales se han puesto de acuerdo en situar el disco de Animal Collective en el número uno. Me parece estupendo. Yo no lo soporto más de dos minutos.
Sinceramente, he perdido el interés por la música actual. 


De las películas, ni hablo. Creo que este año fui al cine ¿tres veces? 
No salgo de casa para ir al cine. Toda la culpa la tiene internet y que estoy en paro. Qué quieres que le haga. 
Up, la recuerdo con cariño y en 3D. No sé qué más he ido a ver, la verdad. 
Hace años iba al cine prácticamente cada fin de semana, a veces entre semana, solo, a las primeras sesiones de tarde, después del trabajo. Ahora mismo eso es algo impensable. 
Aún no he visto Malditos Bastardos, ahora que lo pienso.
Me compro bastantes dvds, sobre todo cosas clásicas o, simplemente, pelis que quiero tener en una caja en una estantería, sacarlas, cogerlas, leer la sinopsis cuando no puedo dormir, de madrugada, volverlas a dejar, ordenarlas alfabéticamente, tocarlas con los dedos, como quiere hacer mi madre con las fotos, organizarlas en álbumes, pasar las páginas, volver hacia atrás, pinzando las hojas con los dedos, eso es lo que quiere mi madre, sacar una foto de un álbum, comprar un marco y colocarla ahí, saber que la foto que ahora está en el marco ha dejado un hueco en una página del álbum, saber que si yo no estoy en la que fuera mi habitación es porque estoy aquí, escribiendo esto, en definitiva, tener el control sobre los recuerdos, sobre la vida. 
Eso es lo que quiere mi madre, y todos. 
En el fondo, nadie tendría que aceptar que su vida cupiese en una memoria USB. 
Pero en eso nos convertiremos: en gigas, en megas y en archivos jotapegés. 
No me hables, hoy estoy super pixelado,
o
La otra noche me enrollé con una tía que tenía unas tetas de cuatro gigas, ¡no me cabían en las manos, créetelo, tío!,
o
No sé lo que me pasa, hoy voy muy lento, no me acabo de descargar.

Con los libros ya es otra historia. No sé cuántos me he llegado a comprar este año. Y desde que Sheila trabaja en una librería, ni te cuento. Te pongo unos cuantos que tengo a la vista:
Aquí empieza nuestra historia, de Tobias Wolff.
Cuentos completos, de Amy Hempel (brutalísimo).
Diccionari Pla de Literatura, de Josep Pla (una maravilla).
Postpoesía y Nocilla Lab, de A.F. Mallo.
Aire nuestro, de Manuel Vilas (interesante este hombre).
Monzó. Com triomfar a la vida (quiero ir a la exposición antes de que se la lleven por ahí. Cuantos más días está una exposición, más probabilidades de no ir).
Vida y muertes de Luis Martín-Santos, de José Lázaro.
Obra poética, José Ángel Valente.
Papeles inesperados, Julio Cortázar (un libro que no ha tenido casi repercusión, para mi gusto).
El fósforo astillado, Juan Andrés García Román.
Pirografía, John Ashberry.
Mi último suspiro, de Luis Buñuel (hazte con él).
Cuando Kafka vino hacia mí..., Hans Gerd Koch (ed.)
Un perro andaluz. Ochenta años después, de Buñuel y Dalí (una delicia, ahora y ochenta años después).
Relatos autobiográficos, de Thomas Bernhard.
El padre muerto, de Donald Barthelme (lo más bizarro que me he leído este año).

Hablando de cosas bizarras y listas, la web AdFreak ha elegido los anuncios más raros (una palabra que engloba tantas cosas) del año. 
El número uno, el más raro (o repugnante, ya aviso, YA aviso) es éste:


No sigo con los libros porque me estoy dando cuenta de que este año, hablando claro, me he vuelto un poco loco.

Ahora toca buscar cajas para la mudanza. 
Nos vamos del piso, no te lo había dicho. Nos vamos a una casa, alejándonos de la ciudad, montaña arriba. Este mes será de mudanza. Tampoco tenemos muchas cosas, porque los muebles no son nuestros. Pero los libros son lo que más miedo me da: el peso, la cantidad, el espacio, sobre todo, el espacio. Nunca tendré suficiente espacio. 
Tengo ganas de estar en la nueva casa, (a mi madre ya vi que no le gustó demasiado, por el trabajo que lleva una casa rodeada de jardín y tierra; a mi madre, en fin, no la vi entusiasmada con nuestra nueva casa) arreglar el jardín, hacer barbacoas y cine al aire libre. 
Durante los meses de verano organizaré sesiones al aire libre. Sheila pone un poco los ojos en blanco cuando se lo digo, pero yo lo quiero hacer. 
Cuando esté más definido, ya te iré informando, ya te daré la dirección, por si quieres venir, me avisas antes, para que compre suficientes tumbonas. 

Por ahora ya somos dos: Sheila y yo.

jueves, diciembre 31, 2009

mirra, mirra

Traducen ahora, ahora me vienen con esas, un libro ya hecho (hecho, para qué utilizar otro verbo si hecho lo es todo y nada a la vez: hacer el amor, hacer un bizcocho, hacer los deberes, hacer el tonto, hacer un nudo, hacer un gesto, hacer ver, hacer el ridículo, deshacer lo hecho) en el dos mil seis, cuando yo todavía trabajaba, cuando no había crisis, when we were young, un libro la mar de interesante, en mis manos lo tengo, escuchándole las olas llegar a la orilla de lo interesante que es, oliendo el salitre de sus páginas, que disperso aquí y allá, para que toda la casa me huela a mar. El libro se titula El origen del mundo. Historia de un cuadro de Gustave Courbet, de Thierry Savatier. Veinticinco euros, por si se lo quieres pedir a los reyes, para que vayan ahorrando y no se lo gasten todo en mirra, mirra, quién necesita hoy en día mirra pudiendo tener un iPod Touch. Si Jesús naciera hoy, ¿qué le traerían los Reyes Magos? Un iPod Touch, una Nintendo DS y el carnet de soci del Barça. La cuestión es que este libro de Savatier analiza, como no lo podrías hacer ni tú ni yo, el cuadro en cuestión, tanto pictóricamente como, sobre todo, el itinerario, el ir de aquí para allá del cuadro, en fin, la aventura de un lienzo pintado en 1866, que ahora descansa, además de en nuestras mentes, en el Museo de Orsay de París.
Hojéatelo si entras en una librería y dime si te estoy mintiendo, dime si no te entran ganas de lamer esa portada, en la intimidad.

Feliz año a todas y a todos.

otros perros

Un perro empezó a ladrar y, después de empezar, siguió ladrando. Otros perros lo imitaron. No había farolas.

Vida y época de Michael K.
J.M. Coetzee

lunes, diciembre 28, 2009

primer homínido

El otro día nos vino un tipejo a clase para hablar del Soundpainting

El otro día: cuando hablamos, cuando utilizamos el otro día, un día, hace unos días, hace un tiempo, etc., queremos dar a entender al lector que no recordamos el día exacto en el que sucedió lo narrado y, en el supuesto caso de recordarlo, éste no tendría la más mínima importancia en la historia contada, como en el caso que nos concierne hoy, ya que me es y te es y nos es indiferente el día en cuestión, así que podríamos decir el pasado viernes, preguntarás, , te responderé yo, podríamos decir el pasado viernes, pero diremos el otro día, porque decir el pasado viernes, además de no servir para nada en la historia, en la frase, distrae la atención del lector, ya distraído de por sí con el tube8 abierto en otra pestaña, la mente del lector se me distrae si le pongo, si le empiezo la frase con el otro viernes, porque, para lo único que sirve un inicio así es para distraer, para hacerle recordar al lector qué pasó, qué hacía él el pasado viernes, y como no me interesa tener a lectores distraídos leyendo tanta prosa poética como la que soy capaz de escribir, por eso utilizaremos el otro día, ya que concierne a cualquier día y nos concierne a todos por igual.

nos vino: significa que, cuando llegó, no éramos uno solo, sino que ante él habíanse sentadas unas cuantas personas, el número no importa pero concretaré con veintisiete, que es un número que no puedes decir que sean muchas ni pocas personas, cuántos somos, somos veintisiete, no somos muchos, ni pocos, está bien, veintisiete.

un tipejo: nos referiremos a alguien denominándolo tipejo cuando sea un joven menor de cuarenta años, jersey, tejanos y zapatos despreocupados, un tipejo deberá transmitir mucha más admiración al acabar la charla o exposición o demostración o lo que haya venido a hacer en este mundo, que justo antes de empezar dicha misión, sólo llamaremos a alguien tipejo cuando seamos conscientes de que es más inteligente de lo que pensábamos a priori, así, la palabra tipejo, pese al sufijo claramente despectivo, no hará otra cosa que significar admiración.

a clase: lugar donde vino el tipejo y donde estábamos sentados los veintisiete personajes secundarios de la frase, es posible imaginarse esa clase de diferentes maneras pero sólo habrá una que será la correcta, ya que el acto sólo sucedió en una clase, pero dado que la lectura de esta frase, de este blog, la realizan millones de personas, el concepto de clase tendrá millones de imágenes diferentes ¡y válidas!, así que de nada serviría que dijera que la clase tiene una pizarra, un piano a la izquierda según se entra, unos bancos de madera y paredes insonorizadas.

para hablar: la misión del tipejo era ésta, y eso fue lo que hizo, hablarnos, explicarnos, mostrarnos lo que quería mostrar con su desparpajo de tipejo, y dejarnos a todos, hablo por mí, expuestos a una ilusión hasta ahora desconocida, hasta estas alturas de la carrera, desconocida.

del Soundpainting: ¿tú conocías esta palabra?, yo no, ahora sí, y se lo tendría que agradecer al tipejo, del cual ni nos despedimos, hablo por mí, sólo aplaudimos, como se aplaude en todos los sitios hoy en día siempre que alguien acaba de hablar, la gente ya aplaude incluso a la megafonía de un centro comercial cuando avisa del tiempo que falta para cerrar, no hay nada como acabar una frase, a ser posible gritando, para que la gente aplauda, como también aplaude el público de Sálvame siempre que la Esteban acaba una frase, qué significa el aplauso, hoy en día, nada significa, el aplauso significa dos cosas: 1. nada o 2. cosas que no tendría que significar, por ejemplo, tedio, hoy en día, casi todas las veces que se produce, un aplauso significa aburrimiento o ganas de ir al lavabo o ganas de irse porque tienes el coche en zona azul o porque empieza la gala de Gran Hermano, hoy en día un aplauso no significa más que todo lo contrario de lo que significó en el principio, en el principio de los tiempos, quizá el primer aplauso le sobrevino así, de sorpresa, al primer homínido que contempló cómo su compañero conseguía hacer fuego, y ese gesto, ese picar de manos de alegría, de salvación, de gratitud, de admiración, ese picar de manos hoy se ha convertido en todo lo contrario, hoy se ha convertido en indiferencia, en hastío, en ganas de irse a casa ya, alguien que aplaude es alguien que tiene ganas de irse a casa ya, el aplauso sólo será auténtico cuando alguien lo realice sin ser consciente de que está aplaudiendo, es decir, el aplauso será siempre un acto inconsciente o no será, así que le tendría que agradecer de alguna manera al tipejo que nos vino a clase para hablarnos del Soundpainting, decirle que desconocía por completo esto que nos, me explicó y me ha parecido tan extraordinario, en el sentido más amplio de la palabra, no sólo en su significado literal, que he estado a punto de levantarme y aplaudir cada dos minutos durante toda la explicación, gritar ¡viva!, o ¡aleluya!, como hacían los de La orquesta de la muerte, pero no lo he hecho debido al escaso significado del acto de aplaudir, así que me mostré impasible durante la sesión, siendo mi gesto, la impasibilidad, el más alto reconocimiento a su explicación y, por extensión, a toda la música del siglo veinte, la gran incomprendida de todas las épocas.

miércoles, diciembre 23, 2009

lado izquierdo del cuerpo

Siempre que veo o leo cosas (cosas, para qué utilizar otra palabra, si cosas ya lo es todo y nada a la vez, ¿qué hay que sea todo y nada a la vez?) relacionadas con las fobias, no sé si a ti también te pasa, pero yo, siempre que leo o veo cosas relacionadas con las fobias, pienso, o creo, o supongo, o me imagino, o acierto a pensar, que alguien me está tomando el pelo, y eso me pasa porque, sinceramente, no me imagino qué significa, por ejemplo, tener miedo a las buenas noticias
Eufobia: Miedo a las buenas noticias.
o tener miedo a pensar
Frenofobia
: Miedo a pensar.
¿qué significa tener miedo a pensar, tener tanto miedo que eso sea una enfermedad?, ¿qué significa?
Hay fobias comprensibles, llamémoslas así. Por ejemplo, la aracnofobia (a las arañas), o la claustrofobia (a los espacios cerrados). Pero, ¿por qué estos miedos los puedo entender y otros no, otros, simplemente y como ya dije, creo que son invenciones del que hizo el diccionario, para llenar, más que nada? Por supuesto, esto no es así (espero). ¿O sí? ¿Realmente hay gente, hombres, que sufran de itifalofobia?

Itifalofobia
: Miedo de ver, pensar en, o tener el pene erecto.
¿Cuál es el porcentaje de población que sufre esta patología concreta?
¿O quién de levofobia?

Levofobia
: Miedo a las cosas del lado izquierdo del cuerpo.
Por supuesto, aunque lo parezca o lo esté pareciendo, estas cosas no me hacen gracia, y no hablo ni pregunto con ninguna ironía.
Es la mente humana.
No hay por dónde cogerla.
Nunca habrá por dónde cogerla.

Hay muchas más que me llamaron la atención (las saqué de este diccionario de fobias, que no sé hasta qué punto está contrastado, como nosotros, de aquí a un tiempo, hasta qué punto estaremos contrastados, y si habrá alguien que se preste a contrastarnos, que diga, yo mismo os contrasto, si le llevará mucho tiempo el hacerlo, con contínuas visitas a las fuentes de contrastación y depurados análisis, o será algo más bien rápido y despreocupado, como el beso de un soldado en la jura de bandera):
Optofobia
: Miedo a abrir los ojos.
Venustrafobia: Miedo a las mujeres hermosas.
Todo esto viene porque acabo de ver este vídeo de National Geographic sobre una mujer que sufre de "coulrophobia", o miedo a los clowns (uno de los miedos comprensibles gracias, en parte, a IT, de Stephen King y a Wayne Gacy).
Viendo a esta mujer, pienso: si no está actuando, no me gustaría estar en su pellejo.


Aunque, sin duda, mi fobia favorita, romántica y punk a la vez, siempre será esta:

Panfobia
: Miedo a todo.

viernes, diciembre 18, 2009

cuenta pendiente

Es una tradición y hay que respetarla. 
Mi abuelo ya me contaba con gran emoción cómo su abuelo maltrataba a su padre. 
Era a mediados del s.XIX, parece que fue ayer, cuando el abuelo de mi abuelo empezó esta tradición que ahora nos honra. 
Por lo que me explicó mi abuelo, las palizas que su abuelo le pegaba a su padre "eran todo un arte". Así me lo dijo. Nadie por aquellos lugares había visto nada igual antes. La gente se maravillaba ante tal sucesión de golpes, "de golpes bien dados". 
La técnica de la paliza fue perfeccionándose tanto que el abuelo de mi abuelo empezó a escribir un tratado en el que se recogían algunos dibujos, instrucciones de uso de una buena paliza. Una auténtica joya que ahora tengo en mis manos. 
El arte del zarandeo es el primer capítulo. Luego le siguen La doble ostia, El inesperado, La somanta, somantina y somantera, El golpe a través y el golpe de revés, La media paliza y Un toque de advertencia. 
Los dibujos fueron realizados por el abuelo de mi abuelo, allá por el 1850, y mantienen, todavía hoy, una vigencia y una fuerza inexplicables. 
Es emocionante ver todos estos dibujos. Cuánto arte, de padres a hijos, cuánto arte. 
Años más tarde, mi abuelo recibiría, por parte de su padre, las palizas más gloriosas de las que se haya podido hablar jamás. Según me contó, verlo en acción era casi una visión divina. Había algo en su forma de dar palizas, me contaba mi abuelo, que te hacía ver las cosas con más claridad. El padre de mi abuelo estudió el tratado de la buena paliza e incluyó algunos gestos y ademanes que él mismo había ido perfeccionando. La cruzada de lado a lado, El golpe seco Puño rápido en palatal fueron tres de los capítulos añadidos por el padre de mi abuelo. 
Éste último, a los pocos años de nacer su hijo (mi padre), ya puso en práctica muchos de los gestos, del arte dibujado en el tratado heredado. Toda una tradición que mi padre recogió quizá a unos tempranos cuatro años de vida, "cuanto antes, mejor", me dijo mi abuelo, y cuánta razón tenía. Así que mi abuelo practicó con mi padre durante toda su vida el arte de una buena paliza. En el pueblo, conocedores de esta tradición familiar, fue condecorado varias veces. 
Por mantener con vida una tradición tan noble como es la de la buena paliza y por perfeccionar los gestos, golpes y palizas que sus antepasados le legaron
Eso es lo que puedo leer en uno de los muchos diplomas que le otorgó el ayuntamiento. 
Por su parte, mi padre, sabedor de la importancia de esta tradición, no tardó en propinarme la primera paliza a los tres años. Aunque no lo recuerde debido a un golpe, me explicaron que mi abuelo observó con todo detalle la ceremonia y fue él quien dijo basta, al ver que yo empezaba a tener unas convulsiones. 
Después de felicitar a mi padre por la faena realizada, me llevaron al hospital. 
Según me contaron, mi padre fue recibido como un héroe. 
Ahora es mi turno. 
Tengo una cuenta pendiente con mi familia, con la historia y, en definitiva, con la tradición de una buena paliza. 
Mi mujer está a punto de dar a luz y yo no puedo hacer otra cosa que frotarme las manos. Tengo tanto arte dentro de mí. 
Y tantas ganas de expulsarlo.

sábado, diciembre 12, 2009

como quien no quiere la cosa

A través de Retroriff, un interesante blog de música que acabo de descubrir esta tarde, perdiendo el tiempo que tendría que estar ganando, descubro a un artista (la palabra es muy amplia a estas alturas de la película) llamado Kutiman, que se dedica a mezclar y samplear vídeos de youtube creando temazos como quien no quiere la cosa.

De regalo, y no recuerdo si también lo he sacado de esa web, un mix con imágenes y sonido de la peli Pulp Fiction.
What you see is waht you hear, dice el usuario que lo ha subido.

martes, diciembre 08, 2009

a la par

Mi hermana me recomienda un blog llamado Clemencia senil.
Me ha gustado, la verdad, y, aunque la sombra de El Roto es y será alargada, creo que tiene la suficiente personalidad como para ser recomendado en este blog donde sólo se recomiendan las auténticas joyas de la corona de espinas de la cultura de la modernidad y el desenfreno en el que vivimos.

He escogido esa ilustración no porque sea la mejor del blog, que no la es, sino porque me ha recordado una web estúpida e interesante a la par llamada Pornstar or Potato.
En esta página de delicada factura, el concursante, tú, tendrá que decidir si lo que aparece en la imagen es, efectivamente, una estrella del porno o una patata. 
Al principio es fácil pero a medida que pasas de nivel sube también la dificultad. 
Eso sí, si juegas más de dos veces (iba a poner una pero yo he jugado ya dos veces), decía que si juegas más de dos veces, te diría: cuidado.
Con dos veces que juegues ya es suficiente.
Luego díselo a alguien y que juegue él o ella, como estoy haciendo yo ahora. 
Yo te lo digo para no jugar más, para no caer en la tentación de la tercera vez.
Con dos veces que juegues, la primera por la novedad y la segunda para ver si superas tu puntuación, ya sería suficiente.
Hazme caso: dos veces y ya estaría.

viernes, diciembre 04, 2009

un lince en primavera




Al final de todo este asunto, 
por mucho que te hubieras empeñado, 
blanco o negro, 
real o ficticio, 
siempre habrá alguien,
siempre hubo alguien,
que quiera saludarte,
que quiso saludarte,

y entonces,
esa buena cara,
esa buena cara
que desconocías tener, guardar,
ni siquiera sabías que existía el cajón donde la guardaste,

de poco usada que la tenías, ni recuerdas la última vez, quizá en aquella cena de Navidad, 

saldrá,
saldrá, no te preocupes, 
sonrisa por delante,

saldrá a flote,
esa buena cara,

como mierda liberada
de los lavabos del Titanic

y todos nos daremos cuenta,
aquí y ahora, durante este nuestro naufragio,
de que esto que nos rodea no es más que mierda,
porque no habrá que ser muy listo, 
nunca, 
para darse cuenta de eso,

nunca nadie tuvo que ser muy listo 
para comprobar 
que eso de ahí no era un corcho,

pero nosotros seguiremos nadando
sonrisa por delante,
brazadas amplias, oigo una madre a su hijo,
brazadas amplias para despejar el camino de mierda,
de agua y mierda,

intentaremos guardar fuerzas,
por si tardan en venir a rescatarnos

(tardarán mucho, me preguntas,
no vendrán nunca, dice alguien en la oscuridad,
y era eso lo que yo también pensaba responderte,
pero ya lo hizo alguien por mí,
así que me siento liberado,
como la mierda que nos rodea,
a ti y a mí y a todos los que no vemos ahora, 
aunque tú me vuelves a preguntar si tardarán mucho,
y entonces yo te respondo con una pregunta,
con delicadeza, para hacerte llorar:
quién, quién, coño, quién tardará mucho)

procuraremos cerrar la boca
aunque con esta sonrisa de oreja a oreja que llevamos,
que nos pertenece ahora en estos momentos,
es fácil que traguemos agua y mierda,

dónde teníamos esta sonrisa,
nuestra sonrisa de oreja a oreja,
orgullosos de ella estamos,
lo majestuosa que puede llegar a ser,
y aún siendo así, majestuosa, como un lince en primavera,
es fácil que traguemos agua y mierda,

pero poco importa,

nadie se dará cuenta,

porque todo el mundo está haciendo lo mismo,
y sólo hace falta mirar alrededor
y comprobar que todo el mundo hace lo mismo
para sentirse
a salvo

Al final de todo este asunto, 
decía,
por mucho que te hubieras empeñado,
siempre habrá alguien,
siempre hubo alguien,
que liberará su mierda,
que liberó su mierda.

entonces,
no habrá 
sonrisa que valga.

lunes, noviembre 30, 2009

un fleco


Mi preferido es el primer tándem: Bollywood-Disco.

(En el 0:47, a la flamenca de azul se le engancha un fleco del vestido en el abanico.)

guiño

El grito Wilhelm.
¿Tú habías oído hablar de esto antes?
Yo no. Nunca. Y mira que he oído hablar de mierdas absurdas e inútiles a lo largo de mi vida. Pero del grito Wilhelm, nunca.
Me lo descubrió Sheila el otro día.
Se trata, por lo que he leído, de un efecto de sonido, un grito, que se utilizó por primera vez en la peli Tambores lejanos (1951).
A partir de entonces ese efecto-grito se guardó y, quizá a modo de guiño cinematográfico, se ha ido utilizando en películas de todo tipo.
En este vídeo molón puedes ver algunas de las pelis donde se ha utilizado.
Un grito ridículo, por cierto, que gana en ridiculez debido a la repetición durante el vídeo.
Como cuando uno repite su propio nombre.

domingo, noviembre 22, 2009

director iraní albino

Hace unos días, quizá hace más tiempo, quizá lleva años ahí acurrucada, en silencio, pero yo me enteré hace unos días, así que hace unos días apareció una web en la que se pide que Messi se haga la permanente para jugar el Mundial de Suráfrica 2010. De esta manera, dicen, las semejanzas entre Messi y el Dios Maradona del 86 serían prácticamente idénticas ya que, por ejemplo, siguen diciendo, Adidas ha diseñado la camiseta inspirándose en la de aquel mundial de México, Messi marcó un gol ante el Getafe (casi) idéntico al de Maradona ante Inglaterra en el antes citado Mundial 

y muchas otras cosas más. 
Repeticiones, que es lo que nos hace felices a todos.
Repeticiones, que es lo que nos hace felices a todos.
La importancia ya no reside en el hecho de que Argentina gane o no el mundial sino en que la historia se repita. 
La magia del asunto es que la historia se repita. 

Todo esto me ha hecho pensar en Kierkegaard (pronuncio Kierkegaard mientras deambulo por delante de los Verdi, dejándome ver, haciendo fotos con mi Luomo a la corteza de los árboles y a las mierdas de perro, ¡hay tanto arte en una mierda de perro, plebeyos ignorantes, fans de Crepúsculo!, haciendo ver que me interesa la última peli de un director iraní albino con Síndrome de Down, a la vez que me ajusto las gafas de pasta sin cristal con el índice), me ha hecho pensar todo esto en Kierkegaard, te decía, y en su ensayo La repetición, que es un ensayo cortito que me he podido leer hasta yo ¡Hasta yo! Imagínate lo que podrías hacer tú.
Aquí te presto un extracto.

El recuerdo es una vieja mujer todavía hermosa, pero con la que ya no puedes intentar nada en el instante. 
La repetición es una esposa amada de la que nunca jamás llegas a sentir hastío, porque solamente se cansa uno de lo nuevo, pero no de las cosas antiguas cuya presencia constituyen una fuente inagotable de placer y felicidad.

miércoles, noviembre 18, 2009

bueno, un niño

El otro día vi Paranormal Activity.
Auténtica basura blanca.
Era un poco de esperar, tanto revuelo nunca es bueno.
Te dirán: han tenido un niño guapísimo. Y luego ves al niño y piensas: bueno, un niño, tampoco es para tanto.
Eso es Paranormal Activity: un niño, normal. Un niño, vamos. (¿Qué es normal?)
Tiene rasgos en común con The Blair Witch Project, sí, pero no vamos a compararlas porque si empezamos, Paranormal Activity se va a la lona en el primer round. Al menos la primera proponía la revisión de los mitos de Chtulhu, de Lovecraft (en especial de "El wendigo"), y eso ya (fue) es un punto a su favor. 
Esta Paranormal Activity tiene momentos inquietantes, no se pueden obviar; la claustrofobia que se vive en la casa-habitación juega también a su favor; y la fuerza de un plano fijo mientras que la acción (que sólo podemos escuchar e imaginar) está sucediendo en otro sitio, aunque también lo encontrábamos en la bruja de Blair, es una de las claves de esta película.

La cuestión es que esta peli tiene una página web, como todas las pelis hoy, donde puedes votar para que el flín se estrene en tu ciudad. Si llegan a los doscientos mil votos, dicen, se estrena. Ahora mismo iban por los noventa mil. 
Una gilipollez, vamos. 
Sobre todo porque la cinta ya tiene fecha de estreno in espein (27 noviembre). 
Por supuesto, otra estrategia de marketing
De nada sirve tu voto, ya está todo decidido.

Lo que yo me pregunto es: 
¿si por un casual no quieres que se estrene en tu ciudad, qué puedes hacer? 
Tendría que haber una opción de sí y otra de no. 
Porque, ¿cómo se refleja la cantidad de gente que no quiere que se estrene esta película? 
Llevan noventa mil votos pero, ¿cuánta gente ha entrado en la web y no ha votado?

Estas son el tipo de preguntas que me quitan el sueño. No espíritus que cierran la puerta. 
Las preguntas, 
las preguntas, 
me destapan y me arrastran 
por el pasillo, 
las preguntas.

Aquí te dejo el vídeo promocional, mezcla de tráiler y reacciones de la gente durante la proyección. 
(Algún día alguien hará una peli con las reacciones de la gente y será visionada, a su vez, por un público que reaccionará viendo esa cinta, esas reacciones. 
Llegará un día, si no ha llegado ya, en que la reacción de la gente será más importante que lo que realmente esté pasando. 
La realidad dependerá de la reacción de los demás.)

Observando la reacción de estos espectadores, no sé muy bien si están viendo Paranormal Activity o Sálvame Deluxe. ¿Tú qué crees?

domingo, noviembre 15, 2009

subliminal


Últimamente estoy escuchando mucho el Blueprint de Jay Z. 
El vídeo que aquí te dejo no pertenece a la canción que más me gusta. 
Mis preferidas son Takeover, H to the Izzo y Heart of the city.
El vídeo te lo presto para que oigas el mensaje subliminal que podrás escuchar (no me cabe la menor duda de que lo podrás hacer sin ningún esfuerzo) a los 0:15 s., con el Jay Z acabado de entrar en el ascensor.


sábado, noviembre 14, 2009

sin portero


El otro día fuimos a ver a los Manel por segunda vez en lo que va de año.
El otro día: viernes 13.
Fuimos: mi hermana, Sheila y yo.
Manel: el mejor grupo pop del momento. 
Y no bromeo. Ni siquiera exagero, yo tan dado a ello. 
Juegan en otra liga. 
Sin portero.
No les hace falta. Nadie se atreve a chutarles. 
Manel: cuatro delanteros en estado de gracia jugando en el mismo equipo. 
Los defensas rivales corren detrás, no con la intención de pararles sino para poder observar de cerca aquello de lo que todo el mundo habla: la luz.
Manel: la luz.

Antes de entrar, haciendo cola (cuánto tiempo hacía que no hacía cola), mi hermana me regaló un cómic
que más tarde me dedicó con sólo tres palabras. 
Las mejores dedicatorias son las más cortas. 
Me vino a la mente ahora el libro de pésames (no sé qué nombre exacto tiene) que leí en el tanatorio durante el entierro de mi abuelo. 
Es un libro extraño: la gente escribe algo para alguien que nunca lo va a leer. 
A mí no me pongáis libro de pésame. A mí dejadme comentarios en el blog.
Un amigo suyo le escribió una dedicatoria que me hace llorar siempre que la recuerdo. 
Sólo son cuatro palabras. 
No sé a qué venía esto.

Yo también te quiero, hermana pequeña.

jueves, noviembre 12, 2009

demasiado débil


Diario de Anna Grigorievna, esposa de Dostoievski
"Camino de Ginebra nos detuvimos un día en Basilea para visitar el museo donde se halla un cuadro del que habían hablado a mi marido. 
Es un lienzo de Holbein, en el que se ve a Cristo, que acaba de soportar un martirio sobrehumano, descendido de la cruz y descomponiéndose... Demasiado débil para mirarlo más tiempo, me fui a otra sala... Cuando volví, mi marido estaba aún allí, en el mismo sitio, encadenado. 
Su rostro emocionado tenía esa expresión de pánico que ya le había notado muy a menudo al comienzo de sus ataques epilépticos".

miércoles, noviembre 11, 2009

camisón

Magritte tiene 13 años cuando su madre se suicida arrojándose al río Sambre.
El cadáver aparece desnudo y con la cabeza envuelta en su camisón.

sábado, noviembre 07, 2009

el gas abierto

Güemes, silla en alto, después de decir: "seguro que esto no lo puede hacer un gay".

El otro día me vino a la cabeza el Diccionario de Coll
Fernando: Gerundio del verbo fernar.
D.: f. Quinta letra de nuestro abecedario y sexta de abecedario.
Anocente: adj. Culo libre de culpa.
Suizidio: n. Quitarse la vida en Suiza.

Oye, este país, esta situación, este momento, esta era, si se puede llamar así, toda esta mierda que estamos soportando cada día, o te la tomas a risa o dejas el gas abierto.
Yo prefiero optar por la vía humorística, y espero que tú también. Aunque también corro el riesgo de ataque al corazón, de tanto reírme, de no poder parar, una noticia tras otra, no poder parar.
El venirme a la cabeza ese diccionario de José Luis Coll fue provocado por una noticia en la que se acusaba a Juan José Güemes, consejero de Sanidad y portavoz del PP, de "ataques a gays y a mujeres que abortan".
La cuestión es que a Güemes, en un momento de iluminación poética, se le ocurre inventarse una nueva palabra e inaugurar, de esta manera, un diccionario Güemes, o algo así, se supone.

En el principio creó Güemes un blog y las palabras.
Pero el blog estaba desordenado y vacío. Así que empezó a ordenarlo empezando por la primera palabra.
Y dijo Güemes: que sea progresí, y progresí fue.
Más tarde, Güemes la definió: "neolengua que el PSOE trata de imponer en el Reino de España (sic) para impedir que las personas puedan expresar críticas, opiniones y llamar a las cosas por su nombre (sic)"
Así fue como el antes llamado Diccionario Güemes pasó a llamarse Diccionario Progresí.
Entonces apareció el hombre, creado a su imagen y semejanza, y sus comentarios, dejados de la mano de Güemes. 
El hombre y la mujer, con sus comentarios. Decidieron poblarlo todo de comentarios, el hombre y la mujer, anónimos, perdidos, locos.
Aborto: "derecho que les otorgan los socialistas a las mujeres para asesinar a un ser vivo y humano a cambio de votos". Dijo uno.
Gay: "homosexual con estudios que, haciendo uso de sus conocimientos, consigue prebendas políticas y subvenciones del erario público". Gritó otro mientras saltaba.
Y así, el caos que antes reinaba, se fue concretando para formar una mierda compacta y jugosa.
Güemes ahora se pregunta si es responsable de los actos del hombre, creado a su imagen y semejanza. 
Y el hombre, a su vez, se continuará preguntando por la existencia o no de Güemes.
La historia ya está contada.
Vamos a dormir.

miércoles, noviembre 04, 2009

tan abatidos

Supongo que te has enterado de lo del Millet. 
Casi, casi sale tanto en la tele como la Esteban. 
Lo del Millet ha sido un golpe duro para Catalunya, para Barcelona. Estamos todos cabizbajos, que no nos lo creemos. 
¿Tú te lo crees? Yo no. Yo tampoco. Pues eso decía, que no nos lo creemos.
Diría que desde que cerró la Virgin que no estábamos tan abatidos. 
Esa es la palabra: abatidos. 

La cuestión es que cada día se van sabiendo más cosas sobre el caso Millet, aka Bitllet. Y hoy o ayer o cuando diablos se haya sabido, ha salido a la luz una nueva noticia jugosa del caso. 
Y lo que no sabremos nunca.
Te dejo el enlace al Periódico de Catalunya, que te lo explica bien y sin faltas ni nada. 
Si tienes tres minutos, la noticia no tiene desperdicio.

Y también te dejo un videojuego entretenidísimo en el que el Millet tiene que recoger la máxima cantidad de billetes de 500 esparcidos por el Palau sin que lo pillen los Mossos. 
Catalonia is not Spain!

martes, noviembre 03, 2009

una isla oscura

Si dos gamberros se juntan y nadie los mira, ¿realmente hacen gamberradas?
Chris Cunningham, gamberro número uno, y Aphex Twin, gamberro número dos, se juntaron unas cuantas veces y engendraron unas buenas gamberradas. 
Tú la imagen, yo la música. 
Tú agárrale la cabeza que yo voy a por el arpón.
El gamberro número uno y el número dos están hechos el uno para el otro.
Uno levanta la barbilla y el otro le anuda la corbata.
Este vídeo puede dar un poco de, cómo decirlo, miedo, repulsión. Digamos que es un vídeo incómodo, al menos el inicio. Cuando me los probé en la zapatería no me molestaban, pero ahora hay algo que me roza y me está haciendo una llaga que no sé si curará algún día porque, no sabes lo mucho que me gustan estos zapatos tan nuevos, incluso con su costura destrozándome el pie, no sé cómo decirte, me los dejo puestos incluso para dormir, pero es peor, me levanto con el pie ensangrentado, las sábanas, el colchón, una isla oscura a la que sólo se puede llegar a nado.



Lo bueno que tiene Aphex Twin es que, después de alguna pesadilla, te regala cosas como esta.