lunes, marzo 31, 2008

aburrido e inevitable

Mira, es que me da una pereza inabarcable hablar del tema, más que a ti leerme, imagínate, pero es que estoy aquí viendo la vida pasar y lo único que se me ocurre decir es: la música actual es una mierda. Mira qué frase más fácil y más preescolar que acabo de decir, pero es que no se me ocurre otra frase que resuma la actualidad musical. Y no estoy hablando de lo que sale por la tele, lo que ponen el los 40, el reguetón y toda su familia, no, estoy hablando de todos y cada uno de los grupos que existen ahora mismo en el planeta, excepto Tom Waits y Brad Mehldau, todos y cada uno, digo, desde U2, pasando por Okkervill River, torciendo a la izquierda hasta Amy Winehouse, bajando al fondo hacia El Canto del loco hasta llegar a Sonia y Selena. Todos se podrían catalogar en el siguiente estilo, olvídate de folk-alternativo, nu-metal, tecktonik, olvídate de todos los estilos porque este es el estilo: nu-bazofia.
Ahí se engloba todo.
-Porque tú lo digas, yo no estoy de acuerdo.
-Muy bien.
-Pues tú vives de eso.
-¿De qué?
-De la música.
-No, yo no vivo de la música, yo vivo de la tele. Yo vivo del recopilatorio del programa Fama, yo vivo del Chikiliquatre, yo vivo de lo que salga en la tele. Es más, no digo un disparate si digo que sin televisión no existiría la industria discográfica hoy en día. De hecho, incluso con tele, a la industria discográfica le quedan menos de cinco años, de tres, de dos. Si pones atención, de madrugada, cuando todo está en silencio, puedes oír como si alguien picase en el suelo, en la tierra. Es el hombre que está cavando la tumba. Nadie sabe dónde está. Pero está.

Mira, estos días he estado escuchando Vampire Weekend y no me parecen un mal grupo, de hecho los salvaría de la quema aunque el año que viene ya ni me acuerde de ellos.
Lo mejor que escuchado estos días son dos discos muy diferentes: Carl Craig-Sessions, no soy de sesiones de electrónica, pero ésta tiene algo, y la recopilación Theme Time Radio Hour, del programa de radio que hace el Dylan.
Eso ha sido lo mejor.
Acabo de escuchar el último de Erykan Badu y mira que la quiero, pero he estado a punto de comprar un billete a NY para llamar a su puerta y preguntarle Wa' da' fa'?

Escucha el grupo de progressiu català Iceberg y dime que no oyes al cantante de Standstill.
Escucha la canción Deborah de T-Rex y dime que no está cantando Devendra Banhard (no sé si se escribe así, me da palo buscarlo ahora, creo que le falta una ene).
Bájate canciones de Editors y de Interpol y agrúpalas en un cd. Intenta averiguar el grupo que suena.
Andrés Calamaro y Fito acaban de sacar un dvd con la gira que hicieron en verano. Se ve que no llegan a fin de mes y necesitaban una ayuda. Fito y los Fitipaldis hace siempre la misma canción, unas veces lee la partitura de izquierda a derecha, otras de derecha a izquierda, otras veces le da la vuelta, otras toca reflejando la partitura en un espejo. Siempre las mismas notas.

Qué aburrido soy, qué aburrido es todo esto de los blogs.
He estado mirando hace un rato algunos blogs y esto es aburridísimo.
Y este más, claro, porque entro y ya sé lo que va a poner.
No hay nada más aburrido e inevitable que leer tu propio blog.
La verdad es que si lo leo es para poner comas o tildes, no para hacerme una paja con algún punto y aparte bien puesto.
Qué aburrido y qué vulgar soy.
Yo en realidad no soy así. Bueno, aburrido sí, pero vulgar no.
En público, digo.
En la intimidad todos somos unos cerdos y unas cerdas.
Y quien diga lo contrario no lee este blog.

viernes, marzo 28, 2008

cubo de agua

Cuando era pequeño

yo quería mucho a mi abuelo

pero un día que una gata

tuvo muchos gatitos

mi abuelo me dijo

llena este cubo de agua.

quizá quiso decir

Perdiendo el tiempo, más aún, en el youtube, (siempre he pensado que cuando pierdes el tiempo linqueando vídeos del youtube quiere decir que tu vida no va del todo mal, es una sensación), tecleando palabras sin sentido para que el youtube me las corrija con su grácil did you mean, qué sería de nosotros sin ese did you mean de los buscadores, qué sería,  pregunto, ese did you mean nos convierte en unos dejaos, en unos lerdos auténticos, te das cuenta, para qué me sirve saber cómo se escribe correctamente Schwarzenegger si escribiendo arnold swarz ya me sale el did you mean: Arnold Schwarzenegger. 
Hoy en día no hace falta saber cómo se escribe nada. Para eso ya está el did you mean. 
Bueno, si hay un apellido delicado, al menos sepamos el nombre o, si no, dónde salía, si era actor, en qué grupo cantaba, si era cantante, etc. 
Por ejemplo, quiero buscar información sobre el moreno de Brokeback Mountain, el que no está muerto, el que salía en Donnie Darko. Se llama Jake pero el apellido, ay, con g empieza, espera, voy a poner Jake gay, directamente, ahora que no mira nadie. Ajá, aquí está: Jake Gyllenhaal. 
Para qué voy a saber escribir. De qué me sirve saber escribir. Hoy todo son facilidades. La sociedad de la comodidad absoluta. 
Perdiendo el tiempo, decía, en el youtube, he tecleado david lynch, porque me apetecía verlo, que me hablase un poco, que hacía tiempo que no hablábamos, a ver cómo le iba y todo eso. 
He encontrado algunas cosillas que ahora subo. Veo que ha dirigido algunos anuncios de la Play2. Me quedo con uno. 
También he vuelto a ver el anuncio que hizo para mantener limpia Nueva York. 
Y un homenaje de un fan que ha elaborado una especie de tráiler de lo que sería una película de Goofy dirigida por Lynch (sic.) 
Perdiendo el tiempo en el youtube, un fin de semana por delante, Lynch, el moreno de Brokeback Mountain, hmm, la vida es bella, coño, no me digas.




mirando una grieta

El otro día me acordé de aquella vez que encontré a un hombre debajo de mi cama.
Al principio me pareció extraño pero luego entró a formar parte de nuestra familia.
Siempre es raro que aparezca alguien en tu vida así de golpe.
Comía con nosotros, me acompañaba al colegio, venía de vacaciones.
Tuvimos que comprarnos un coche más grande y una silla más para la mesa de la cocina.
Como mi madre no quería que siguiese durmiendo debajo de mi cama, por el frío sobre todo, compramos un sofá-cama y lo pusimos en el salón.
Era un hombre muy callado y no daba problemas.
Su cara no expresaba nada, nunca. Era como si estuviera siempre mirando una grieta en la pared, esperando a que saliese una hormiga.
Así era su cara. De esperar algo irrelevante.
Un día estaba sentado viendo la tele a su lado, en el sillón que le habíamos comprado. No hacían nada interesante y decidí preguntarle cómo había llegado bajo mi cama. Se quedó pensando y me contestó. Pero cuando me contestó, como pasa en las películas, en la calle una moto aceleró y no pude escuchar su respuesta.
No me importó.
Pensé que mejor así.

jueves, marzo 27, 2008

cine europeo

- Mira, esa está bastante buena, ¿no?
- Sí, la verdad es que sí. Pero es una cholaca de mucho cuidado. Creo que su novio es boxeador, sólo te digo eso.
- ¿Y qué tiene eso que ver con que esté buena?
- Nada, sólo te digo que creo que su novio es boxeador, que te imagines el tipo de tía que es.
- Pero, ¿quién está hablando de tipo de tía? Te estoy diciendo que está bastante buena, ¿qué me importa el tipo de tía que sea?
- Bueno, todo cuenta.
- Ah, ¿sí? Me estás diciendo que si su novio fuese bibliotecario ya no estaría buena.
- Al contrario, si su novio fuese bibliotecario estaría mucho más buena.
- Pero, ¿qué clase de gilipolleces estás diciendo? ¿Qué tiene que ver su novio?
- Bastante, mucho, diría yo. Mira, ella no tiene culpa de que su novio sea boxeador o bibliotecario, está claro. Pero el hecho de que sea boxeador me hace verla con otros ojos. Y a ti también. Un novio boxeador es como si a la chica le oliese el aliento a pescado muerto.
- Pero, ¿te quieres callar? Además, ¿qué tienes contra los boxeadores?
- Nada, prefiero no tener nada, la verdad.
- Estás diciendo que esa tía deja de estar buena porque su novio sea boxeador.
- No estoy diciendo eso. Estoy diciendo que esa tía está buena, sí, pero su novio es boxeador, lo que hace que la vea con otros ojos. Ya no tiene morbo, eso es lo que quiero decir.
- ¿Morbo? Estamos hablando de las tetas que tiene esa tía.
- Sí, estamos hablando de eso, y si no supiésemos nada más de ella, no habría discusión. Pero ahora que sabemos, que sé, que su novio es boxeador, no puedo mirarla con los mismos ojos, ya no me parece que esté tan buena.
- No te entiendo.
- Una tía no deja de estar buena por tener un tipo de novio o no tenerlo. Una tía está buena si está buena, y punto. Lo que pasa es que su entorno, todo aquello que la rodea, hace que sea o no interesante. Y ser interesante es mucho más importante que estar buena.
- Eso será para ti. ¿Para qué quiero yo que una tía a la que me quiero follar sea interesante? Es más, no quiero que sea interesante, quiero que esté buena y me la quiero follar, eso es lo que quiero. A eso se reduce todo.
- Bueno, es una forma de ver las cosas. La respeto.
- Sólo faltaba. No estamos hablando de la mujer con la que queremos pasar el resto de nuestros días y que sea la madre de nuestros hijos y todo ese rollo, que ya te veo venir. Estamos hablando de tetas y culo.
- Ya. Te entiendo. Pues yo no puedo separar una cosa de otra.
- Ya veo. Eso es el cine europeo que ves, que te deja alelado.
- ¿Qué tonterías dices? ¿Qué tendrá que ver las pelis que veo con lo que pienso de las mujeres?
- Mucho.
- Ah, ¿sí? No lo sabía.
- Seguro que tiene algo que ver.
- Anda, calla un rato.
- Mira esa tía. ¿Está buena o no?

miércoles, marzo 26, 2008

sometimes i feel like a motherless child

¿A ti te parece racista esta foto?
A mí me parece que lo que nos pasa es que disponemos de demasiado tiempo libre, eso es lo que nos pasa. Yo el primero, escribiendo estupideces en este blog, subiendo fotos de la Vogue y preguntándole al polvo.
Y es que la mayoría de gilipolleces de este tipo provienen de internet, o sea, de mataos como tú y como yo.
Es decir, que la cuestión principal no es por qué te llaman racista/nazi/idiota/loquesea, la cuestión principal es quién.
Aún dirán que arrastraron a LeBron James hasta la sesión de fotos con cadenas, le castigaron con un látigo y el pobre negro, ¿he dicho negro?, lloraba mientras cantaba Sometimes I feel like a motherless child.

Lo que está claro clarísimo es que el exceso de tiempo libre provoca exceso de preguntas estúpidas.
¿No lo has notado? Durante épocas de vacaciones yo me he preguntado el por qué del cielo azul, por qué el agua del mar es salada, por qué huele la caca diferente cuando estás de vacaciones, por qué no tengo las abdominales marcadas, en definitiva, un exceso de preguntas estúpidas.

En fin, que a mí no me parece racista esta foto.
Claro que en cuanto la he visto he dicho King Kong. Pero me ha gustado, que es lo que pretendía, supongo, la Leibovitz. Annie, si lees esto: a mí me ha gustado esta foto, como casi todas las que has hecho. Tú no te preocupes.
Luego, si es racista esta foto, también es machista, ¿no? Porque el papel de la Bundchen, ¿cuál es? El de mujer dominada por el macho, así de claro.
Dominada y feliz, mírale la cara. Peor me lo pones, Baldomero.

Aquí está la noticia estúpida.

Wintour, ¿de diablesa a racista?
Una fotografía de LeBron James en portada de 'Vogue' USA desata las acusaciones de "racismo" hacia la revista

Cuando anunció a bombo y platillo que el jugador de baloncesto LeBron James acompañaría a la modelo brasileña Gisele Bundchen en la portada de su número de abril, convirtiéndose en el primer hombre de raza negra que salía en la primera página de la publicación, Vogue USA no imaginaba la que iba a liarse. Cientos de páginas en internet han criticado a la revista por "racista". Aseguran que el jugador de baloncesto aparece retratado como un gorila que enseña los dientes, mientras sujeta por la cintura a la delicada Bundchen. Creen que la imagen está inspirada en la película King Kong, cuando el monstruo agarra a Fay Wray, la rubia protagonista de la primera versión de la película. Este episodio contribuye, además, a acrecentar la leyenda de la polémica y poderosa directora de la revista, Anna Wintour. Al fin y al cabo, ella es la responsable directa de la primera página de la publicación.

La reconocida fotógrafa Annie Leibovitz fue la que tomó la foto, que forma parte de un reportaje de estrellas del deporte y modelos. El portavoz de Vogue, Patrick O'Connell, ha querido quitarle hierro al asunto. La única intención de la fotografía era "mostrar a dos superestrellas que están en la cima", ha dicho. "Consideramos que Lebron James y Gisele Bundchen quedan fenomenal juntos y nos sentimos honrados de tenerlos en la portada", añadió.

James, por su parte, ha dicho en declaraciones al diario The (Cleveland) Plain Dealer que está complacido con la foto. La única intención de la mueca era "transmitir un poco de emoción", ha dicho. "Todo lo que hago lo comentan, para bien o para mal", opinó el jugador. "¿A quién le importa lo que dicen'".

Otros no comparten su opinión. Las imágenes de deportistas negros en actitud agresiva o amenazante "refuerzan la visión de los negros como delincuentes", afirmó Damion Thomas, profesor adjunto del Departamento de Kinesiología de la Universidad de Maryland.

El caso de Vogue no es el único. Sports Illustrated mostró al ex jugador de baloncesto Charles Barkley liberándose de los grilletes que tenía en el cuello y las muñecas. Otro baloncestista, Dennis Rodman, apareció en la portada de Rolling Stone con cuernos y sacando la lengua. Meras licencias del fotógrafo, sin intención racista alguna, para otros internautas.

Marion y Jess

Una mujer mata accidentalmente a una de sus hijas.
Ohio News, 14/11/92
El pasado miércoles un suceso conmocionó al pueblo de Athens, al sur del estado de Ohio.
Linda, una madre soltera de 26 años, daba de comer a Marion y Jess, sus gemelas de un año de edad. Según la madre, siempre daba de comer primero a una y luego a la otra, nunca a la vez como le recomendaron los médicos. Así que primero dio de comer a Marion. Cuando terminó, la llevó a la alfombra de juegos donde estaba su hermana Jess. Se disponía a coger a ésta en brazos cuando llamaron por teléfono. Volvió de hablar por teléfono y cogió en brazos a la pequeña, sin darse cuenta de que había cogido otra vez a Marion.
Mientras la pequeña Jess, ajena a todo lo que sucedía, jugaba en la alfombra, Linda obligaba a comerse otra vez la papilla a Marion. Horas más tarde, la pequeña Marion yacía en la alfombra, ahogada por su propio vómito, mientras Jess lloraba reclamando la papilla.
En estos momentos, Linda está acusada de homicidio imprudente mientras que Jess ha sido llevada a una casa de acogida en Akron, al norte del estado.

cabaret cabrón

¿Sabes qué? Que me gustaría ir algún sábado a ver a estos tipejos.

Recuerda: Deja que tu sonrisa sea tu paraguas, así podrás caminar por ahí con la boca llena de lluvia.

martes, marzo 25, 2008

viva el pasodoble

Dos hombres pintan un paso de cebra a lo loco.
Un hombre y muchas mujeres brindan por la expulsión de Marcos de Fama ¡A bailar!
Ninguno de ellos ve el programa porque lo dan al mediodía y les pilla en el cambio de turno.
La cuestión es brindar.
Un asesino en serie disfrazado de conejo recibe consejos de un asesino de masas sin disfrazar.
No se puede apreciar bien pero los dos asesinos están teniendo una erección debido a los sabios consejos.
Los sabios consejos ponen.



Un hombre se encuentra con una pared de frente y no sabe cómo seguir.
Mete las manos en los bolsillos y espera a que se le ocurra algo, algo bueno, algo útil, no cualquier estupidez.

Un joven mileurista nos abre las puertas de su piso.
Pide disculpas por tenerlo todo un poco desordenado.
Nosotros aceptamos esas disculpas y le preguntamos dónde está el techo.
El joven nos responde que con techo no podía permitírselo.



Un hombre desvela lo que hay que poner en la quiniela de aquí al final de Liga cuando el Madrid juegue en casa.


Un hombre estúpido, muy estúpido, inepto, idiota, más que idiota, imbécil, muy imbécil, que se cree gracioso, muy gracioso, estúpidamente gracioso, cruza por delante de un grupo de personas que se ríen de su estupidez, de su ineptitud, de su idiotez, de su más que idiotez, de su imbecilidad y de su gracia.


Dos hombres ríen después de haber estado bebiendo vino mientras cantan viva el pasodoble que hace alegre la tragedia, viva lo español.

Cuando llega el buen tiempo limpio la piscina de mi ático y dejo subir a gente para que admiren las vistas.

unas quince

Tonterías que me gustan.
Acabo de ver lo que cobra Beckham por minuto desde que está en Los Angeles. Minuto jugado, quiero decir, no minuto vital, que sería otro tema.
Bien, esta es la cifra, lo que cobra por minuto jugado, repito: 16.764 euros.
Es decir, unos tres millones (3.000.000) de las antiguas pesetas.
Por minuto jugado, ¿te lo repito otra vez?
¿Para qué sirve que te den cifras como estas? Está claro, para calcular lo que cobras tú por minuto, para calcular lo tuyo.
Lo acabo de calcular. No sé si es un error de la calculadora pero me sale 0,098958333 y todo lleno de treses.
Es decir, unas quince (15) de las antiguas pesetas.
Pero, lo que importa: ¿es Beckham feliz con su pareja? Yo sí.
Y más: ¿tiene Beckham fiesta este sábado? Yo sí.
Eso sí que es un gol de rosca y por la escuadra.
Bend it like Diego! (Suena a reclamo en un puesto de fajitas en Tijuana)

El otro día recorté de un suplemento una especie de entrevista en la que le preguntaban a Quim Monzó qué es lo que llevaba en su maleta. Lo detallaban como si fueran ingredientes al lado de una foto de todo encima de la mesa, como esas de cuando pillan armas a terroristas.
Mira, esto es lo que llevaba:
1. Agenda donde anota todo lo que tiene que hacer a diario; libreta donde escribe ocurrencias y un portafolio con teléfonos.
2. Libros. Actualmente está leyendo: Safari ártico de Jorn Riel y The story of our lives de Mark Strand.
3. Bolis. Uno sin tinta que tiene que recargar y dos que sí funcionan.
4. Llaves. Las de su piso, segunda residencia, estudio y coche.
5. Pastillero. Con dos pastillas de nitroglicerina por si le da un infarto.
6. Rotulador fluorescente. Para señalar frases de lo que lee.
7. Bolsa. Plegable y de nylon por si va de compras.
8. Catalejo.
9. iPod.
10. Tijeras pequeñas de punta redonda.
11. Cinta métrica Stanley.
12. Gafas: dos de sol, unas para leer y escribir y otras progresivas.
13. Caramelo.
14. Lupa.
15. Auriculares para el móvil que nunca usa, pero debería "para no sufrir cáncer de oreja".
16. Celo con dispensador.
¿Es nuestro bolso/maleta/cartera nuestro más fiable D.N.I.?

Hace un par de días leí una entrevista a Vila-Matas y una de las respuestas me llenó de alegría, no sé por qué. La pregunta era algo así como que por qué no iba al cine, cosa que él afirmó en un artículo. Y Vila-Matas responde que en su juventud escribió un libro titulado Nunca voy al cine y quedó atrapado por su título y nunca ha querido desmentirlo.
¿Hay algo más?

sábado, marzo 22, 2008

involuntariamente


Que Benzina es una buena revista te lo he dicho ya alguna que otra vez.
En el número de marzo, que acabo de comprar hoy, me han descubierto esta web que recoge imágenes involuntariamente pornográficas que se cuelan en algunos videojuegos.
Es curiosa, que no es poco hoy en día.

jueves, marzo 20, 2008

con la boca llena de

salido del infierno.
El 16 de agosto de 1971, un hombre entra en una librería de Nueva York. Se sienta en una silla vieja. Coge un libro al azar. Empieza a leer. nadie pudo hacer nada por el niño. Allí se quedó, en el fondo del pozo, mientras todos lo miraban como si fuera un ser extraño que hubiese vivido siempre allí, llorando y gritando y arañando las paredes, queriendo subir. La gente le tiraba comida, cubos de agua, juguetes. Allí estuvo diez años. Una noche, cuando todo el pueblo dormía, el muchacho salió del pozo y caminó hacia una de las casas más cercanas. Golpeó la puerta como lo haría un animal salido del infierno. La puerta se astillaba a cada golpe. Pasados unos segundos, alguien abrió. El animal salido del infierno jadeaba con la boca llena de

canciones al revés.
En Carcassone, a finales del s.XIX, un mendigo arrastraba sus pies por una plaza mientras cantaba una extraña canción que hablaba de una mujer que podía silbar una canción al revés. La mujer vivía a las afueras de un pueblo ruso. Tenía los ojos claros y un pañuelo de flores atado a la muñeca que le recordaba una tarde de primavera, sentada en el valle, acariciando la hierba, mientras silbaba canciones al revés, cuando él le dijo

cowboy killer.
José Saramago se subió los pantalones después de ir al baño. Afuera, una concurrida audiencia lo esperaba con entusiasmo contenido. En primera fila se había sentado un joven con una camiseta en la que se podía leer Alan is a cowboy killer. Saramago permaneció unos segundos releyendo esa frase tan absurda y tan enigmática a la vez. El joven se sintió observado por aquel viejo. Al poco rato, se levantó, fue hacia la mesa donde estaba sentado Saramago y le preguntó ¿tienes algún puto problema, viejo? Saramago le dijo que sí. Entonces sacó de su bolsillo una

ikea.
Sucedió en 1998. Luke y Mary estaban pasando el día en el Ikea. De pronto, un extraño sonido surgió de debajo de uno de los sofás donde Luke se había sentado mientras Mary decidía el color de las cortinas. Era un grito ahogado. Luke se levantó y miró debajo del sofá. Allí estaba. Una especie de

Rosalie y Friederich.
En el diario del ocho de febrero de 1956, en la sección de sucesos, una noticia llamó la atención de Rosalie, que en esos momentos estaba sentada, desayunando tostadas con mermelada mientras su gato Friederich restregaba el lomo contra sus pantorrillas desnudas. Marcus Peterson salía de su casa. Al volverse a cerrar la puerta con llave, una mano cayó sobre su cabeza y luego al suelo. Miró hacia arriba y luego a la mano. La cogió. Estaba helada. Le quitó el anillo y, comprobando que nadie mirase, tiró la mano al cubo de la basura. Vendió el anillo en el centro de la ciudad. Con el dinero que le dieron se compró un libro. Cuando regresó a casa, colocó el libro debajo de esa pata de la mesa que siempre bailaba. Sonrió al comprobar que ya no lo hacía. Rosalie sonrió también. Mientras tanto, Friederich se tumbaba al sol que entraba por la ventana de la cocina mientras se lamía una de sus patas y

martes, marzo 18, 2008

pisando cristales

Ayer fui a Altaïr y estuve mirando mapas con las manos en la espalda.
Me compré
Viaje a Rusia de Steinbeck.
En la puerta, en el corcho, me quedé un rato mirando la cantidad de gente que se mueve, que hace cosas, la cantidad de gente que no tiene miedo.
Luego salí y fui a Laie Pau Clarís. Iba en busca de
Marcovaldo de Italo Calvino,
que será la próxima lectura para clase. Lo encontré.
También me compré
Contra la interpretación y otros ensayos de Susan Sontag,
Los detectives salvajes de Roberto Bolaño y
La oscuridad exterior, Hijo de Dios y El guardián del Vergel de Cormac McCarthy.
Luego fui caminando desde Pau Clarís hasta Plza Espanya. Creo que tardé una media hora, aunque no me fijé en el reloj.
Cogí el autobús de vuelta a casa.
Ya estábamos llegando cuando tuvimos un accidente.
El autobús se precipitó al vacío por un puente y cayó boca a abajo. Por suerte, a mí no me pasó nada, algunos rasguños, pero nada importante. Mientras caía, caíamos, no vi mi vida pasar ni ningún rollo de esos. Sólo estaba pendiente de los libros que me acababa de comprar, por si salían volando.
Salí por mi propio pie a través de una ventana rota. La mujer que estaba sentada a mi lado no se movía ni respiraba ni nada. Caminé alrededor del autobús, pisando cristales y trozos de hierro. Del interior salían gritos, como si allí dentro hubiera una montaña rusa en miniatura, hecha añicos. Aunque no se escuchaban risas.
Comprobé que mis seis libros estaban en la bolsa. Me fijé que el de Calvino tenía una punta doblada aunque no me importó demasiado.
Empecé a caminar alejándome del autobús. Los gritos quedaban atrás y se mezclaban con ambulancias que se acercaban.
Estuve caminando casi una hora hasta llegar a mi casa.
Dejé los libros encima de la cama, dentro de la bolsa. Luego estuve mirando un rato la tele. Esperaba ver algo sobre el accidente que acababa de sufrir, pero allí no dijeron nada.
Fui al lavabo y comprobé que me faltaba una oreja. Había sido un corte limpio, la sangre ya se había secado a lo largo de mi cuello. No me había dado cuenta hasta ahora. Quizá si hubiese llevado el iPod sí, pero justo ayer tarde se le acabó la batería.
Decidí ir en busca de mi oreja.
Cuando llegué al lugar donde había aterrizado el autobús, me encontré con una zona acordonada, una grúa, tres coches de policías y uno de bomberos.
Luces azules y naranjas.
Empezaba a anochecer.
Me acerqué a uno de los bomberos y le pregunté si habían encontrado una oreja. Me miró extrañado y luego miró a un policía. Le hizo un gesto con la cabeza y el policía se me acercó y me dijo ¿qué desea? no puede estar aquí. Le expliqué lo sucedido mientras él miraba el corte de mi oreja. Cuando terminé, el poli fue hacia uno de los coches y volvió con una bolsa llena de orejas. Mira a ver cuál puede ser la tuya, me dijo. Vacié la bolsa en el asfalto y descarté las izquierdas. Ahora me quedaban seis orejas derechas ante mí. Volví a descartar dos que tenían marcas de haber llevado pendientes, luego otras dos demasiado peludas y por último una que era demasiado grande. Cogí la que me quedaba y la examiné. Tampoco estaba muy seguro de que esa fuera mi oreja pero me la metí en el bolsillo, le di las gracias al poli y me fui.
Otra vez en casa volví a observar con calma la oreja. Estaba claro que esa no era mi oreja aunque tampoco me importó demasiado. Cogí aguja e hilo y me la cosí.
Luego me puse un vaso de Coca-Cola y estuve ojeando los libros que me había comprado.
Más tarde, consciente de que no me los iba a leer, decidí comérmelos.
Los de McCarthy los gratiné en el horno con un poco de finas hierbas. Estas ediciones de bolsillo de Mondadori entran muy bien. De segundo me zampé el de la Sontag. Aunque era de la misma editorial, mismo formato, el hecho de ser ensayos se me hizo un poco bola. De postre me comí el de Calvino, cuentecitos en Siruela.
Para desayunar esta mañana he mojado en leche el Viaje a Rusia.
Y hoy para comer tengo a Bolaño.

lunes, marzo 17, 2008

los jueves

Si los miras rápido parece que bailen una coreografía de Kylie Minogue.

cuando era pequeño
los jueves
jugaba a canicas
en la alfombra de mi habitación
luego cenaba
lomo rebozado con patatas

cuando era pequeño
los jueves
no tenía piano
por eso podía
jugar a canicas
en la alfombra de mi habitación.

cuando era pequeño
los jueves
después de jugar a canicas
y de cenar lomo rebozado con patatas
iba a ver la tele
porque hacían Twin Peaks

cuando era pequeño
los jueves
veía Twin Peaks
solo en el sillón
no entendiendo nada
como ahora

cuando era pequeño
los jueves
no tenía piano
jugaba a canicas
cenaba lomo rebozado con patatas
y veía Twin Peaks

cuando era pequeño
los jueves
me parecían
el lugar más maravilloso
en el que podía estar
en ese momento

cuando era pequeño
los jueves

viernes, marzo 14, 2008

ornitorrinco


Mira, hoy no iba a subir nada. Quizá una poesía de mierda o alguna gilipollez de las mías. Pero es que hay cosas que le superan a uno.
A veces pienso que hay noticias que alguien se va inventando, pone nombres, lugares, para que parezcan más fidedignas, pero, a la vez, tampoco me puedo imaginar quién podría inventárselas.
Como la que vas a leer.
¿Qué es el ser humano?
Olvídate del ornitorrinco.
El ser humano es lo más extraño que habita en este mundo.
Somos la cumbre de la evolución.

La realidad no está al alcance de nuestra imaginación.

Dos años atascada en el inodoro
Una mujer de Kansas ha sido encontrada en el baño de su novio con los músculos atrofiados.

Una mujer de 35 años ha estado encajada en el inodoro de la casa de su novio, en Ness City (Kansas, Estados Unidos), durante unos dos años. Según informa el periódico local The Hutchinson News, el novio llamó a la oficina del alguacil, el pasado febrero, para informar de que a su novia- la cual no ha sido identificada- le pasaba algo raro. Al llegar al domicilio, la Policía encontró a la mujer sentada en el inodoro, con los músculos atrofiados de no moverse y pegada a la taza, con lo que calculó que llevaba allí sentada unos dos años. Los servicios de urgencia la sacaron con una palanca.

Al comprobar el estado de la mujer, el novio no tuvo más que reconocer lo que había ocurrido.

Contó que ella había pasado allí todo ese tiempo porque quería. Él le llevaba comida y agua. "Con sus actos, ella pareció apoyar lo que él decía, pues cuando la encontramos al principio rehusó que viniera una ambulancia", ha contado el alguacil Bryan Whipple.
"Ante la seriedad de la situación, llamamos a la ambulancia de todos modos, pero ella no se quería marchar", agregó el alguacil.

La Policía local estudia ahora la posibilidad de presentar cargos contra el novio por maltrato a un adulto y está también a la espera de que un estudio psiquiátrico aclare la situación mental de la mujer y el nivel de dependencia hacia su pareja.