lunes, septiembre 10, 2007

ayrton senna


No me preguntéis por qué pero uno de los personajes que más me interesan hoy en día es el torero José Tomás.
Hace unos meses ya dediqué una entrada a este poeta del toreo. E igual que entonces, sigue, si no fascinándome, sí atrayéndome su figura.
Y vuelvo a repetir, no me preguntéis por qué.
Supongo que me llama la atención la devota admiración de los críticos y no tan críticos taurinos, que va más allá de los ruedos, situando a José Tomás por encima del bien y el mal, más cerca de Dios que cualquiera de nosotros.
Se le considera la reencarnación de Manolete, por su hierática forma de torear, y también por hacer coincidir fechas actuales con las del maestro. Alguien ha llegado a decir que provocó esta cogida para que el paralelismo de las vidas fuera absoluto.
Mi mujer, vegetariana de adopción, dice que eso sólo lo puede hacer alguien que esté mal de la cabeza, que es como si Fernando Alonso se estrellase el mismo día en el mismo punto donde se estrelló Ayrton Senna.
Quizá tiene razón. Aunque yo creo que no es una cuestión de estar mal o no de la cabeza sino de elección. Cada uno de nosotros elige vivir su propia vida.
Y esto, al final, es lo único que cuenta.
Aquí os dejo un bis a bis que tuvieron hace un tiempo José Tomás y Sabina.
(Si no os interesa el tema, ni cliquéis. Yo aviso).

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pues el tema no interesa demasiado... Me daba pena no ver ni un triste comentario. Ala.