lunes, abril 05, 2010

hay una cortina

En la foto, una mujer y un hombre, Djennet y Umalat.
Ninguno de los dos sonríe, aunque Umalat parece que podría empezar a hacerlo en cualquier momento.
Hay una cortina detrás de Djennet. Detrás de Umalat hay una ventana o una pared blanca.
La foto pudo haber sido hecha por el mismo Umalat, quien parece estar estirando su brazo izquierdo para apretar el botón de la cámara.
Quizá también pudo ser programada, aunque la distancia hasta el objetivo nos hace dudar de esta opción.
O bien una tercera persona pudo retratarles.
También podemos pensar, debido al tipo de imagen, que es una fotografía tomada con una cámara web.
Esa sería una cuarta opción.

De todas formas, estas opciones no nos importan mucho.
Es más, no nos importan.

De lo único que estamos seguros es de que estamos ante una foto inquietante.
Aunque no sabríamos decir exactamente por qué.

¿Qué es aquello que la convierte en inquietante?


¿Son las pistolas?
¿O es el velo?

domingo, abril 04, 2010

especias

Acabo de comer potaje que me dio mi abuela el jueves en un recipiente de plástico.
Lo he calentado en el microondas.
Lo malo del microondas es que calienta el plato pero no el contenido.
He sido consciente de la aberración que cometía calentando en microondas el potaje pero no tenía más remedio. Frío hubiera estado bueno también.

He pensado en la etimología de la palabra y la he buscado en el Breve diccionario etimológico de la lengua castellana Joan Coromines que me compré hace poco.
potaje: 1444, del francés potage "puchero, cocido", y antes "sopa", derivado de pot "puchero".

Mi abuela le pone muchas especias. 
He intentado averiguar cuáles eran pero me he dicho: no sé nada de especias. Y simplemente he disfrutado del sabor que parecía transportarme a una tierra antigua.

Mientras iba comiéndomelo pensaba en mi abuela y en que un día se morirá. 
No quiero que se muera pero un día se morirá. Igual que yo tampoco quiero morirme. Pero me moriré. No hay que darle muchas vueltas a lo inevitable. Y no suelo pensar mucho en este tema pero a veces lo relaciono con algo que estoy viviendo o experimentando. Normalmente cuando estoy disfrutando de algo pienso que acabará tarde o temprano.
No sé si así lo disfruto más. Al menos sí de otra manera.
Luego he pensado fugazmente en la frase que hizo famosa la barriga de Angelina Jolie: Quod me nutrit me destruit, y la he hecho mía por unos instantes: Este potaje me ayuda a morir o, más épica: Cada cucharada de este potaje me acerca a la muerte.

Con la muerte de mi abuela también desaparecerá el sabor de este potaje que me acabo de comer hace treinta minutos. 
Quizá una opción sería que me enseñara a hacerlo para seguir disfrutando de este sabor.
Pero, ¿acaso sería exactamente el mismo sabor, la misma sensación?
Creo que no vale la pena intentarlo.
Y no es una cuestión de pereza. 
Estoy hablando de dignidad.

Hay cosas que es mejor que desaparezcan para así poder volver a invocarlas de vez  en cuando.
A nuestra manera.

miércoles, marzo 31, 2010

el alma a los pies

Después de escuchar la noticia de los atentados del otro día en Moscú, 
después de escuchar que el ataque podría haber sido perpetrado por un grupo islamista insurgente del Cáucaso, en concreto por dos viudas negras, mujeres que han perdido a sus maridos o familiares directos y que siguen la lucha inmolándose en ataques terroristas,
después de darme cuenta de que no tenía ni idea de dónde estaba el Cáucaso ni del porqué de estos ataques ni de nada en general, 
escuchando esa noticia por la mañana, 
me dije:
me da la sensación de que toda la historia de la humanidad, 
la historia en general, 
el quehacer humano, 
el día a día de la humanidad, 
me da la sensación de que todo lo que sabemos del mundo es gracias a sus atrocidades, 
a sus conflictos, 
a los huracanes y a los terremotos, 
a las guerras, a los odios, 
a las bombas pegadas a la barriga de una mujer, 
a una noche de cristales rotos, 
me da la sensación de que todo lo que sé del mundo lo sé gracias a sus días más tristes, 
qué es el siglo veinte sino una recopilación de días tristes, 
si te dicen: busca las imágenes que creas más representativas para hacer un collage del siglo veinte,
seguro que te vienen a la cabeza más imágenes tristes que alegres. 
Y si te propusieran, aunque no lo vayas a ver acabar, un collage del siglo veintiuno, 
la primera y más grande sería la de una torre ardiendo y un avión a punto de estrellarse contra la otra. 
Destrucción.

Hay pocas alegrías escritas en los libros de historia. 

Qué es un libro de historia: un libro de guerra y miseria, 
cuántas fotografías encontrarás en un libro de historia en las que aparezca un niño saltando encima de la cama, 
celebrando algo, algo, 
cuántas fotografías de globos al aire, 
de palomas volando, 
de ríos en los que se baña la gente un domingo de verano, 
de sábanas tendidas al sol una tarde de primavera, 
cuántas fotografías de este tipo: 
ninguna. 
Y no es porque nada de esto haya podido suceder, 
sino porque la historia de la humanidad,
y sobre todo la del siglo veinte, 
se ha escrito con sangre. 

Todo lo que sé del mundo lo sé a través de retales de su propia miseria.

Por ejemplo, y cambiando un poco de tema, es triste decirlo, pero cuando el terremoto de Haití, al ver un mapa en el periódico me di cuenta de que Haití no estaba donde yo siempre había imaginado (y nunca mejor dicho) sino aquí:
Lo que quiero decir es que hay pocas noticias agradables que sirvan para hacerte señalar un punto en el mapa. 

Lo que quiero decir es que no puedo explicar la historia del mundo en el que vivo sin que se me caiga el alma a los pies.

lunes, marzo 29, 2010

procesión

Ya puedes votar en la nueva encuesta


Mis ideas se han ido de procesión.

jueves, marzo 25, 2010

tres kilómetros

Hoy voy a hablar de Christian Marclay, un artista que descubrí ayer.
(Bueno, voy a dejar links para que otros hablen de él por mí, que siempre es más cómodo y gratificante).
Podría haber dicho que llevo toda la vida siguiendo su obra pero me he dicho: a quién intento engañar, ¿a ellos o a mí?

Llegará un día en que todas las mentiras que dijimos se vuelvan en nuestra contra.

Alguien toca al timbre de madrugada.
Son ellas. 
Están cansadas y hambrientas.
Abres un poco la puerta.
No creías que iban a ser tantas.
Hay una que le arranca el pelo a otra, la otra muerde en la yugular a la que le precede y mancha de sangre la escalera comunitaria que, precisamente, esta semana te toca limpiar a ti.
Al fondo puedes ver cómo algunas de ellas se están encaramando por la barandilla. Se caen por el hueco de la escalera y vuelven a subir.
Como prisioneras de un campo de exterminio, todas tienen grabado un número en su ropa: la fecha de nacimiento. Algunas son niñas, otras ancianas. 
Las miras a los ojos y las reconoces.
Mientras contemplas el espectáculo, una decena, las más pequeñas y piadosas, ya se han colado por entre tus piernas. 
Abren la nevera y saquean lo poco que te queda. 
Van hacia la habitación y se meten en tu cama, sin despertar a tu pareja para que, cuando lo haga, la sorpresa sea más terrible.
Derrotado, dejas que la puerta se abra de par en par.
No creías que iban a ser tantas.

La cuestión es que descubrí a Christian Marclay ayer por la noche mientras leía el suplemento Cultura/s de La Vanguardia y me pareció de lo más interesante.
Ahora mismo me he puesto a investigar sobre el tipejo. 
He encontrado información que todavía no me he leído detenidamente. Digamos que la leerás tú (si te interesa) al mismo tiempo que yo.

Así que sólo puedo opinar de la obra Guitar Drag, que es de la que hablaban en el Cultura/s.
Todo empieza el siete de junio de 1998, cuando tres miembros del Ku Klux Klan ataron una cadena a los pies de un hombre negro, James Byrd jr., unieron el otro extremo a la parte trasera de una furgoneta y lo arrastraron por el suelo tres kilómetros hasta matarlo.
Lo que hace Marclay es atar una guitarra eléctrica a la parte trasera de su camioneta y conectar el amplificador. 
El visionado de Guitar Drag fuera de contexto es algo absurdo y aburrido. 
No tiene ningún interés ni a nivel fílmico ni musical. 
Pero es la noticia de la muerte de Byrd, la barbarie humana, en definitiva, la que convierte en esta obra en algo estremecedor, algo en lo que pensar.
Sinceramente, creo que esto que sigue es lo más cercano a lo que yo considero la esencia del arte.
Aunque aquí se abriría un interrogante que, de hecho, nunca se cerrará: ¿qué es el arte?




Un artículo interesante de Acción Paralela.

Su sección en la web del MoMa.

Y, para acabar, aquí dejo dos partes (parte 1 y parte 2) de la vídeo instalación titulada Video Quartet. Me ha parecido curiosa.

martes, marzo 23, 2010

quiero estar dentro de ti

Han salido a la luz pública algunos de los sms que Tiger Woods le enviaba a su amante (o a sus amantes, no tengo ni puta idea si esta cantidad de basura que sigue ahora era para una o para cien mujeres diferentes).
La cuestión es que, para mi gusto, dejan mucho que desear. 
La cuestión es que, para mi gusto, para publicar esta mierda no publiquéis nada. 
La cuestión es que, para mi gusto, si Heidi y Pablo hubieran tenido móvil, estoy seguro de que los sms hubiesen sido mucho más high voltage que esta bazofia que me ha hecho perder el tiempo y que te lo va a hacer perder a ti.
Heidi: Pablo, no te imaginas de dónde estoy sacando heno todavía.

De todas formas, yo me pregunto, que lo de los sms está awesome, sí, qué le vas a hacer, pero yo me pregunto: 
¿por qué este hombre tiene que dar explicaciones de su vida privada? (bueno, aquí entraríamos a analizar la prensa rosa), 
¿acaso el champán con el que rociaba a sus amantes lo ha pagado alguno de nosotros?, 
¿por qué este hombre se disculpa ante toda una NACIÓN?, 
¿qué ha hecho la NACIÓN por él para tantas disculpas?,
¿por qué este hombre, ya feo cuando está contento, tiene que castigarnos con su cara compungida mientras se disculpa ante toda una NACIÓN?

A mí me da absolutamente igual lo que ha hecho este tío. 
Ahora dice que era adicto al sexo, blablabla. 
¿Y eso me lo tienes que explicar a mí, me tienes que decir: Diego, mira, que te tengo que decir una cosa, que me he estado tirando a treinta tías mientras que estaba con mi mujer porque, joder, entiéndelo: soy adicto al sexo? 
¿Y yo qué te respondo, Tiger? 
¿Y qué te tiene que responder toda esa NACIÓN?
¿Qué te va a decir la NACIÓN: "ya te vale, Tiger, te has pasado"?
¿Acaso no tengo yo bastante con mis putos problemas, con mi vida, con mi futuro, acaso no tenemos todos bastantes con lo nuestro, Tiger?

Haz el puto favor de no aparecer más en televisión pidiendo disculpas, déjate de disculpas, ostia, no vayas a las televisiones, ¡no vayas!, con el dinero que tienes puedes comprarlas todas y despedir a los presentadores, cómprate un Jay Leno y te lo llevas a casa, haz el favor de distraerte, cómprate un Simón, lee la Biblia, ¿no es lo que hacéis todos allí?, pues empieza por el Génesis y lee poco a poco, hasta que se haga de noche, pero haz el puto favor de no salir más en la tele llorando, joder, no me importas una mierda, Tiger, no me importabas antes, ahora tampoco, a mí no me tienes que dar explicaciones porque para mí no significabas nada, no representabas ningún valor, ni esfuerzo, ni tenacidad, ni elegancia, ni ostias, nada, para mí eras un hombre que jugaba al golf, es decir, nadie, no eras ni serás importante nunca para mí, así que cállate de una vez, importante para mí es el conductor de autobús que me lleva a la uni, ese tío sí que es importante, pero incluso a él no le aceptaría unas disculpas como las tuyas, porque a mí no me tienes que hablar de este tema, Tiger, ni a mí ni a nadie, que no te engañen, Tiger, la gente no quiere ver cómo te disculpas porque la gente es como tú, todos somos como tú. 
La gente, Tiger, lo que quiere ver son vídeos y fotos.  

Así que deja de llorar y edita lo que tengas grabado.

Y estos son los sms del Woods. Comento algunos.

TIGER
: Enviado el 30.07.2009 / 06:01 PM: Dejaré un sobre en recepción a nombre de Ms. Daniels. Tu habitación es la 305. Instalate y dime cuándo estás lista. Yo estaré.

TIGER: Enviado el 30.07.2009 / 06:01 PM: Habitación 201. Baja por la escalera que está al lado de tu habitación. Asegurate de que nadie te ve.
Diego: estos dos primeros podrían ser el guión/pasos a seguir de un videojuego.

TIGER: Enviado el 23.08.2009 / 11:08 PM: Me gusta que me hagas eso.
Diego: creo que le envié un sms así a mi madre un día que volví de trabajar y ella me había hecho una tortilla de patatas.

TIGER: Enviado el 28.08.2009 / 04:06 PM: Quiero estar dentro de ti.
Diego: este sms se lo envío a mi cama cada mañana cuando voy camino de la uni.

TIGER: Enviado el 29.08.2009 / 03:37 PM: ¿Has hecho alguna vez un trío con otros tíos o chicas?
Diego: este sms, o uno parecido, se lo envié a un colega con el que iba a ir a un karaoke esa misma noche.

TIGER: Enviado el 29.08.2009 / 03:41 PM: No has contestado la pregunta.
Diego: este sms suposo un gran avance en la investigación de las infidelidades. 

TIGER: Enviado el 29.08.2009 / 03:43 PM: Me gustaría hacer un trío con alguna otra chica.
Diego: lo que le dije a mi colega antes de ir al karaoke. Yo, con segundas voces, gano.

TIGER: Enviado el 29.08.2009 / 03:43 PM: ¿Te excita?
Diego: esto se lo pregunté a un jubilado que estaba mirando una obra.

TIGER: Enviado el 29.08.2009 / 04:21 PM: ¿Dónde quieres que te muerda?
Diego: esto se lo pregunto mentalmente a un Bollycao antes de empezarlo, porque siempre dudo por qué punta morder primero: ¿empezar con menos chocolate e ir avanzando poco a poco, o morderle directamente en la vejiga?

TIGER: Enviado el 29.08.2009 / 04:24 PM: O.K. Donde quieras. Vas a ser mía.
Diego: este sms lo mandó Guardiola seis veces la temporada pasada.

TIGER: Enviado el 29.08.2009 / 04:24 PM: Te voy a morder hasta que me pidas perdón.
Diego: esto es lo que le dice el Yoni al Róber en el patio del cole.

TIGER: Enviado el 29.08.2009 / 04:43 PM: Cualquier cosa que te excite.
Diego: esto es una de las cosas que te dice la enfermera cuando vas a donar esperma. 

TIGER: Enviado el 29.08.2009 / 04:39 PM: ¿En qué te vas a transformar?
Diego: este sms se lo suelen enviar entre los quinceañeros emo antes de salir de casa.

TIGER: Enviado el 29.08.2009 / 04:43 PM: Dime en que quieres que me transforme.
Diego: diálogo emo.

TIGER: Enviado el 29.08.2009 / 04:43 PM: Siempre lo serás. No te fíes de la gente.
Diego: un sms que le podría haber enviado un abuelo a su nieto.

TIGER: Enviado el 07.09.2009 / 12:30 PM: Yo llegaré antes que tú seguro. Sólo te tienes que asegurar de que me vas a cuidar cuando estés allí.
Diego: sms que Bambi envió a su madre.

TIGER: Enviado el 07.09.2009 / 12:30 PM: Eso es fenomenal.
Diego: sms de vital importancia en la investigación. 

TIGER: Enviado el 08.09.2009 / 10:23 AM: ¿Cuándo voy a poder ver ese culo otra vez?
Diego: esto creo que me lo dijo alguna vez la enfermera que me estuvo curando un quiste sacro que tuve.

TIGER: Enviado el 08.09.2009 / 12:40 PM: Volveré en un par de horas.
Diego: vital información, ahora ya me cuadra todo: ¡se la está pegando con otra!

TIGER: Enviado el 08.09.2009 / 12:42 PM: Tengo que hacer una cosa a las 4.30, pero volveré a las 7.30 para cenar y tomar muchos postres contigo. ¿Qué tal uno rápido antes de que me vaya?
Diego: sms de un jubilado adicto a la tarta de Santiago y los flanes, y también al dominó.

TIGER: Enviado el 10.04.2009 / 10:40 AM: Unos tipos de Dubai. Inversores. Mi agente ha sugerido que podemos volver a la mansión para comer. Evidentemente, no sabe nada.
Diego: guión de peli de James Bond.

TIGER: Enviado el 10.04.2009 / 12:07 PM: (Cuando casi les pillan) Te lo dije. Dios mío, no puedo creer que haya pasado.
Diego: sms de una madre a un padre diciéndole que su hijo ha pasado a la segunda ronda de OT.

TIGER: Enviado el 10.04.2009 / 12:07 PM: No me jodas. Si mi agente y esos tíos te hubiesen visto…
Diego: guión de peli de espías de Bollywood.

domingo, marzo 21, 2010

coger ideas

Una vez fui a una fiesta a casa de un amigo. A mí no me gustan las fiestas pero mi amigo insistió. No me gustan las fiestas porque no me gusta hablar. No me gusta hablar porque no sé hablar. Apenas conocía a nadie. Me senté en el sillón. La gente caminaba de aquí para allá como suele caminar la gente en las fiestas y en la vida en general: imitando todo lo que han visto en películas. Me puse a mirar los dvds que tenía mi amigo en la estantería. Cogí el de Woodstock y lo puse. De todas formas, nadie se interesaba por lo que estaba haciendo. Recordaba haberlo visto hacía muchos años. Me venía a la mente Richie Havens cantando Freedom. Le faltaban todos los dientes superiores. Quise ver otra vez a ese hombre cantando para mí Sometimes I feel like a motherless child.

Aunque subí el volumen del televisor, no me importó no escucharlo bien. 
Pulsé Repeat. Vi la actuación tres veces.
A mi alrededor la gente parecía estar pasándoselo genial. De vez en cuando se oía alguna carcajada por encima de la música. La gente empezaba a subir el tono de voz. Pensé en los vecinos, cosa que nadie estaba haciendo, y eso me hizo sentir mayor. A mi lado se sentó un chico y, al rato, una chica. Empezaron a hablar. Como no tenía otra cosa mejor que hacer, me puse a escucharlos. Quería saber de qué se habla en una fiesta. Coger ideas. Pero aquella pareja no se dijeron nada interesante. Y, sobre todo, no se escucharon el uno al otro. Entonces pensé que aquel era el verdadero secreto de las fiestas. 
El toque mágico para que una fiesta sea perfecta es que nadie escuche a nadie. 
Me levanté del sillón y busqué a mi amigo por encima de las cabezas. 
El mismo amigo que tanto había insistido en que fuera a su fiesta.
No lo vi. 
O no lo quise ver. 
Y me fui.
Me sentí mal por Richie Havens. 
De camino a casa me lo imaginé solo, ante esa audiencia conjunto vacío, actuando una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez.
A long way from my home.

miércoles, marzo 17, 2010

siempre sola




A France Gall le escribieron buenas canciones.
Eso sí, a la hora de dirigirle un videoclip, la dejaron siempre sola.
(El min. 1:30-1:50 de Nous ne somme pas des anges me ha recordado un poco a La hora chanante)

Pero qué guapa. 

martes, marzo 16, 2010

cataclismo

Pola suplicando una camiseta de este blog

Tenemos chica nueva en la oficina.
Se llama Pola y es divina.

Se ve que su (nuevo, primer) libro es un cataclismo de los buenos.
Salió ayer aquí in Spain.
Se ve que es lo más. 
Es lo único que puedo decir después de leer todas las recomendaciones que me han atropellado al abrir la web de su editorial.

Si quieres estar in, no te quedes out.
El jueves 18, a las 19:30, presenta el libro en La Central del Raval.

Creo que también canta, pero ahora no tengo ganas de ponerme a investigar. 
Ya lo miraré mañana. 
Me voy a dormir.

rudimentario

Hace años vi un documental sobre una cárcel. 
Lo recuerdo vagamente. 
Una musicoterapeuta venía y les ponía música a un grupo de presos. 
Estaban en una habitación pequeña y la mujer utilizaba un aparato muy rudimentario. 
La mujer les iba poniendo música y les preguntaba qué sensaciones les producía. 
En un determinado momento sonó el aria Nessun Dorma. 
Al acabar, la mujer le preguntó a uno de los presos qué le había parecido. 
El preso dijo que no había entendido el idioma pero que aquello había sido bueno para él.
No sé a qué venía esto ahora.
Supongo que esas palabras del preso se me quedaron grabadas. 
Porque, al fin y al cabo, lo que había sentido aquel hombre es lo mismo que puedes sentir tú y yo.

sábado, marzo 13, 2010

gran masturbador

Hace casi cuatro años, cuando empecé con esto del blog (hoy ya tan demodé, hoy como escribir a lápiz y luego pasarlo a limpio a boli, como que el profe utilice una máquina de transparencias, como pegar un sello en una carta, ¿saben los niños de diez años a qué sabe un sello?), cuando empecé, decía, no me podía llegar a imaginar tener veintitrés seguidores expectantes detrás de mi pantalla, para ver lo que digo, si es que se me ocurre algo.
Y tú me dirás: ¿veintitrés?, tampoco es para tanto.
Y yo te diré: teniendo en cuenta que en este blog no hablo de nada en concreto, es más, no hablo de NADA, que veintitrés personas tengan el valor de dar la cara y digan: Yo leo esto (una especie de I belong), me parece uno de los mayores logros como persona humana que pueda llegar a tener en esta mi edad adulta.

La cuestión es que gracias al gran masturbador que significa el Google analytics para un blogger, he podido contemplar, con gran asombro y un principio de erección, un nuevo récord de visitas mensuales. No sé si es necesario decir "nuevo" en este caso.
No te voy a decir cuántas visitas son porque te asustarías. Me asusto yo ahora, al imaginarme la cara que pondrías cuando te las dijera. Imagínate. (Cuánta imaginación).
Así, esto de las visitas ha sido el detonante para poner en marcha una idea que me rondaba la cabeza desde hace un tiempo: fabricar (había puesto "hacer") camisetas de este blog. 
Una idea revolucionaria. Como casi todas las que he tenido en mi vida. 
Tuve dos o tres que no fueron revolucionarias, que no llegaron a cuajar, pero todas las demás: revolucionarias.

Y esto de hacer camisetas lo digo, lo escribo, más para mí (para obligarme) que para ti. Aunque para ti vaya a ser más importante, claro, ya que las haré por y para ti, lector mío, lectora mía.

Decálogo para conseguir una camiseta de este blog:
1. Ser seguidor.
2. No utilizar nunca (ni siquiera para anunciar la fiesta de cumpleaños de tu hijo) la tipografía Comic Sans.
3. Dejar salir antes de entrar en el metro.
4. No llamar a otra persona silbando para adentro.
5. Si eres chica, saber hacer un nudo con el rabo de una cereza utilizando sólo la lengua, como aquella de Twin Peaks. 
6. Si eres chico, reconocer que lo único que te interesa de las exposiciones de arte contemporáneo es poder cruzar una mirada con una chica y hacer ver que a ti esas tonalidades también te emocionan.
7. Felicitar al/a la cocinero/a de un restaurante donde nos ha gustado la comida.
8. Ser consciente de la desazón y las ganas de suicidio colectivo que produce leer tí.
9. Saber que Catedral de Raymond Carver será un cuento que nadie podrá superar nunca.
10. Y saber lo mismo de la canción Silver Springs de Fleetwood Mac.

Ya está.
Si tienes claro estos diez puntos, lo único que me hace falta saber ahora es tu talla.

Las camisetas, aunque mi hermana diga que las del H&M son más baratas, serán American Apparel. Lo digo por si creías que las iba a comprar en un Natura de Gràcia. 10x6€. No.
Para que lo sepas, simplemente. 
Puestos a ser snobs, lo vamos a ser hasta las últimas consecuencias. 
Moriré arruinado, pero con una sonrisa en los labios.
Mi único objetivo es conseguir que no utilices la camiseta para dormir sino para ligar. 
Que no te la quites tú sino que te la quite alguien.
Más o menos así sería el lema. Habría que pulirlo.

Para encargar las camisetas, envíame la talla por correo, para que me vaya haciendo una idea de las dimensiones de mis lectores/as, y también para saber el número aproximado de prendas. 
Si tienes algún color favorito, dímelo. Ya puestos. 
Si no especificas color (aunque sea aproximado, ya que algunos colores de AA no son muy convencionales, ojea la web), éste será elegido por Sheila o por mi hermana, que poseen un sentido estético más amplio y coherente que el mío.

Nada más.

El correo es: dcruzserrano@gmail.com

Un grupo de personas al enterarse de que voy a empezar a regalar camisetas porque sí

miércoles, marzo 10, 2010

lunes, marzo 08, 2010

puedo afirmar

Cuando nieva hacemos fotos. 
Qué otra cosa se puede hacer. 
Desde la ventana de tu habitación ves nevar y haces una foto. 
Luego compruebas a ver cómo te ha quedado. 
Pero la nieve hace que te quede bien cualquier foto. 
Desde la ventana de nuestra habitación, el limonero. 
Indefenso y elegante, a la intemperie. 
La nieve se va acumulando en sus hojas y en sus ramas.
Sin dejar de ofrecer su amarillo. 

Qué raro un limonero mientras nieva. 

Podríamos decir que un limonero es un árbol simpático y agradecido.
Es más, puedo afirmar que no hay ningún árbol más simpático y agradecido que el limonero.

La nieve se sigue acumulando en sus hojas y en sus ramas.
Pero él, indefenso y elegante, a la intemperie, nunca pedirá ayuda.

No quiere molestar.

domingo, marzo 07, 2010



Mark Linkous

pinchas las patatas con desgana

Acumulo fotos. 
Las voy guardando en una carpeta llamada sutilmente fotos blog. Fotos que me llaman la atención o que me podrán servir para la olvidada sección fotos con mensaje que sé que tanto te gusta o para cualquier otra chorrada que se me ocurra. 
Acabo de revisar la carpeta. He hecho limpieza. No me acordaba de muchas ni de por qué las guardé. Hay otras de las que sí recuerdo cuál era la finalidad que quería darles. Una finalidad estúpida pero finalidad al fin y al cabo.
Y de este grupo he rescatado una foto que guardé con el único propósito de colocarle un texto, que quizá no era este, porque yo tampoco era el mismo entonces:

Imagina un día. 
Imagina un día no hoy, más adelante, quizá mañana, hoy no.
Imagina un día soleado, hoy no, uno soleado.
El cielo está nítido.
Imagina un día, una comunicación con el espacio exterior.
El cielo nítido, un día soleado, quizá mañana, el espacio exterior.
Imagina que hay otra forma de vida, más allá, detrás de ese cielo nítido, no lo ves, pero detrás de lo azul hay más vida.
Imagina una comunicación con esa vida, un día soleado, hoy no.
Esa forma de vida del espacio exterior se quiere comunicar con nosotros, contigo, que tienes el messenger abierto de par en par, una amapola en primavera es tu messenger para esa vida extraterrestre.
Imagina un día, soleado, cielo nítido, tu messenger abierto como una granada recién caída al suelo, desbordando tus contactos y tus conversaciones privadas por el suelo, manchándolo todo de rojo, porque lo privado es rojo.
También tienes abierta la página de un periódico digital. (Y eso será lo importante, no el messenger).
Imagina un día, todo tú abierto, abierta, tu messenger, el cielo nítido, alguien se quiere comunicar, quiere saber de ti, no de ti especialmente, de todos nosotros, alguien en el espacio exterior ha podido acceder a tu ordenador.
Tu messenger abierto, y tu diario digital también. Rojo sobre negro. 
Imagina un día, tú abierta, tú abierto, dejando, sin saber, que el exterior sepa de ti, de nosotros, de ellos.
Fuiste a comer y el messenger abierto como una granada abierta en el suelo abierto, y tu diario preferido abierto, así lo dejaste, todo de par en par, mientras ibas a comer.
A la vida extraterrestre no le importa el messenger porque no conoce nuestros códigos.
Así que la vida extraterrestre obvia tus emoticones, pasa la vista por encima de tus faltas de ortografía mientras busca una señal. 
Nuestro lenguaje es para esa vida extraterrestre como el barro para Predator.
Imagina un día. Cielo nítido. Todo tú abierto, abierta, como una granada rebosante de vida, esparcida por el suelo, quién la recogerá. Tu messenger abierto, que no importa. Tu diario digital abierto, mientras comes. Una vida exterior ha llegado a tu ordenador. Tú pinchas las patatas con desgana, la vida extraterrestre obvia tu messenger y se centra en el diario digital abierto. 
Mientras comes, tu ordenador abierto, una vida extraterreste se ha colado en tu ordenador, en tu vida, en la nuestra. 
Quiere saber de nosotros.
Y ahora mira las fotografías. Único código que reconoce. La imagen. 

Imagina un día, una vida extraterrestre ojea tu ordenador mientras comes. Y tú te dejaste la página del diario abierta de par en par por una noticia en concreto, hablaban sobre el Toro de la Vega. Luego la leeré, pensaste, mientras te ibas a comer. 
Coges un flan de la nevera. 
La vida extraterrestre llega a la página que dejaste abierta. 

Y observa la imagen. 

Diez mil años luz ha viajado esa vida extraterrestre, te encontró mientras comías.
Imagina diez mil años luz viajando y buscando una señal.
Y luego observa la imagen.

Diez mil años luz de viaje.


Imagina un día soleado. 
El cielo está nítido.

sábado, marzo 06, 2010

cansado o derrotado

Ayer mi hermana vino a cenar a casa. 
Compramos unas pizzas en La Piccola (la mejor pizzería de Viladecans), y nos las comimos como quien se tumba en el césped y lo va arrancando poco a poco: con despreocupación y alegría.
Después de cenar estuvimos perdiendo el tiempo delante del ordenador.
Entre pérdida y pérdida, mi hermana nos enseñó el vídeo de un gato sentado en el borde de la cama de una forma antropomórfica. El gato parece cansado o derrotado, aunque se puede observar cómo mueve la cola, lo que daría a entender que, simplemente, estaba descansando.

No sé si es mi mente enferma o la edad, pero a mí este vídeo no me resulta gracioso sino terrorífico. Llámame demente forever. 

La cuestión es que, viendo al gato ahí sentado, me imaginé otro tipo de música de fondo (en vez de ese Lemon tree tan M80).

Hacía tiempo que no te proponía eso de baja el youtube, sube el goear. 
Pues hoy es el día señalado.

Aquí tienes el terror en estado puro.

Con Penderecki, el mundo deja de ser gracioso.


ego subido

Un vídeo del American Museum of Natural History.

Para aquellos días en los que tienes el ego subido.


viernes, marzo 05, 2010

desde la ignorancia


Una nueva campaña antitabaco en Francia compara el fumar con la sumisión sexual. 
Lo ves claro en la foto. No hace falta saber francés (risas forzadas) porque la fotografía es bastante explícita.
Yo no fumo, ni he fumado. Por eso, mi pregunta, desde la ignorancia del no fumador, es la siguiente:
A un fumador, ¿le sirven para algo las campañas antitabaco? 
Hablo de todas las campañas que se han hecho, no de ésta en concreto, que sólo ha sido una excusa para introducir la pregunta.
¿Te sirven para algo?, repito.
¿O el fumar es algo más grave, algo que desborda los límites de la publicidad?

domingo, febrero 28, 2010

barreño de mierda líquida

No sé a qué viene, a qué vino, tanto revuelo con lo del John Cobra. 
Yo, sinceramente, no creo que haya sido para tanto. 
De hecho, se trata de un paso lógico en la decrépita situación de la televisión. 
No hay nada de extraño, a estas alturas, en que un hombre insulte al público y haga gestos obscenos. 
¿Nos acabamos de despertar ahora? 
Parece que lo único malo es que esto haya sucedido en una televisión pública.
Es lo que a mí me parece. Estos gestos no hubieran sido tan alarmantes si las imágenes procedieran de, por ejemplo, Tele5. 
Así que no se trata de lo soez del asunto sino de que estos gestos los pagamos todos.
Y ahora me hacen creer que TVE no se podía esperar, ni siquiera por un casual, que John Cobra pudiese hacer alguna travesura. Sólo hacía falta mirar su historial delictivo para darse cuenta de que este chico no iba allí para cantar If you're going to San Francisco, be sure to wear some flowers in your hair.
Vuelvo a decir que a mí no pareció tan alarmante.
Por ejemplo, en Tele5, continuamente hay amenazas de todo tipo, algunas más directas que otras, pero no dejan de ser amenazas. Y, a base de escucharlas, nos hemos ido acostumbrando. Sólo hay que observar cómo la gente de plató vitorea y aplaude cuando Belén Esteban grita lo de ¡Por mi hija, mato! 
Una amenaza así se ha convertido en algo popularmente aceptado, incluso gracioso.
En cambio, cuando un neonazi invitado para cantar una canción candidata a Eurovisión, le espeta al público Cómeme la polla y le hace gestos obscenos a todo el que le chista, entonces nos ponemos las manos en la cabeza.
¿Por qué?
¿Acaso esperabas otra cosa de este personaje? Al menos ha seguido un discurso coherente.
¿Está la Esteban autorizada a practicar la mala educación continuada y el Cobra no?
Quizá no es lo mismo comparar a la Esteban con el Cobra. O quizá sí. La cuestión es que la Esteban nada en un barreño de mierda líquida a medida, que es Tele5, y a duras penas se observan ya sus brazadas, de tanta mierda alrededor, flotando. En cambio, el Cobra apareció por sorpresa en una televisión pública en lo que todo es políticamente correcto.
De una manera inteligente (sic), John Cobra ha tenido más minutos en la tele que el propio ganador del concurso al que se presentaba.
Pero, ¿qué ha sido lo que ha provocado este éxito?
El contexto, sin duda.

La verdad es que siempre he pensado que la televisión llegará a su punto álgido cuando alguien mate a una o más personas en un plató en directo. Eso será un punto y aparte, no en grado de importancia sino de innovación. Aunque, sin lugar a dudas, el asesinato dentro de la casa de Gran Hermano sería (o será) algo también memorable.

Lo mejor de todo esto es que ya casi nadie se acuerda del John Cobra (estoy escribiendo esto una semana después de los hechos y parece que fue hace cinco años) y, si alguien se acuerda, ya ha sucedido algo más importante o, simplemente, más nuevo que lo ha anulado.

jueves, febrero 25, 2010

pez en el barro

Partido son dos cosas a la vez: un nombre y un apellido.
El nombre de un grupo y el apellido de Víctor, el cantante.

Partido suenan demasiado bien como para creer que son de Barcelona. Pero así es.

Partido me hacen querer ir a casa de mis padres para coger los cd's de The Jayhawks que tengo allí y empezar a escucharlos uno a uno. (Víctor, no sé si me he expresado bien, pero quiero que sepas que esto era un halago.)

Partido, conociendo a Víctor, poco pero suficiente, es un proyecto que sale del corazón. Y quizá esta frase haya sonado a lugar común, a recopilación de tópicos, pero es la única y más honesta manera que se me ocurre de decirlo. 

Estuve trabajando con Víctor durante los últimos coletazos que dio Discos Castelló (aún los sigue dando: un pez en el barro, la charca se ha secado, puedes verlo en sus ojos, a esto se le suele llamar final), y, pese a toda la melancolía de aquellos últimos días, meses, años, recuerdo un resquicio de alegría, una persiana por la que se colaba un hilo de luz, la recuerdo, una esperanza nerviosa por lo que nos depararía el futuro. ¿Dónde estará aquel futuro de entonces?

El futuro era ayer y, al fin y al cabo, las cosas no están yendo tan mal. O eso quiero pensar.
Al menos veo (y oigo) que Víctor está haciendo lo que realmente quería.
Yo lo estoy intentando. (Me refiero a saber lo que quiero.)

Me hace feliz escuchar a Víctor y que las cosas le vayan saliendo bien, aunque sea poco a poco.
De hecho, lo del grupo y el cartel a lo Bonanza de su próxima actuación (allí estaré) era una simple excusa para hablarte de un colega al que hace tiempo que no veo.

Somos una generación desperdiciada, solías decir, Víctor. 
Y yo no te contestaba, supongo que dándote la razón.
Ahora soy capaz de responderte: todavía no.

Todavía no.

domingo, febrero 21, 2010

estómago vacío

1. El próximo miércoles 24, gracias a Versus, sale a la venta el dvd documental Vida y hazañas del Dr. Hunter S. Thompson (Gonzo: The life and work of Hunter S. Thompson). No sé tú, no sé tú, pero yo, pero yo, lo que se dice yo, no voy ni a mirar el precio. Así soy en estos casos: tosco.
2. Coincidiendo casualmente con mi angustiosa felicidad ante el descubrimiento de Klaus Kinski (¡pesado de mierda, cambia de tema ya!), o quizá debido a este angst que me corroe por dentro como un caballo salvaje queriendo escapar de mi estómago vacío, se edita, gracias a Blackie Books, el libro Werner Herzog. Conquista de lo inútil. 
Sheila me lo guardó con cariño en cuanto llegó a la tienda, porque sabía que iba en su busca, y al día siguiente ya lo tenía entre mis manos, ronroneando y durmiendo a mis pies.
Se trata de un diario de notas del Herzog durante el rodaje de Fitzcarraldo. Será interesante comparar los dos puntos de vista Herzog-Kinski. 
Es necesario decir que los chicos y chicas de Blakie Books miman hasta el último detalle las ediciones de sus libros. Sólo apuntar que la faja es un desplegable con un mapa de Sudamérica junto con unas palabras del Herzog.

3. A las seis, ahora me ducho, como y me voy, asistiré a otro acto de violencia poética perpetrado por Carles Santos y su piano en el Teatre Lliure. 
La pantera imperial.
Ya te contaré. Tengo muchas ganas.
¿Qué te parece el cartel?
4. Junto con el libro de Herzog y una veintena más, me compré un diccionario etimológico. Siempre había querido tener uno. 
Este mío es el Breve diccionario etimológico de la lengua castellana Joan Coromines (Ed. Gredos)
Mira qué cosas más bonitas se pueden aprender leyendo así, a lo tonto:
cobalto: 1832, del alemán kobalt, variante de kobold (duende), por la creencia de los mineros, que consideraban sin valor este metal y creían que un duende lo ponía en lugar de la plata que había robado.

5. Este tiempo de mierda, ¿hasta cuándo?

viernes, febrero 19, 2010

el idiota era yo

Ya te aviso ahora para que luego no te pille por sorpresa que estoy pasando y pasaré una larga etapa que no sé cuánto durará en la que venere a Klaus Kinski por encima de todas las cosas además de venerar la ausencia de comas en los textos que cada uno le dé al texto su respiración si no hay dos personas que respiren de igual manera ¿por qué una coma?, ¿a qué viene una coma ahora?
Klaus Kinski está muerto. No lo supe hasta ayer, cuando lo leí en el libro que te comentaba el otro día. Murió en 1991. Yo iba a séptimo de EGB y él se muere. Así es la vida.
Ayer me compré el libro. En El Corte Inglés me dijeron que estaba descatalogado, que no sabían si lo iba a poder encontrar, que me sería muy difícil. Al fin y al cabo eso era lo que iba yo buscando: un libro difícil de encontrar, algo que buscar durante tiempo. La cuestión es que, hablemos claro, en El Corte Inglés no suelen tener ni puta idea de nada relacionado con la cultura y sus ramificaciones. Quizá te aconsejen bien si estás indeciso entre lana o polyester, pero en lo referente a cultura, en el amplio sentido de la palabra, no nos engañemos, y no descubro nada a nadie, son unos auténticos cazurros.
Y estas son cosas que hay que decir sin miedo a represalias.
Le tuve que repetir tantas veces a la dependienta, le tuve que deletrear tantas veces K-i-n-s-k-i a la mujer de detrás del mostrador, que por un momento pensé que el idiota era yo. A veces pasa, de tan idiota que es la persona que tienes delante, parece que se te pega.
El idiotismo puede llegar a ser como los colores para un camaleón.
El otro día fui a un bar y había un chico con un camaleón en el hombro y el bicho era azulado como la chaqueta. Luego lo puso encima de una mesa y se fue tornando marrón. Luego lo puso delante de unas latas de Coca-Cola y fue rojo. Y así me quedé mirando a ese lagarto mientras el camarero me preparaba unas bravas para llevar. Fue bonita la espera. Estuve a punto de decirle al camarero que las dejase hacer hasta quemarse con tal de poder presenciar aquella maravilla de la naturaleza durante más tiempo.
Pues la dependienta me dice que me va a ser difícil encontrar el libro (Yo necesito amor) y pienso: ¿para qué he venido a este puto antro?
Me voy a buscarlo por mi cuenta, sin preguntarle a nadie. Por supuesto, lo encuentro en la primera librería que entro. Me lo compro pensando que es el último ejemplar sobre la tierra. Luego, paseando, haciendo tiempo antes de entrar a clase en el Ateneu, voy entrando en diferentes librerías y allí me lo voy encontrando, abandonado y olvidado. Estoy a punto de comprarme todos los ejemplares con los que me cruzo, para regalarlos, aunque sea a bibliotecas o a cárceles.
Este libro es poesía pura lo abras por donde lo abras. Hablo en serio. Cuatrocientas páginas de éxtasis literario por menos de nueve euros.
Debido a la necesidad angustiosa de agrupar en mi mochila todo lo relacionado con Kinski, me dirijo a la Fnac (¿la Fnac o el Fnac?, nunca lo supe ni me importará.) En general, desde que ya no trabajo allí, otra pandilla de ineptos. Aunque, como en todas las casas, hay excepciones. Normalmente, la gente de pelis suele enterarse del asunto. Iba en busca del cofre Herzog-Kinski. Lo fui a buscar el otro día al Mediamarkt, como te dije, pero ese lugar es un mundo a parte: puedes encontrar cosas rarísimas cuando no las buscas, pero no vayas buscando nada en concreto porque no lo encontrarás. Es una de las leyes del Mediamarkt. Una especie de hechizo. De hecho, precisamente, buscando el cofre en cuestión, me topé con la edición en dvd, ¡por fin!, de Amanece, que no es poco. Obrísima maestrísima del cine español (cuántas veces puedes decir esto) y una de las candidatas a formar parte del cartel de Cine ¡al fresco! at the red house. Ya iré dando detalles del cartel, precios de los abonos, etc.
Pues en la Fnac me encuentran el cofre Herzog-Kinski sin titubeos. Lo pago en efectivo para no dejar rastro de mi visita y salgo pitando de ahí. Luego voy a Tallers y me compro una de las últimas joyas de Soul Jazz: Freedom. Rhythm & Sound. Revolutionary Jazz & the civil rights movement 1963-82. Sólo el título ya me da escalofríos. Todavía no lo he escuchado.
El reloj marca las seis y me voy al Ateneu, a clase con el Zarraluki. Un buen tipo, el Zarraluki.
Hablando del Ateneu, el otro día me hice el carnet de socio. Va incluido en el precio de los cursos pero no lo tenía físicamente. Otro carnet inútil en mi cartera de piel de serpiente. No sé cuántos carnets tendré que no sirven para nada, sólo para combar la cartera que me regaló Lorenzo. Este, el del Ateneu, es especial porque incluye tu huella digital. Te hacen una foto con una webcam, en la que sales muy bien siempre, y luego te piden que coloques el índice y el pulgar en un aparato que te lee y memoriza las huellas. Esto sirve por si quieres entrar en el bar del Ateneu. Sólo podemos entrar los socios a través de nuestras huellas.
Así somos la nobleza. Exclusivos y fascistas.
La verdad es que me gusta el bar y el jardín que tienen ahí montado.
Si algún día quieres ir, ya te dejaré mi dedo.
Detesto a la mayoría de gente que pasea por ahí. A excepción de alumnos y profesores que bajan para hacer un descanso, yo entre ellos, aquello es el parque jurásico de la supuesta nobleza barcelonesa. Huele a piso cerrado. Con muebles antiguos.
A parte de los viejales que se creen Santiago Rusiñol, luego están los jovenzuelos que se compran un sombrero sólo para ir ahí, sentarse a una mesa, sacar un libro de bolsillo antiguo, a ser posible en francés, y quitarse el sombrero y dejarlo reposar encima de la mesa, como queriendo decir: Soy estúpido, dispárame en la cabeza y acaba con este sufrimiento de tantos años.
Eso es lo que quieren decir, sin ninguna duda.

Y luego llovió mucho por la noche.
¿Qué color adopta un camaleón mientras llueve?

miércoles, febrero 17, 2010

mutando frases

Todos se ríen, menos Kinski.

El otro día fui con Tomás a la Filmoteca. Vimos Aguirre, la cólera de Dios.
También podría haber dicho:
El otro día fui a la Filmoteca con Tomás para ver Aguirre, la cólera de Dios.
O también:
El otro día vi Aguirre, la cólera de Dios. Fui a la Filmoteca con Tomás.
Podría seguir hasta la primavera, tampoco falta tanto, podría seguir con toda tranquilidad, porque no falta mucho y, total, pocas cosas tengo que hacer, pero veo que ya has captado la esencia de la frase. Es entonces inútil que siga mutando frases. Es entonces inútil.
La cuestión es que, pese haber visto algunas películas de Herzog y considerarlo un auténtico maestro, no había visto todavía o, todavía no había visto, mejor, ninguna en la que apareciese Klaus Kinski, ninguna de la etapa con Klaus Kinski.
Herzog rodó cinco películas con Kinski de protagonista: Aguirre...(1972), Fitzcarraldo (1982), Nosferatu, vampiro de la noche (1979), Cobra verde (1987) y Mi enemigo íntimo (1999), aunque creo que esta última es una especie de documental en el que Herzog habla de Kinski. Así que, para ser exactos, serían cuatro pelis con el tándem Herzog-Kinski. 
Por si te interesa, que veo que sí, ha salido, me acabo de enterar ahora mismo, a lo mejor hacía cinco meses que ya había salido, un cofre, un pack, de esta pareja de personajes, Herzog-Kinski, con todas las pelis que te acabo de decir. Colección Essential, lo han llamado. Hay packs de Bergman, Dario Argento, John Ford, Coppola, y más que no recuerdo. Creo que me voy a acercar al Mediamarkt para ver si lo tienen, este de Herzog-Kinski.
La película no me entusiasmó, todo hay que decirlo.
El que sí lo hizo fue Kinski. Y ahora no puedo hacer otra cosa que pensar en él. Y saber de él, qué come, qué lee, qué piensa, bueno, antes de todo, ¿está vivo?

Existe un libro autobiográfico de Kinski titulado Yo necesito amor, del que he escogido algunas frases o párrafos en los que habla de Herzog y del rodaje de Aguirre,... en la selva amazónica. (El séptimo párrafo, Quizás es la primera vez que un bote..., es poesía en estado puro. Una maravilla.)
Me arrepiento de no haberlo leído antes de ver la película. Hubiese sido otra cosa.
Esto es buen rollo y lo demás son tonterías. 
Cógete.
Tiene una manera de hablar plúmbea, más perezosa que un sapo, minuciosa, quisquillosa, fragmentaria; de su boca brotan cascotes de palabras, que intenta retener al máximo, como si le pagaran intereses por ellas. Pasa una eternidad hasta que por fin se saca del cerebro uno de sus mocos mentales resecos.

No entiendo en absoluto de qué está hablando, excepto que está enamorado de sí mismo sin motivo aparente y está fascinado por su propia osadía, que no es más que la ignorancia de un diletante.

El guión es de una primitividad analfabeta. Y en ello radican sus posibilidades.

Le digo a Herzog que Aguirre tiene que ser un tullido, porque no tiene que parecer que su poder procede de su físico. Tendré una joroba. Mi brazo derecho será demasiado largo, como el brazo de un mono. El izquierdo, en cambio, será demasiado corto (...)
Seré un tullido porque quiero serlo. Igual que soy guapo cuando quiero. Feo. Fuerte. Endeble. Bajo y alto. Viejo y joven. Cuando quiero.(...)
Con mi postura, sacaré los cartílagos de las articulaciones y manipularé su gelatina. Voy a ser un tullido hoy, ahora, inmediatamente. A partir de ahora, todo se hará en función de mi contrahechura: las ropas, la coraza, las sujeciones de las armas

Y por fin las balsas, sobre las que, de pie y sujetos mediante cadenas a la carga y a la balsa, nos deslizamos velozmente por los rápidos. Agarrando cuerdas, como si intentáramos ridículamente sujetar por las riendas a caballos desbocados que ya se precipitan barranco abajo. La balsa lleva demasiada carga, nos lo han advertido los indios. Pero el bocazas de Herzog, como buen fanfarrón e ignorante, se ríe de las advertencias de los indios, calificándolas de pueriles. Vamos todos vestidos y con las armaduras puestas, pues queremos rodar durante el viaje por los rápidos. Pero Herzog se deja escapar lo más grandioso y apabullante, porque es incapaz de detectarlo. Cada vez que, a través del ruido atronador de las aguas bravas, le aúllo al imbécil del cámara que por lo menos filme cómo nos jugamos el tipo, me responde que Herzog le ha prohibido pulsar el botón de la cámara a menos que se lo diga a él en persona.

A veces nos metemos por una estrecha hendidura que quizás antes no existía y que, tras nuestro paso, volverá a cerrarse enseguida. En el interior de estas selvas inundadas, las aguas están tan quietas que nuestros remos, que hundimos con cuidado para no hacer ruido, apenas parecen moverlas.

Quizás es la primera vez que un bote se desliza por estas aguas; quizás en millones de años no ha puesto los pies aquí ningún ser humano. Ni siquiera un indio. Esperamos en silencio, largas horas. Siento cómo la selva se nos acerca, los animales, las plantas, que ya hace tiempo que nos han visto, pero no se nos muestran. Por primera vez en mi vida, no tengo pasado. El presente es tan intenso que hace desvanecerce el pasado. Sé que soy libre, verdaderamente libre. Soy el pájaro que ha conseguido huir de la jaula, que extiende sus alas y se eleva hacia el cielo. Participo del Universo.

Aunque estoy siempre huyendo de él, Herzog se me pega como una mosca cojonera. La simple idea de que él está aquí, en medio de la selva virgen, me pone enfermo. Cuando lo veo acercárseme de lejos, le grito que se pare. Le grito que apesta. Que me da asco. Que no quiero oír su mierdosa palabrería ¡Que no lo soporto!

Siempre tengo la esperanza de que me ataque. Entonces lo empujaré a un brazo del río cuyas aguas tranquilas están repletas de pirañas sedientas de sangre, y miraré cómo lo destrozan. Pero no lo hace, no me ataca. No parece que le afecte el hecho de que yo lo trate como a un trapo. Además, es un cobarde.

Herzog es un individuo miserable, rencoroso, envidioso, apestoso a ambición y codicia, maligno, sádico, traidor, chantajista, cobarde y un farsante de cabeza a los pies. Su supuesto "talento" consiste únicamente en torturar criaturas indefensas y, si hace falta, matarlas de cansancio o asesinarlas. Nadie ni nada le interesa, a excepción de su penosa carrera de supuesto cineasta. Impulsado por un ansia patológica de causar sensación, provoca él mismo las más absurdas dificultades y peligros y pone en juego la seguridad e incluso la vida de otros, sólo para después poder decir que él, Herzog, ha domeñado fuerzas aparentemente insuperables.

Hoy, a las tres de la madrugada, nos despiertan brutalmente en nuestras balsas. Nos dicen que no hay tiempo para desayunar, ni siquiera para tomar un café, y que vamos a navegar sólo veinte minutos, hasta el próximo poblado indio a la orilla del río. Allí, dicen, nos darán de todo. Pero los supuestos veinte minutos se convierten en dieciocho horas. Como siempre, Herzog nos ha mentido.
Pasamos la noche en el poblado indio. Pernoctamos en las barracas que no se han quemado, y en las que corretean descaradas ratas gigantescas que nos rodean en círculos cada vez más estrechos, acercándose cada vez más a nuestros cuerpos. Sin duda se dan cuenta de lo debilitados que estamos, y sólo esperan el momento de lanzarse sobre nosotros. Son cada vez más numerosas.

Alguien le dice a Herzog que la gente no puede seguir adelante si no se alimenta mejor y, sobretodo, si no tiene nada para beber. Herzog contesta que, por él, pueden beber agua del río. Además, ya va bien que se derrumben de agotamiento y de hambre y de sed, pues el guión lo prescribe así.

Se estrena Aguirre en París (¡después de cinco años!). Herzog, director inepto, productor inepto y un inepto a la hora de comercializar la película, la ha malvendido por cuatro duros (escalofriantemente mal doblada al inglés) a una distribuidora francesa de mala muerte. En la otra versión, aún peor (en alemán, con subtítulos), no es mi voz la que se oye, pues negué durante años a hablar con Herzog.

Los periódicos, la radio y la television se masturban con pretenciosos artículos sobre mí. Parece que les pone cachondos calificarme de genio. No saben que la película, tal como ha quedado, sólo ha sido posible porque le hice cerrar el pico a Herzog para salvar lo poco que valía la pena salvar. Al menos, los cientos de entrevistas que me hacen me permiten por fin escupir en la cara de Herzog y llamarle lo que es: ¡un capullo como la copa de un pino! Pese a ello, acapara con el mayor descaro todos los premios y distinciones imaginables que es capaz de concederle esa caterva de subnormales que se llama "la cultura".


martes, febrero 09, 2010

jefe indio

Billie Jean se cayó.
Esto no te lo había dicho todavía.
Esperaba el momento oportuno. Y el momento oportuno es ahora, supongo.

Billie Jean se cayó desde la terraza del segundo piso donde vivíamos.
Y, aunque no estábamos en casa cuando sucedió, digo que se cayó porque no creo que se tirara. Un gato puede ser todo lo que quieras menos estúpido.

Voló unos diez o doce metros hasta aterrizar en el suelo.
Supongo que el suelo la vio llegar de esta manera, pero algo más asustada.
Cuando llegamos a casa, después de unos viajes de mudanza, nos dimos cuenta de que Billie Jean no estaba, y la única opción era la terraza. 
Miré hacia abajo temiendo verla en la acera o, peor aún, una marca de sangre, algo que me diese a entender el impacto. Pero allí abajo no había nada.
Bajamos a buscarla, eran las siete de la tarde. La estuvimos llamando, buscándola con linternas por debajo de los coches. 
El dueño del bar de la esquina me dice que no sabe nada, que no ha oído ningún revuelo. Me imagino que si se hubiera estampado contra el suelo, alguien hubiese tenido la decencia de recogerla o apartarla o tirarla a un cubo de basura. Y el dueño del bar, pensé, era la persona que se tendría que haber enterado de todo el asunto.
El dueño del bar me dice que si se ha caído desde el segundo, no se ha matado. Estará debajo de un coche aparcado, asustada, me dice. Haz un cartel y te lo cuelgo aquí en el bar, por si alguien la ha visto. 
Le hago caso y, al cabo de un rato, le doy un cartel que acabo de hacer. Hago una copia más y la pego en el rellano de entrada de nuestros pisos.
(Qué raro es hacer este tipo de carteles. Siempre los ves por ahí y piensas: pobre. Pero hacer ese cartel, decidir qué pongo, preguntarle a Sheila qué pongo, pelo largo, gris, menos de un año, qué más pongo, ya está, fue una de las cosas más tristes que he hecho en mucho tiempo.)

Estuvimos buscando a Billie Jean casi toda la noche. 
Nos fuimos a cenar y luego volvimos a la zona. 
En la madrugada, resultaba extraño ir diciendo su nombre, como debe de ser extraño ir diciendo el nombre de alguien que no está ahí pero que quieras que esté.
Pruébalo un día: sal a caminar de madrugada, las calles vacías, y repite el nombre de alguien, esperando que salga de debajo de un coche. Si esto no es estar loco.
Al final nos dimos por vencidos y nos fuimos a dormir.
A las siete de la mañana recibo una llamada. Un vecino me dice que la gata está en el parking de debajo de nuestros pisos pero que no la puede coger porque está muy asustada. 
Y allí estaba Billie Jean, sin cojear ni nada que vino hacia nosotros. 
Aunque días después sí que lo hizo. 
La llevamos al veterinario.
Así es la pata izquierda de Billie Jean por dentro.
No es nada, dijo. Es una rotura típica en estos casos. Los dedos centrales, digamos el medio y el anular, son los que reciben el peso de la criatura al caer. Por eso son los que más se rompen. 
El mismo hueso, siguió el veterinario, vuelve a soldarse sin ningún problema.
Billie Jean se rompió lo que para los humanos sería la falange del dedo anular. Si clicas la radiografía creo que puedes verlo mejor.

Ahora ya pasó todo el susto. 
Billie Jean se está acostumbrando bien a la nueva casa. 
Por ahora le da miedo salir afuera, lo que para nosotros es un alivio.

A veces me descubro preguntándole cosas, como esperando una respuesta. 
De verdad que espero una respuesta algún día. 
Quiero creer que es como el jefe indio de Alguien voló sobre el nido del cuco.
No considero que esté haciendo ninguna locura preguntándole algo a un gato.
No me veo como un loco mientras le pregunto algo.
De verdad, espero una respuesta algún día.

domingo, febrero 07, 2010

cojo tus pies

Enterándome de la muerte de Salinger pienso 
que las cosas más interesantes suceden cuando uno no puedo escribir sobre ellas, 
cuando una mudanza, 
cuando un accidente, 
cuando unas ramas empiezan a brotar de tus dedos, 
y el tiempo perdido que eso supone, 
el ir de aquí para allá, 
los médicos, 
no es nada, te dicen, 
pero ahí están las ramas, impidiendo, 
con su lógica natural, 
el teclear correcto de esa o de aquella palabra, 
y por fin alguien da con la solución, 
pódelas, 
y tú haces caso y podas, 
y vuelves a ser el de antes, 
guardas las ramas en el cajón de la mesita 
para observarlas 
cada noche 
antes de irte a dormir, 
qué forma tan extraña adopté, 
te dices, 
y mientras, un miércoles,
mientras uno canta en un coro salmos de Haydn, 
Salinger muriendo, 
o desapareciendo del todo, 
Salinger muriendo con Haydn de fondo, 
¿qué diferencia hay 
entre morir 
y desaparecer?, 
me digo, 
¿qué cambia, 
para los lectores, 
decir 
Salinger ha muerto, 
teniendo en cuenta que no publicaba nada 
desde los años sesenta?, 
es una muerte menos muerte, 
pienso, 
la de Salinger, 
es un descanso, 
un localizar el foco de ruido, del zumbido, 
ir palpando las paredes 
hasta dar con el enjambre, 
un alivio, un descanso, 
Salinger está enterrado, o incinerado, o embalsamado, 
quién lo va a saber 
si nadie supo nada de él en vida, 
quién sabrá algo de él ahora en muerte, 
o quizá sabremos más cosas ahora, 
pienso, 
seguro, 
una vez muerto, 
que durante sus noventa y un años de vida, 
escritos inéditos, 
Salinger está enterrado, o incinerado, o embalsamado, 
pero es ahora cuando toma vida, 
tomará vida
 y azotará a diestro y siniestro, 
un día perfecto para el pez banana, 
cojo tus pies y beso las plantas, 
Salinger, 
donde quiera que estés.