lunes, noviembre 20, 2006

en los ratos libres


Mi compañera de trabajo me cae muy bien aunque no tenemos absolutamente nada en común.
Es por eso por lo que me cae muy bien.
Y no tener absolutamente nada en común significa no tener absolutamente nada en común. Es decir, que tanto ella como yo decimos "ah, ¿si?" cuando nos contamos nuestra vida en los ratos libres.
No le puedo recomendar un disco, ni un libro, ni una peli. Ella a mí tampoco. No le puedo recomendar un restaurante, ni un bar, ni una cafetería. Ella a mí tampoco. No le puedo recomendar una exposición, ni un fotógrafo, ni un dibujante de cómics. Ella a mí tampoco. No le puedo recomendar un país para visitar, ni una ciudad para perderse, ni un pueblo donde vivir. Ella a mí tampoco. No le puedo recomendar un sonido, ni un olor, ni un sabor. Ella a mí tampoco.
No nos podemos recomendar nada porque no tenemos absolutamente nada en común.
Algún día le recomendaré que lea este blog y así sabrá que me cae muy bien.
Aunque no tengamos absolutamente nada en común.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Quizás sea por eso, quizás.

Anónimo dijo...

y verónica echegui...?